El anillo que no era para mi

Capitulo 14.

Sombras y nuevos comienzos.

La mañana llegó tranquila, bañando la villa italiana con luz dorada que se filtraba por las cortinas de los ventanales.

Mariana se sentó a desayunar con la Nonna en la mesa principal de la villa, disfrutando de pan recién horneado, mermelada y jugo de naranja. El aroma del café parecía llenar cada rincón, intentando dar calor a un día que comenzaba con cierta incertidumbre.

-¿Anoche todo estuvo bien en la gala? -preguntó la Nonna, sirviéndose un poco más de jugo de naranja.

Antes de que Mariana pudiera responder, se escuchó el pesado arrastre de pasos por las escaleras. Esteban apareció en el comedor, claramente ebrio, con la camisa desabotonada y el cabello desordenado. Sin decir palabra, subió directo a su recámara.

Mariana lo observó en silencio, su corazón latiendo con una mezcla de preocupación y desconcierto. No dijo nada. Solo tomó su café, respiró hondo y decidió que hoy debía concentrarse en su trabajo.

-Tengo que irme a la oficina -dijo finalmente a la Nonna-. Gracias por el desayuno.

-Qué tengas un buen día, querida. -La Nonna la miró con esa calidez que siempre la hacía sentir protegida-. Cuida de ti misma.

Mientras Mariana se iba, la Nonna suspiró y subió sigilosamente a la recámara de Esteban. Tocó suavemente la puerta.

-Esteban... cariño, ¿que pasó anoche?

Él la miró con ojos cansados y negó con la cabeza.

-Nada. Todo está bien Nonna. Déjame descansar.

Ella asintió con suavidad, sin insistir, y se retiró, dejándolo solo con sus pensamientos y sus fantasmas.

________

Al mediodía, mientras revisaba unos documentos en su teléfono, Mariana recibió un mensaje inesperado: Patricia quería verla. Por un instante, dudó. Pero decidió aceptar, pensando que sería un encuentro breve y sin compromisos.

Se encontraron en un pequeño café cercano a la oficina. La luz del sol entraba a raudales por los ventanales, pero la calidez del lugar no pudo disipar la tensión que surgió cuando Patricia se sentó frente a ella, con esa sonrisa que siempre había significado problemas.

-Así que... ¿Cómo te va siendo la esposa sustituta? - dijo Patricia, dejando claro que su intención era humillarla.

Mariana respiró hondo, manteniendo la compostura.

-No tengo tiempo para esto -respondió firme-. Tengo trabajo, así que me despido.

Dejó la mesa y salió del café sin mirar atrás, dejando a Patricia con su expresión de molestia apenas contenida.

__________

Al regresar a la villa, Esteban ya se preparaba para salir hacia la oficina. Se detuvo un momento para mirar a Mariana, sus ojos cansados pero intensos.

-Hoy trabajaré toda la noche -dijo sin más-. No me esperes para cenar. Probablemente no vuelva hasta mañana por la mañana.

Mariana asintió, intentando no dejar que el nudo en el estómago creciera.

-Esta bien -dijo. Y lo vio marcharse sin más.

La Nonna Lucia se acercó y le dijo suavemente:

-Mariana quisiera que mañana me acompañes a visitar el orfanato.

-Claro, no hay problema -respondió Mariana-. Es sábado y no tengo trabajo.

___________

La mañana siguiente llegó llena de expectativas.

Mariana y la Nonna tomaron un auto rumbo al orfanato. Al llegar, las monjas las recibieron con sonrisas cálidas.

-Queremos mostrarte todo -dijo una de ellas mientras daban un recorrido por los pasillos llenos de niños jugando y riendo-. La Nonna ira con la madre superiora para tratar unos detalles administrativos.

El ambiente estaba lleno de risas, voces infantiles y aromas de pan recién horneados. Mariana sentía cómo su corazón se iba abriendo poco a poco.

De repente el timbre sonó, un ruido sordo en la entrada llamó la atención de los monjas. Al acercarse, encontraron una cesta, y dentro de ella, una niña de parecía apenas días de nacida.

El llanto suave de la bebé rompió la rutina del lugar y Mariana se inclinó, con cautela, acercando la mano. Sus ojos se encontraron con los de la pequeña y, de inmediato, sintió un cariño profundo, instintivo.

-Es preciosa -susurró, mientras la tomaba con cuidado sintiendo su calor y fragilidad.

La Nonna, que por el alboroto había salido de la oficina, la miró, con ojos brillantes y una sonrisa suave:

-Mariana... ¿Y si tú y Esteban la adoptan?

El mundo pareció detenerse por un instante. Mariana sostuvo a la niña cerca de su pecho, sintiendo una conexión inmediata. La idea que la Nonna sugería no era solo un acto de bondad. Era la posibilidad de construir algo más grande, un nuevo comienzo.

Miró a la bebé, luego al rostro esperanzado de la Nonna, y comprendió que su corazón había encontrado un lugar donde quería quedarse.




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