Diciembre 24/2027
– ¡Mamá, papá! –Dijo el niño de dos años sentado en la alfombra de la sala con dos cajas de regalos envueltos.
Faltaba una hora para navidad y el pequeño no se había querido dormir por esperar a abrir los regalos que había descubierto debajo del árbol de navidad.
Tarana y Dareck habían tenido a su pequeño hijo hacía dos años ya.
Harry había nacido el 12 de diciembre de 2025. Había sido el mejor regalo de navidad que habían tenido ese año. El hijo más esperado para ambos.
Y ese 24 de diciembre la feliz pareja también cumplía 3 años de casados. Dos meses después de ser novios Dareck le había pedido matrimonio a Tarana. Le había hecho un picnic romántico en la arboleda de los papás de Max, y ella encantada había aceptado. Había sido un matrimonia sencillo pero memorable; una pequeña ceremonia en la iglesia del pueblo y la recepción en el restaurante donde él le había pedido que fuera su novia. Algo íntimo, pero bonito. Al siguiente año se convirtieron papás. Ese día llevaban buzos blancos con muchos muñecos de papa Noel por todos lados. En esa ocasión los regaló Tar, Dareck y Harry como familia y a todos les había gustado y la casa anfitriona había sido la de ellos también; celebrando que habían comprado casa, una más grande y con mejor patio para que Harry pudiera jugar con Boticas, su compañero fiel.
– ¿Quieres abrir los regalos, rey de papá? –Harry asintió emocionado.
– Todavía no cielo. Ya falta poco.
Harry se rindió y comenzó a gatear a despertar a Boticas, quien estaba super rendido en su cama. El niño lo cargó y besó jugando con él mientras que sus padres abrazados en el sofá lo veían embelesados, algo que no dejan de hacer. Ver a Harry era lo mejor que podían hacer.
– ¿Tienes tu regalo en el árbol?
– ¡No!
Tarana se levantó rápido del sofá y corrió hasta la habitación, fue hasta al closet y sacó de su ropa la cajita y volvió a la sala.
– ¿La hora? –Preguntó al ver a su esposo e hijo sentados en la alfombra con los regalos.
– Si, mami.
Asintió y se sentó con ellos.
Formaron un circulo y pusieron en el medio la caja del regalo de Harry. Él aplaudiendo emocionado comenzó a rasgar el papel navideño, revelando así una caja con la foto de un auto.
– Carro, carro –saltó emocionado Harry. Dareck se puso de pie y abrió la caja, sacó el auto grande y montó a su hijo en él.
– Tu propio auto, chico. Ya no tendrás que querer el de papá.
– ¡Siii! –Dijo feliz.
– Feliz navidad, Mariposa –le entregó la cajita depositando un beso en sus labios. Tarana abrió la cajita y jadeó sorprendida al ver el contenido
– Dareck, ¿un auto para mí?
– Si, Mariposa. Pero este es de verdad –ambos rieron viendo al pequeño Harry en su auto jugando con el volante.
– No debiste, amor.
– Se que te gusta caminar, sin embargo, Harry ya está más grande para que camines con él por todo el pueblo. Mejor estar más seguros así.
– Buenoooo.
– Feliz navidad, amor –Dejó las llaves de su nuevo auto en la alfombra y le entregó su cajita a Dareck.
Tarana estaba feliz y nerviosa. Feliz por la nueva etapa que estaban por empezar nuevamente y nerviosa porque no sabía cuál iba a ser la reacción de su esposo, solo esperaba que él se alegrara tanto como ella.
Dareck rasgó la caja y la abrió, quedando boquiabierto al ver el contenido.
– ¿En serio, Mariposa? –Ella asintió–. Vamos… vamos a ser papás de nuevo.
Tras decir eso se lanzó a abrazarla y besarle la cara mientras lloraba de felicidad.
– No sabes lo feliz que me hace –le dio un beso en los labios–. El mejor regalo de navidad, Mariposa.
– ¿De verdad?
– Claro. Tener hijos contigo fue lo que siempre soñé y mira, lo estoy cumpliendo. Te amo muchísimo.
– Te amo más.
– Bebé Harry, ven. –Dareck lo sacó del auto y tomó asiento de nuevo en el piso–. Sabes, mami tiene un bebé en la barriga.
– Bebé. ¿En mamá?
– Si. Bebé en la barriga de mamá –le dijo él–. Vas a tener un hermanito o hermanita y serás el hermano mayor ¿te gusta?
– Siii. Hermano mayor yo –dio aplaudió feliz.
– Ven, bebé –Harry se tiró a los brazos de Tarana. Ella agarró la manito de él y se la puso en la barriga–. Ahí está el bebé, tu hermanito o hermanita.
Harry comenzó a sobarle la barriga a su mamá feliz, agachó la cabeza y dejó un besito en la barriga.
– Bebé mío.
Dareck y Tarana rieron al escuchar a Harry.
– Si, bebé tuyo, rey de mamá.
Ahí, sentados alegres y felices Tarana y Dareck vivieron la mejor navidad.
No les hacia falta nada. Estaban completos y felices.
Una navidad única y mágica.
Editado: 31.12.2025