El arca de noé

Capitulo 3:El juicio se acerca

Pasaron 40 años. El arca seguía a medio construir.
Noé ya tenía canas y la espalda encorvada de cargar madera. Sus hijos ya eran hombres casados, y sus esposas también ayudaban.
Cada mañana llegaban los curiosos del pueblo. Al principio se burlaban. Después se cansaron. Ahora solo los miraban con lástima.
"¿Todavía con eso, Noé?", le gritó Matusalén, el vecino. "Llevas media vida armando ese barco y ni una gota ha caído".
Noé limpió el sudor de su frente. "Cuando Dios lo diga, lloverá".
"¿Y mientras? Mira a tus hijos. Podrían tener tierras, ganado. En vez de eso están aquí, perdiendo el tiempo contigo".
Esa noche, Noé casi no durmió. La duda le quemaba el pecho. ¿Y si había entendido mal? ¿Y si todo era su imaginación?
Volvió a escuchar la voz. Más fuerte que nunca.
_Entra tú y toda tu casa en el arca. Porque a ti he visto justo delante de mí. De aquí a siete días haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches._
Siete días.
Noé se levantó temblando. Despertó a su familia.
"Ya viene. Tenemos siete días".
Al amanecer, algo extraño pasó. Animales comenzaron a llegar. De dos en dos. Leones junto a corderos. Águilas y palomas. Todos en fila, esperando entrar al arca.
El pueblo entero salió a ver. Nadie se reía ahora.
Noé miró al cielo. Por primera vez en su vida, vio una nube. Pequeña, gris, a lo lejos.
El juicio se acercaba.




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