Una gota rompio el silencio que inundaba la sala,
y después cayo otra
y otra
y lentamente el eco de cada impacto se iba perdiendo en aquellas columnas de piedra como si el lugar fuera demasiado grande como para que el sonido muriera.
Su mano temblo y sus dedos estaban cubiertos de sangre que lentamente continuaba escurriendose hasta impactar contra las raices que emergian de entre las losas antiguas de aquel lugar, entonces las raices parecieron estremecerse con fuerza.
–No puedes huir.
Lentamente un estruendo desde atrás causo que el polvo dentro de aquel amplio lugar iniciara a desprenderse de las columnas y a invadir lentamente todo el salon, su mirada divago en dicha dirección permitiendole ver al causante, no era el arbol mas grande que pudiese imaginarse. Era el único árbol que jamás había proyectado una sombra.
–Toda luz reclama aquello que le pertenece
La sangre que escurria de su mano era cada vez mas intensa y poco a poco su vista iniciaba a deteriorarse al igual que su destino. Fue entonces que el sonido de los paso aumentaron, al inicio fueron unos pocos, despues decenas y despues tanto que deje de poder distinguirlos, era como si un enjambre se abalanzaran ferozmente tras la luz de una bombilla pero al igual que las llamas de una vela su brillante luz puede quemarte en un instante
–El mundo te esta esperando, tu destino esta escrito en una piedra la cual no puede ser destruida.
Y al igual que un insecto que no puede asimilar el cuando alejarse de la luz, los humanos tampoco podran alejarse cuando son consumidos por la ambición. Lo que antes habia sido un estruendo esta vez se sintio como si el mundo se sacudiera y el suelo a su alrededor inicio a agrietarse por todo el lugar y las raices abordaron el salon y en un instante todo el suelo del lugar fue devorado haciendolo caer a lo que parecia ser un abismo y acompañado a un segundo estruendo una luz la cual solo iluminó su destino por unos segundos.
Un destino donde la luz no alcanza.
Capitan…
Y el sonido de varios golpe resonaron al otro lado de la puerta, mientras la luz del amanecer apenas inicaba adentrarse dentro de su habitación.
Capitán Nightwell!
Su cuerpo continuaba inmovil y durante un instante aun sintio el frio de la piedra bajo sus pies y el olor metálico de su sangre, una sensación extraña lo recorrio por todo su brazo izquierdo haciendo fruncir el seño.
Sus ojos se abrieron lentamente ahora sobre el, el techo de madera sustituía las inmensas placas de piedra adornadas, ahora aquella luz naranja adornaba con pequeñas rayas el interior de su habitación.
Su cuerpo se sentia tenso pero la tranquilidad de el lugar era notoria,exhalo mientras llevaba su mano hasta su antebrazo izquierdo asegurandose que no habia ninguna herida
Y nuevamente la voz detrás de la puerta llamo su atención durante un instante haciendolo salir de su trance. Se incorporo con la misma tranquilidad de quien tenia decenas de años despertando antes del alba.
–Adelante
Del otro lado un joven soldado abrio la puerta despacio y limitandose a entrar a la habitación mientras inclinaba su cabeza.
–Lamento despertarlo, Capitan.
-No lo hace.
La mano del joven titubeó ligeramente antes de entregarle un pergamino sellado con la insignia del imperior, deshizo el sello y leyo en silencio los primeros parrafos del aviso, su expresión no cambio
—La bendición a vuelto a manifestarse, capitan!– dijo el soldado incapaz de aguantarse la emoción, su rostro estaba adornado por una sonrisa llena de adoración —Una nueva portadora a sido elegida–
La habitación fue consumida por un profundo silencio mientras el capitán doblaba el pergamino y lo colocaba sobre la mesa.
E inicio a colocarse los guantes como si fuera una misión como cualquier otra, al ajustarlos escucho como estos rechinaron ligeramente como si hubiese apretado el nudo con mucha fuerza e hizo una pausa justo después
–¿Donde?
-En la región de Aehris,Señor.
–¿Cuando partimos?
–En una hora.
Kaine termino de abrochar su ropa y de tomar lo que parecia ser una libreta junto a un frasco de tinta el cual empaco en un pequeño alforja.
–Entonces no perdamos tiempo.
Kaine de inmediato abandono su habitación sin esperar respuesta, el joven soldado se apresuró a seguirlo a tropezones mientras el sonido de sus apresurados pasos se extendia por el pasillo de el castillo. El lugar permanecia sumido en calma extraña. Algunos sirvientes apenas comenzaban sus labores, la luz del amanecer se iniciaba a filtrar por los altos ventanales dibujando largas franjas doradas sobre el suelo de piedra.
—Cuantos soldados han sido asignados a la misión? -Pregunto Kaine
—Únicamente seis soldados, capitan.
—¿Seis?
El joven trago saliva
—Si,señor. El informe que decreto el rey dice que seran suficientes para una región tranquila como lo es aehris.
—Los informes dicen muchas cosa, no todas verdad.
El joven guardo silencio y bajo la mirada
Al llegar al patio exterior el frio de la mañana golpeo su rostro, frente a el carruje estaba siendo preparando, dos de los soldados martillaban las ruedas y otro ajustaba las correas de los caballos, a unos metros de distancia tres hombres esperaban junto a sus monturas
Kaine los observó durante un instante
No conocia a ninguno lo suficiente para llamarlos amigos,pero habia aprendido que no debia conocer a un hombre para saber si podia confiarles su espalda
—Ellos son los soldados asignados a la mision?
—Si, capitan.
Uno de los hombres se giro al escuchar su voz
—Capitan Nightwell.
Kaine asistió ligeramente
—Partiremos en cuanto el carruaje este listo.
—¿De verdad vamos a encontrar a la portadora? -Pregunto con emoción otro de los solados-
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Editado: 30.07.2026