El arrogante Dios del cielo

Capítulo 16 La gran puerta dorada

—Ya debe ser de noche en mi mundo, pero aquí aún brilla.—Hablé en voz baja y miré todo el lugar.—Aún más importante, ¿dónde exactamente estoy?

Había recorrido sin sentido de orientación desde hace una hora, lo sabía porque llevaba puesto un pequeño reloj en mi muñeca derecha.

Estaba rodeada de gente con apariencia animal, desde gatos, zorros, conejos, grullas y más variedades. Aquello me hizo recordar a Sangel, él mencionó ser un animal espiritual del cielo, supongo que es lo mismo para ellos. No es de extrañar que tomen forma humana, aunque al parecer no en su totalidad, muy diferente a ese animado niño.

—Alba, ¡Alba! ¡Prometida del Rey!

Una voz conocida grito detrás mío y antes que volteara, sentí que abrazaron mis piernas desde atrás.

—¡Por fin la encontré!

—Eh...¿Sangel?

—Ese mismo.—Se puso delante mío.—Es bueno verla aquí, vine por usted.

—¡Que oportuno! Justo quería un guía.—Palmeé ambas manos.

—Bueno, básicamente el Rey me mandó por usted ya que yo pregunté por ti, pero me advirtió que no sería fácil llevarla con mi señor.—Suspiró.

—Entonces, él está equivocado. Llévame donde está Caelus.

—¿Enserio?—Dijo emocionado.—¡Eso me ahorra mucho trabajo!

—Por supuesto, ¿entonces por favor me guiarías pequeño Sangel?

—¡Claro que sí! , no necesita pedirlo. Estoy tan contento que sea amable conmigo, las anteriores prometidas del Rey no eran tan amables. Bueno, soy de clase baja y hablo mucho, pero estoy bendecido por ser reconocido por el Rey.

—No se necesita estándares, ni clases para hacer amigos. Sólo guíate de tu corazón, la persona que la adecuada para ser tu amigo. Lo sentirás aquí.—Toqué mi pecho.

—¡Entonces, entonces!—Repitió.—Usted es la adecuada. Mi corazón se siente feliz cuando está cerca suyo.

Soy profesora de primaria, así que es natural para mí tener bastante paciencia cuando se trata de niños. Es algo que se adquiere con el tiempo.

—Estoy contenta que pienses así, los pocos amigos que tengo son valiosos para mí.—Sonreí.

—¡Entonces tengo una amiga! Estoy contento.—Festejó estirando ambos brazos, realmente me parecía un tierno niño. Era muy sincero, pero eso le hacía especial.

Sangel habló y habló de este lugar y de otros más, me explicó muchas cosas interesantes y fantasiosas. Me quedé maravillada por saber tantas cosas muy curiosas y fantásticas.

Básicamente el reino del norte estaba la gente de clase baja y media, lugar donde nació Sangel.

Al sur se aglomeraba toda la más importante comercialización del reino, por supuesto, gente de renombre vivía ahí, o de títulos dados por sus hazañas. Animales espirituales, semidioses o criaturas divinas.

Y al centro de todo el reino, la ciudad forjadora de la prosperidad del cielo, se hallaban los Dioses de sangre pura, los de más altos mandos. Básicamente, la morada de Caelus y a donde yo me dirigía.

Ya es un hecho que es un escándalo que una humana se case con un Dios, cuando debió ser con una de las Diosas más respetadas y de gran poder en el reino. Natfaria, quien tiene como bisabuela a la Diosa Venus, Diosa del amor y la prosperidad. Todos dicen que no hay mujer más adecuada para el trono que ella.

La representación de un estándar de mujer perfecta.

Cuando el viento recorrió en contra de nosotros. Finalmente descendimos hacia una colina, donde había también un gran problema.

—No puede saltar, ¿cierto?—Mencionó Sangel con nerviosismo.

—Probablemente si lo intento, sólo quedará una aplastada Alba.—Sonreí asustada.—El abismo es enorme.

—¡Lo siento!..., olvidé que no podías pasar.

—No te preocupes, vamos a otro camino, aún puedo caminar.

—¡No! Es muy largo, tomará tres días. Además yo tengo el permiso de mi señor.—Mostró una identificación cuadrada y blanca con un sello dorado en el centro, el cual estaba oculto dentro de su pecho.—Y por este lado se encuentra la entrada principal.—Señaló el abismo.

—Es extraño, más allá de ahí no veo nada...—Achiné mis ojos.—Entonces, ¿no tenemos opción que pasar por ahí?

Sangel puso su mano en su mentón y abrió sus ojos con un brillo reluciente.

—¡Tengo una idea! Yo la llevaré, la cargaré.

—¿Eh? Pero soy por lo menos tres veces más tu tamaño y peso.

—No se preocupe, puedo tomar forma adulta por un breve tiempo. Sólo me falta unos años para crecer a adolescente, así que sería más fácil usar esa forma ¡Pero!, mi forma adulta no tendrá problemas en cargarla, aunque sí se agotará un poco de mi energía vital ¡Eso no importa! La cuestión es pasar.

—¿Un adulto?—Lo miré fijamente.

Sangel juntó sus palmas de sus manos y cerró los ojos, donde una luz brillante cubrió su cuerpo, cambiando este frente a mis ojos.

Su cabello blanco creció y se movió con el viento, su rostro fino se volvió más adulto y esbelto, reflejando serenidad en él, junto a su cuerpo delgado, pero de buena presencia.

Él tenía un gran futuro al verse así, era muy hermoso, hasta podría atreverme decir que se veía como un Dios. No podía calcular cuántas mujeres pelearían por estar con él, sin contar su buen carácter.

—¡Alba! Listo, ¡Vamos!—Agitó su mano.

Bueno, por ahora podrá verse así, pero aún es un niño en el interior.

Suspiré riendo un poco y dejé que él me sostuviera en sus brazos, realmente era lo suficientemente adulto como para saltar ese abismo llevándome.

¿Saltar?

Mi rostro reflejó un poco de pánico.

—Espera Sangel, ¿realmente saltarás? ¿Sin hacer algo especial? ¿Como volar?

—¡Soy un conejo!

Exclamó saltando sin previo aviso, casi se me sale el corazón de la boca por aquello. Pocos segundos después Sangel tocó de nuevo el piso del otro extremo y se volvió transformar en un niño, cayendo yo al pastizal.

—¿Te encuentras bien? ¡Lo siento no aguante mucho!




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