El arca de noé

Capitulo 5:Cuarenta dias de agua

Llovió.
Al principio, la gente afuera celebraba. "¡Solo es lluvia!", gritaban. "¡Noé, eres un exagerado!".
Al tercer día, el valle se inundó. Las casas de barro se deshacían. La gente subió a los techos.
Al décimo día, ya no se veían los techos. Solo manos alzándose entre el agua, pidiendo ayuda que ya no podía llegar.
Adentro del arca, Noé y su familia escuchaban todo. El llanto, los golpes contra la madera, los últimos gritos. Naama no dejó de llorar por una semana. Los hijos de Noé vomitaban del miedo y la culpa.
"¿Por qué, padre?", preguntó Jafet una noche. "¿Por qué todos tenían que morir?"
Noé acarició el lomo de un cordero para calmarse. "Porque el corazón del hombre solo pensaba en hacer mal. Dios me dijo que la tierra estaba llena de violencia. Les dio 120 años para cambiar... y no quisieron".
El agua siguió subiendo. Tapó los árboles. Tapó las colinas. Tapó las montañas más altas.
Cuarenta días. Cuarenta noches. Sin parar.
El arca flotaba sobre un mundo muerto. Sin pájaros, sin gritos, sin vida. Solo el sonido de la lluvia golpeando la madera y el respirar de los animales.
En el día cuarenta, paró.
El silencio era total. Noé salió a la cubierta y miró. Agua. Solo agua, hasta donde alcanzaba la vista. El cielo seguía gris.
Habían sobrevivido. Pero a qué costo.
Noé cayó de rodillas y lloró. No de alegría. De puro dolor.




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