El arca de noé

Capitulo 2:El encargo imposible

Noé despertó antes del amanecer. El mismo sueño lo perseguía desde hace días: agua cayendo del cielo, tanta que tapaba las montañas.
Salió de su tienda y miró al cielo. Ni una nube. El aire estaba seco, como siempre. Llevaban años sin una buena lluvia.
"Padre, ¿por qué miras tanto arriba?", le preguntó Sem, su hijo mayor.
Noé no contestó. Escuchó de nuevo esa voz en su corazón. Clara, como cuando hablaba con él de joven.
_Hazte un arca de madera de gofer. Trescientos codos de largo, cincuenta de ancho, treinta de alto._
Noé se arrodilló. "Señor, ¿un arca? Aquí no hay mar. El río más cercano está a dos días caminando. Se van a reír de mí".
_Hazla. Porque voy a traer un diluvio de aguas sobre la tierra. Todo lo que respira morirá. Pero contigo haré mi pacto._
Cuando se lo contó a su familia, su esposa Naama lloró.
"Nos van a llamar locos, Noé. Los vecinos ya dicen que estás perdiendo la cabeza".
Jafet, el menor, solo tenía 15 años. "Padre, si Dios lo dijo... yo te ayudo a cortar los árboles".
Y ese mismo día, Noé compró las primeras hachas.
La gente del pueblo pasó y se quedó mirando. Empezaron los murmullos.
"¿Un barco en medio del desierto?"
"Este viejo ya se volvió loco de tanto sol".
Noé solo clavó el primer tronco en la tierra.
El encargo era imposible. Pero si Dios lo pedía, él lo haría.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.