El anillo que no era para mi

Capitulo 10.

Un nuevo comienzo.

El restaurante era tan imponente como lo había imaginado.

Ubicado frente al mar, con enormes ventanales que dejaban ver el reflejo dorado del atardecer sobre el agua. El lugar combinaba elegancia y calidez. Las lámparas colgantes iluminaban suavemente cada mesa, y el murmullo de conversaciones sofisticadas llenaba el ambiente.

Esteban colocó su mano en mi espalda al entrar.

Un gesto sencillo.

Pero firme.

El maitre nos condujo hasta una mesa junto al ventanal. Desde allí podía verse en el horizonte teñido de tonos naranja y rosado.

-Pense que te gustaría este lugar -dijo Esteban mientras me ayudaba a sentarme.

-Es hermoso -respondí, sin apartar la vista del paisaje.

Durante los primeros minutos hablamos de cosas simples: la universidad, la oficina, la graduación que estaba a solo dos días. La tensión incomoda de meses atrás parecía haberse diluido, dejando espacio para una calma distinta.

Más madura.

Cuando llegaron los platos principales, Esteban dejó los cubiertos a un lado y me miró con una seriedad diferente.

-Mariana... hay algo de lo que quiero hablar contigo.

Sentí un leve nudo en el estómago.

-Te escucho- dije.

-He estado pensando mucho en nosotros. En lo que sigue. En lo que queremos construir -hizo una pausa-. Mi empresa en Italia necesita que alguien la dirija personalmente durante unos años. Y... la Nonna me propuso que fuera yo.

Italia.

La palabra quedó suspendida entre nosotros.

-¿Italia? -repetí, apenas en un susurro.

-Sí. Mudarnos allá por unos años. Encargarme del negocio familiar... y que tú puedas empezar a ejercer tu carrera allá. La Nonna cree que sería una gran oportunidad para ambos.

Mi mente comenzó a girar.

Italia significaba cambio. Distancia. Un nuevo idioma. Una nueva vida.

Pero también...

Milán.

Roma.

Florencia.

Las ciudades que tantas veces había visto en revistas. Las capitales de la moda. El sueño que alguna vez había mencionado casi en broma.

-No tienes que responder ahora -agregó Esteban con suavidad-. Solo quiero que lo pienses.

Bajé la mirada hacia mi copa de vino.

Mudarse a una de las ciudades más importantes del mundo de la moda había sido uno de mis mayores sueños. Siempre imaginé que, si algún día lograba ejercer mi carrera en un lugar así, sentiría que todos mis estudios habían valido la pena.

Y ahora la oportunidad estaba frente a mí.

Levanté la vista.

-Me toma por sorpresa... -admití-. Pero si es algo que podemos construir juntos... entonces quiero hacerlo.

Una sonrisa auténtica apareció en su rostro.

-¿Eso significa que aceptas?

-Significa que Italia suena como el inicio de algo grande.

Su mano busco la mía sobre la mesa.

Y por primera vez en mucho tiempo, sentí que estábamos caminando hacia la misma dirección.

____________________________________

Dos días después, llegó mi graduación.

El auditorio estaba decorado con flores blancas y doradas. Las familias llenaban las filas, orgullosas, emocionadas. Gala se sentó a mi lado, sosteniendo mi mano antes de que comenzará la ceremonia.

-Lo logramos -susurró.

Cuando pronunciaron mi nombre, caminé hacia el escenario con el corazón latiendo con fuerza. Busqué entre el público y encontré a Esteban.

Estaba de pie.

Aplaudiendo.

Sus ojos sostenían una expresión que no supe descifrar del todo... pero había orgullo en ellos.

Recibí mi diploma sintiendo que una etapa se cerraba oficialmente.

Esa noche celebramos con una pequeña reunión. Risas, fotografías, abrazos.

Mis padres estuvieron presentes, Gala no dejó de bromear y Esteban permaneció a mi lado en cada momento importante.

Una semana después, las maletas estaban listas.

La casa parecía más vacía de lo habitual. Cada rincón guardaba recuerdos recientes, pero tambien promesas futuras.

Luego de despedirnos de Gala y Alexander, partimos rumbo al Aeropuerto.

_______

El Aeropuerto estaba lleno de despedidas y anuncios por altavoz. Sostuve mi pasaporte con manos ligeramente temblorosas.

-¿Lista? -Preguntó Esteban, tomando mi equipaje de mano.

Miré el tablero de vuelos.

Destino: Italia.

Respiré hondo.




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