El Arte De La Seduccion

El Primer Desafío

Capítulo 2

La mañana siguiente.

Nueva York despertaba bajo un cielo despejado.

Pero Aidan Harrison solo podía pensar en una cosa.

Valerie Belmont.

No porque estuviera enamorado.

Ni mucho menos.

Simplemente porque había hecho algo que nadie hacía desde hacía años.

Lo había rechazado.

Y eso era suficiente para despertar su interés.

—Sigues pensando en ella, ¿verdad? —preguntó Marcus mientras entraba en la oficina.

—No.

—Llevas diez minutos mirando la misma página.

Aidan bajó la vista.

Era cierto.

Ni siquiera había leído el informe que tenía delante.

—Solo me parece interesante.

—Claro.

—¿Qué?

—Siempre dices eso antes de meterte en problemas.

Aidan sonrió.

—Esta vez será diferente.

—Eso también lo dices siempre.

Mientras tanto.

Al otro lado de la ciudad.

Valerie terminaba una sesión fotográfica para una reconocida marca internacional.

Los fotógrafos estaban encantados.

Los representantes de la empresa también.

Todo parecía perfecto.

Hasta que una de sus asistentes apareció con una expresión extraña.

—Valerie…

—¿Qué ocurre?

—Recibiste una invitación.

—¿De quién?

La joven le entregó una elegante tarjeta negra.

Valerie abrió el sobre.

Y sonrió al instante.

—¿Quién es? —preguntó la asistente.

—Un hombre que no entiende el significado de la palabra no.

Horas después.

Aidan recibió una respuesta.

Solo una pequeña tarjeta.

Sin firma.

Sin explicación.

Sin nada.

Solo una frase.

“No.”

Marcus casi se atragantó de la risa.

—Te rechazó otra vez.

—Parece que sí.

—Estoy empezando a admirarla.

Aidan observó la tarjeta.

Y por primera vez en mucho tiempo…

Se sintió desafiado.

Tres días después.

La Semana Internacional de la Moda reunió a las figuras más importantes de la industria.

Empresarios.

Diseñadores.

Modelos.

Celebridades.

Y por supuesto…

Aidan Harrison y Valerie Belmont.

Cuando Valerie entró al salón principal, se encontró con él esperándola cerca de la entrada.

—Empiezas a parecer un acosador.

—Prefiero el término persistente.

—Yo prefiero el término molesto.

—Eso también funciona.

Valerie soltó una pequeña risa.

Y aquello sorprendió incluso a ella.

Porque normalmente los hombres como Aidan la aburrían.

Pero él tenía algo diferente.

No se rendía.

—¿Qué quieres exactamente? —preguntó ella.

—Conocerte.

—¿Para qué?

—Porque me intrigas.

—Eso suena como una frase ensayada.

—Lo sería si no fuera verdad.

Valerie cruzó los brazos.

—¿Siempre consigues lo que quieres?

—Casi siempre.

—Qué aburrido.

—¿Aburrido?

—La gente que nunca pierde deja de crecer.

Aidan sonrió.

Aquella respuesta le gustó.

Mucho.

La conversación continuó durante varios minutos.

Y por primera vez…

Ninguno de los dos intentaba marcharse.

Ninguno quería admitirlo.

Pero ambos se estaban divirtiendo.

Finalmente Valerie tomó una copa y lo observó fijamente.

—Tengo una pregunta.

—Adelante.

—¿Crees en el amor?

Aidan respondió sin pensarlo.

—No.

—Lo imaginaba.

—¿Y tú?

Valerie sonrió.

—Tampoco.

Aidan arqueó una ceja.

—Interesante.

—El amor vuelve estúpidas a las personas.

—Estoy completamente de acuerdo.

—Entonces por una vez coincidimos.

Los dos se quedaron en silencio unos segundos.

Hasta que Valerie dijo algo que cambiaría todo.

—Parece que somos iguales.

—Eso parece.

—Aunque hay una diferencia.

—¿Cuál?

—Tú estás acostumbrado a ganar.

Aidan sonrió.

—Y tú también.

—Exacto.

Una chispa apareció entre ambos.

No era amor.

Ni amistad.

Era algo mucho más peligroso.

Competencia.

—Dime algo, Harrison.

—¿Sí?

—¿Qué harías si conocieras a una mujer imposible de conquistar?

—La conquistaría.

—Demasiada confianza.

—¿Y tú?

—Nunca perdería.

—Todos pierden alguna vez.

—No yo.

Los dos sonrieron al mismo tiempo.

Y sin saberlo…

Acababan de dar el primer paso hacia el juego más peligroso de sus vidas.




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