El Arte De La Seduccion

Celos Inesperados

Capítulo 7

La mañana después de la cena falsa.

Internet había explotado.

Portales de noticias.

Revistas de moda.

Programas de entretenimiento.

Todos hablaban de lo mismo.

Aidan Harrison y Valerie Belmont.

Las fotografías de la noche anterior estaban en todas partes.

Y las teorías no dejaban de aparecer.

—Esto es un desastre —dijo Valerie mientras observaba las noticias desde su apartamento.

—Podría ser peor —respondió su representante.

—¿Cómo?

—Podrían estar diciendo que te comprometiste.

Valerie le lanzó una almohada.

—No es gracioso.

—Un poco sí.

—No.

—Sí.

Su teléfono vibró.

Era un mensaje de Aidan.

“Buenos días, novia falsa.”

Valerie puso los ojos en blanco.

“Buenos días, problema.”

La respuesta llegó de inmediato.

“Me gusta ese apodo.”

“No era un cumplido.”

“Lo tomaré como uno.”

Valerie negó con la cabeza.

Y, para su desgracia…

Sonrió.

Dos días después.

Valerie asistió a un evento exclusivo de una marca internacional.

Como siempre, decenas de personas intentaban acercarse.

Actores.

Empresarios.

Modelos.

Atletas.

Entre ellos estaba Ethan Carter.

Un joven empresario conocido por su fortuna y carisma.

—Valerie Belmont.

—Ethan.

—Por fin coincidimos.

—Eso parece.

Ethan sonrió.

—¿Puedo invitarte una copa?

—Claro.

Durante varios minutos conversaron.

La charla fue agradable.

Natural.

Divertida.

Y justo cuando Ethan estaba contando una anécdota…

Una voz apareció detrás de él.

—Qué coincidencia encontrarte aquí.

Valerie cerró los ojos.

Ya conocía esa voz.

—Harrison.

—Belmont.

Ethan observó la escena con curiosidad.

—¿Se conocen?

—Lamentablemente sí —respondieron ambos al mismo tiempo.

El silencio que siguió fue tan perfecto que resultó cómico.

Aidan sonrió.

—Interesante compañía.

—¿Te molesta?

—¿Debería?

—No.

—Entonces no.

Valerie cruzó los brazos.

—Perfecto.

—Perfecto.

Sin embargo…

Aidan no pudo evitar observar cómo Ethan hacía reír a Valerie.

Y aquello le resultó extrañamente incómodo.

Muy incómodo.

No entendía por qué.

Y eso lo irritaba todavía más.

Esa misma noche.

Marcus encontró a Aidan en su oficina.

—¿Qué te ocurre?

—Nada.

—Mentira.

—Estoy bien.

—Otra mentira.

Marcus se sentó frente a él.

—¿Es Valerie?

Aidan levantó la mirada.

—No.

—Definitivamente es Valerie.

—No.

—Aidan.

—¿Qué?

—¿Estás celoso?

El silencio fue inmediato.

—No.

—Tardaste demasiado en responder.

—No estoy celoso.

—Claro.

Marcus comenzó a reír.

—Esto es increíble.

—¿Qué cosa?

—El hombre que no cree en el amor está molesto porque otro hombre hizo reír a una mujer.

Aidan lo señaló.

—Sal de mi oficina.

—Con gusto.

Marcus llegó a la puerta.

—Por cierto…

—¿Qué?

—Eso se llama celos.

La puerta se cerró.

Y Aidan se quedó mirando el vacío.

Porque una parte de él temía que Marcus tuviera razón.

Mientras tanto.

Valerie también tenía problemas.

Esa noche estaba cenando con su hermana Bianca Belmont.

—Entonces…

—No.

—Ni siquiera he preguntado.

—Pero sé lo que vas a preguntar.

—¿Y?

—No estoy enamorada de Aidan Harrison.

Bianca sonrió.

—Perfecto.

—¿Perfecto?

—Porque eso no fue lo que pregunté.

Valerie casi se atraganta con el agua.

—Bianca.

—Solo digo que hablas mucho de él.

—Porque es insoportable.

—Ajá.

—Arrogante.

—Claro.

—Molesto.

—Por supuesto.

—Y desesperadamente atractivo.

Silencio.

Valerie abrió mucho los ojos.

—No quise decir eso.

Bianca comenzó a reír.

—Ya es tarde.

Valerie apoyó la cabeza sobre la mesa.

Aquello era un desastre.

Porque por primera vez desde que comenzó la apuesta…

Algo estaba cambiando.

Y lo peor de todo…

Era que ninguno de los dos se había dado cuenta todavía.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.