El anillo que no era para mi

Capitulo 20.

El tiempo pasa.

Cinco años después...

Cinco años habían pasado.

Cuando años de amor.

Tranquilidad.

De paz.

De certezas.

Lo que comenzó como un acuerdo, terminó convirtiéndose en un matrimonio real, sólido, elegido todos los días.

Mariana ya no era solo una diseñadora prometedora. Sa había hecho de un nombre respetado dentro del mundo de la moda italiana. Sus colecciones eran esperadas en cada temporada en Milán, y las invitaciones a colaborar llegaban desde Paris hasta Nueva York. Su firma tenía identidad propia. Elegancia. Carácter. Su casa de modas era una de las mejores.

Y Esteban...

Esteban se había consolidado como uno de los arquitectos más influyentes de Italia. Sus diseños marcaban tendencia. Sus proyectos se levantaban en capitales europeas y fuera del continente. Revistas internacionales lo llamaban visionario.

Pero nada de eso se comparaba con llegar a casa y encontrar a Mariana descalza en la sala... y a Sophia corriendo hacia él gritando "Papá" siempre que regresaba.

La Nonna alcanzó a verlo todo.

Alcanzó a ver a su nieto realizado. A su familia unida. A la pequeña Sophia creciendo rodeada de amor.

Y se fue en paz.

Su ausencia dolió, pero incluso en el duelo había gratitud.

____________

Aquella tarde parecía normal.

Mariana estaba en su oficina revisando los bocetos de la próxima colección cuando el mundo comenzó a girar.

Intentó levantarse.

No pudo.

Lo último que escucho fue la voz alamarda de su secretaria llamándola por su nombre.

____________

Cuando Esteban recibió la llamada, sintió que el corazon se le detenía.

Pasó a recoger a Sophia al kinder sin explicaciones extensas. Solo le dijo que mamá estaba en el hospital y que irían a verla.

Condujo más rápido de lo que debía.

Cuando llegaron a emergencias, preguntó con una voz que no reconoció como propia.

Los minutos fueron eternos.

Sophia sostenía su mano con fuerza.

Finalmente el doctor salió. Esteban corrió hacia el.

-Doctor...¿Cómo está mi esposa? ¿Que tiene? -Preguntó alterado.

-Signor González -dijo él doctor con una sonrisa tranquila-.Tutto bene.

Esteban exhaló.

El doctor prosiguió

-Ma... congratulazioni. Diventerà padre.

El tiempo se detuvo

¿Padre?

Se quedo inmóvil unos segundos.

Cómo si la palabra necesitara acomodarse dentro del él.

Y entonces entendió.

Una sonrisa lenta, incrédula, conviertendose en felicidad absoluta.

Bajó la mirada hacia Sophia.

-¿Escuchaste eso, principessa? -le dijo con la voz cargada de emoción-. Vas a tener un hermanito... o hermanita.

Los ojos de la niña se abrieron enormes.

-¿Davvero. Papà?

El asintió, todavía procesandolo.

-Davvero.

Luego miró al doctor.

-¿Puedo verla?

-Si. Pero está dormida. Fue solo un desmayo por agotamiento.

Esteban asintió y tomó a Sophia en brazos.

________

Cuando entraron a la habitación, el corazón se le encogió.

Mariana estaba pálida, conectada a un suero, profundamente dormida.

Sophia se removió para bajarse de los brazos de su padre y corrió hacia la cama.

-Mamma! -dijo en italiano, intentó subirse.

Esteban la ayudó con cuidado. La pequeña se acomodó junto al cuerpo de su madre, abrazándola como si temiera que desapareciera.

Minutos después el cansancio la venció. Se quedó dormida al lado de Mariana.

Esteban se sentó en el sillón junto a la cama. Observó a las dos.

Su familia.

Y apoyó la cabeza hacia atrás, vencido por la tensión del día.

_______

Horas después, Mariana abrió los ojos.

Todo estaba borroso.

Blanco.

Silencioso.

Tardó unos segundos en entender que estaba en una habitación de hospital.

Giró ligeramente la cabeza.

Sophia estaba dormida a su lado.

Del otro lado, Esteban... recostado en el sillón con el cuello inclinado de forma incómoda.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.