El arca de noé

Capitulo 1:El ultimo justo

El mundo olía a podredumbre.
Desde la muerte de Abel, la marca de Caín se había multiplicado. Los hijos de Lamec llenaron la tierra de ciudades, de hierro, de música y de violencia. Cada hombre hacía lo que quería. La maldad era tanta que dolía mirarla.
Jehová miró desde lo alto y le pesó en el corazón haber creado al hombre.
“Borraré de la tierra todo lo que he hecho”, dijo. “Desde el hombre hasta la bestia, porque me arrepiento de haberlos creado.”
Pero entre todos, había uno diferente.
Noé, hijo de Lamec, hijo de Matusalén, de la línea de Set. Caminaba con Dios cuando nadie más lo hacía. Era justo. Íntegro en su generación.
Tenía tres hijos: Sem, Cam y Jafet. Les enseñó a invocar el nombre de Jehová, como hizo Enós su antepasado. Mientras las ciudades de los cainitas se ahogaban en sangre y gritos, la casa de Noé era silencio y obediencia.
Un día, Dios le habló.
“El fin de toda carne ha llegado. La tierra está llena de violencia por culpa de ellos. Yo los destruiré junto con la tierra. Pero contigo estableceré mi pacto.”
Noé alzó la vista al cielo. Las nubes estaban negras, cargadas. No de lluvia. De juicio.
Y entendió que él sería el último justo de un mundo que iba a morir.




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