El arte de soñar

Capítulo 15 perspectivas diferentes

-hola soy Sam-

Todavía estaba inmerso en la plática de la apuesta amorosa cuando escucho la voz de esa chica, alguien de piel blanca y cabello rubio con lentes, sonriéndome con cierta curiosidad.

-hola, soy Gabriel-

-así que tú eres el famoso Gabriel-

Sonrió mientras Sara la veía con cierta duda y el chihuahua empezaba a gruñir, personalmente aquella chica me parecía alguien más que entusiasta, sorprendentemente linda a primera vista.

-o si ella es nuestra amiga, creo que la mencionamos cuando nos conocimos-

Sara intervino para apoyar con la información, recordando un poco fue más fácil saber quién era y también poder saber que esa chica era la faltante del grupo cercano de Sara.

-es un gusto conocerlo a los dos, aparte que me interesa saber más de ti, Sara conto que eras alguien extraño en buena manera, un enigma andante con sarcasmo incluido-

-ese soy yo, si preguntan por Sara yo siempre diré que es la rara con una guitarra invisible-

Sam se rio un poco y pude sentir el golpe de Sara en mi hombro y también al neurótico chihuahua, no paso mucho tiempo antes de que Sam se fuera junto a Liz y Esteban dejándome con Sara.

-valla que te has vuelto más sociable-

Sonrió mientras el chihuahua se calmaba de nuevo, incluso permitiéndome acariciarlo.

-no es algo que me guste pero creo que lo podre permitir, bien no sé por qué tu gran león salió de su jaula pero es bueno que vuelva contigo-

-me sorprende lo buen buscador que puedes ser, sí que eso puede ser un don, sabes te debo una, no sabes lo preocupada que estaba, muchas gracias-

Poder verla sonreír en el atardecer inconscientemente fue el suficiente pago que necesitaría, odiaba que Esteban se burlara de mí, insinuando que me gustaba Sara, porque en realidad tal vez eso pasaba, nunca fui alguien que le gustara lo relacionado al amor, el tiempo pasaba y mientras veía como todos los demás experimentaban y aprendían yo me rezagaba sintiendo que llegaba un punto sin retorno junto a la vergüenza de ser un novato era más que suficiente para tranquilizar todas esas emociones que intentaban surgir tomar fuerzas y permitirme enamorarme completamente de ella.

-no te preocupes, prefiero perseguir a tu chihuahua que estar encerrado en mi casa-

-sabes, quisiera enserio que te presentaras en mi concierto, mis padres estarán ocupados, mejor dicho creo que siguen desaprobando mis decisiones, sé que creen que es lo correcto, ser una doctora sería un mejor aprovechamiento de mis habilidades-

-yo apoyo esa idea, pero no te puedo imaginar con un bisturí o  alguna inyección invisible-

Ambos reímos por el chiste malo, ver esa cara se desilusión en su rostro por alguna razón me afectaba, quería decirle que la apoyaría no importara que, que junto a mi ella podría ser quien quisiera. Tan fácil es pensar en tonterías, pero para mí mala suerte ese no era yo.

-creo que el único que me acompañara es mi abuelo, Liz dijo que iría y también Sam les agradezco de todo corazón, sin embargo siento como un vacío, es una tontería lo sé, solo quisiera que el que me apoyo desde que lo conocí y no lo ha dejado de hacer este en primera fila-

-claro que estaré en primera fila, si me van a sangrar los oídos prefiero que sea de la mejor manera sabes, no te preocupes lo aras genial, demuéstrate a ti misma que tu esfuerzo lo valdrá y veras que incluso aunque tus padres no estén de acuerdo lograran entender tu decisiones-

Hablar con ella se convertía en algo tan sencillo en ocasiones, podía pasar el tiempo entre sarcasmo, bromas y conversaciones tranquilas que me sorprendía más de lo que me gustaría admitir en realidad, pero hasta el mejor momento tienen que terminar.

-de nuevo gracias por ayudarme en todo-

Sonrió mientras nos despedíamos, una estúpida sonrisa salía de mi rostro, no recordaba hace cuánto tiempo me sentía tan vivo, la sensación de comodidad invadía mi cuerpo, una realidad que no comprenda del todo era ¿desde cuándo no sonreía así? Meses tal vez o incluso años, sentirme bien conmigo mismo, era tan fácil a su lado pero de nuevo volvía esa soledad regresando a un hogar vacío subiendo las escaleras, mi cuarto la expresión más grande de mi personalidad solo me producía disgusto a simple vista volviendo a dormir.

Los días pasaron más rápido delo que podría a ver pensado, las practicas con Sara no disminuían incrementaban, sus estúpidos videos de sus partituras corregidas junto a su entusiasmo me saturaban por completo, más el no saber que quería estudiar solo afectaba de forma negativa las cosas. Y ante mí el gran día de Sara, la escuela fue normal, totalmente normal para mi gusto, una última practica antes del gran concierto, para mi desgracia acompañados de Daniel. La sensación de desconcierto como emoción por saber cómo sería el momento que tanto Sara se esforzaba.

-¿A dónde vas?-

Mi padre seguía en casa, mi vestimenta casual más el hecho de contarle sobre la presentación no ayudo mucho en realidad.

-ponte un traje-

-solo soy público, no importa-

-créeme importa, nunca te pones los pocos que tienes solo será en una ocasión tampoco es el fin del mundo-



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En el texto hay: romance, musica arte, sueño

Editado: 27.11.2021

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