El ángel de sangre

Capítulo 6: Guilford

Dentro del bosque no sabían bien a donde debían ir, pero esa era la única forma de encontrar el laboratorio.

—¿falta mucho? —diría un Evan ya cansado a pesar de haber caminado por solo 10 minutos

—no recuerdo donde estaba, ya te dije.

—¿y no puedes recordarlo?

—así no funciona el cerebro.

—relájense ustedes dos, seguro no nos debe faltar mucho. —comentaria Noah

—oigan, ¿ya vieron esto? —diría Luca apuntando un árbol.

El árbol apuntado por Luca parecía estar quemado de una forma poco natural, aparte que era el único quemado en un bosque entero como si hubiera sido planeado.

—¿un árbol quemado? —diría Noah acercándose a el.

—pareciera todavía estar caliente —complementaria Evan.

—es algo bastante anormal.

—también hay varios carteles de peligro, ¿ya vieron? —diría Luca acercándose a uno de estos.

—aléjate de eso —exclamaria Edward.

Luca se alejaría rápidamente por el susto que le dió Edward y preguntaría:

—¿que tienen esas cosas?

Edward no respondería, solo tomaría una piedra y se la tiraría a un cartel lejano.

Este al tocarlo saldrían unas púas del propio suelo de alrededor de un metro de alto.

—e-esas son...

Luca sería interrumpido por Edward.

—Aquí hay ciertas trampas, así que hay que tener cuidado.

Los cuatro jóvenes seguirían caminando y se encontrarían con más cosas.

En los árboles dirían palabras que rogaban que escaparas y seguían apareciendo árboles quemados.

—a pesar de todo lo que estamos viviendo no llego a sentir miedo, de hecho me siento en paz. —diría Evan.

—tienes razón, es algo raro, ¿no? —respondería Luca.

—ahora que lo dicen todos los recuerdos que tengo de este lugar siempre fueron en Paz.

—siento que es porque nos acercamos al ángel —respondería Noah.

—¿Por qué lo dices?

—siempre que tenía esos sueños me llegaba una sensación de paz que llegaba a ser hasta algo extraña.

—¿no sienten que alguien nos sigue? —preguntaría Evan con cierto miedo.

—ahora que lo dices, lo siento desde que entramos a la ciudad. —respondería Edward mirando de reojo a los árboles atrás de ellos.

—¿y que idea tienen para escapar de el? —preguntaría Luca.

—hagámoslo caer en su propia trampa.

Dicho esto Edward tomaría una piedra y la lanzaría a un cartel al lado de un árbol.

Al activarse la trampa saldría un grito de dolor en esa zona y Edward gritaría:

—¡corran!

Después de estas palabras los jóvenes comenzarían a correr para perder al perseguidor y al dar ciertos pasos Noah caería en unas enredaderas.

Al irlo a liberar los 4 chicos se darían cuenta que en el suelo había un logo ya conocido por este.

Edward se acercaría a esta trampilla y diría:

—Hemos llegado, aquí empezará el verdadero desafío.



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En el texto hay: angeles, muerte, terror

Editado: 23.06.2026

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