Alanah
Ya pasó una semana desde lo ocurrido en el bar. Aún me cuesta dormir por la ansiedad de ese día y la terrible incertidumbre de saber si me volverá a pasar.
La sensación de tener a un desconocido apuntando justo a mi cabeza y dispuesto a disparar sin ningúna duda, todavía me pone los pelos de punta.
Después de discutir con Roshan en aquel barranco me trajo a casa y me pidió que no le dijera nada a mis padres. No se por que le hice caso, quizas sea mejor tenerlos fuera de todo ésto.
Por mucho que le pedía una explicación el no abrió la boca, lo cual me molesta he incomoda por que casí muero aquel día. Mi hermano sige como si nada, sige saliendo por las noches, aún más que antes. Al parecer no le afectó mucho.
Tampoco he podido hablar con Lía, le llamo y no me responde, no se por que.. tampoco es que halla echo algo malo.
Me molesta tener a un hombre o amigo, socio, compañero, no se que diablos sea, de guardaespaldas.
Sí señores, desde que me dejo en mi casa un chico aproximadamente de veintitantos años esta siempre bajo un árbol frente a mi casa. Me molesta lo poco disimulado que es al estar pendiente de mi todo el tiempo. Me molesta que haga ésto, como si necesitara esto, o como si le importara a caso. No me conoce, bueno sí, pero no demasiado como para tener que protegerme. ¿Y protegerme de que?.
Papá y mamá ya se dieron cuenta pero estan tan ocupados con sus cosas que no tienen tiempo de preocuparse.
Me asomé por enésima vez al balcón y ahí estaba el chico. Pelo castaño oscuro y en ondas, alto, de tez blanca. Tiene una moto azul parqueada a unos metros más atrás. Supongo que para no llamar la atención, pero lo hace.
Mis ojos conectan con los suyos y el baja la mirada. Saca un cigarrillo y lo prende como si nada.
Éste chico me sige hasta la universidad.
Entro a mi habitación y me tumbo en mí cama, tomo mi laptod y entro a el perfil de Roshan. ¿Por qué?.. no lo sé.
Hace cinco minutos subió una historia, y pienso varias veces si es buena idea verla, pues a él le saldrá que lo vi, y no se si quiero eso.
Me muerdo el labio ansiosa y mi dedo golpea la tecla rápidamente. Cierro mis ojos y los abro poco a poco.
Es un video de el patinando. Esta vestido normal, con vaqueros y camisa blanca. Da volteretas y saltos como si nada. Su ceño está fruncido y la expresión dura. Esta solo, al parecer puso el celular en un lugar y grabó.
Cierro la laptod, y niego con la cabeza. Esta como si nada hubiera pasado. ¿A caso el está acostumbrado a eso?.
Me volví a asomar por el balcón y esta vez el chico no me quitó la mirada, ni un minuto. Saca su celular y teclea algo.
En ese mismo instante mi celular vibra en una notificación y lo busco dentro de mí habitación.
Desconocido: Baja, tengo algo que decirte.
¿Que mierda?.. ¿fue el? ¿Como consiguió mi número?
Yo: ¿Eres el guardaespaldas que se me ha asignado?.
Pregunto y no tarda en responder.
Desconocido: Sí, ahora baja.
¿Que tiene que decirme el?.. no lo conozco.
Mi confusión y curiosidad aumenta. Sin más me coloco los convers y bajo de mi habitación hasta salir de mi casa.
Lo observó y el no se mueve. Quiere que valla hasta el, perfecto.
Camino a paso lento, hasta que lo voy viendo mejor. Su rostro es bastante perfilado y su pelo es más largo de lo que inmagine, y más ondulado también.
Me quedo justo delante de él y me mira fijamente. Levanto las cejas cuando no habla.
— ¿Y bien?— pregunto.
— Hola, soy Kai, mucho gusto— Me extiende la mano y la tomo.
— Yo soy Alanah.
— Lo sé.— Responde, claro que lo sabes.— Bien, Roshan quiere saber como estás.
¿Que?.
— Ah perfecto, dile que estoy de maravilla.. mejor que nunca, ya casi no me acuerdo de él tipo que intento volarme la cabeza.— Mi sarcasmo es obvio y el sonríe, molestándome.— ¿Por que no me lo pregunta el directamente?.
— No quiere acercarse, puede ser peligroso. — Frunce el ceño como si fuera algo super claro.
— Perfecto, Kai un gusto conocerte, pero no necesito ningún guardaespaldas ni nada.— Mi voz sonó enfadada, y es exactamente como estoy.
— Lo siento, pero no me iré a ningúna parte.
Me doy la vuelta y me dirijo a mi casa sin más.
☆
La clase de Lenguaje Visual se me estaba haciendo eterna. La profesora Ana hablaba con esa dulzura infinita que me daba ganas de gritar. Todo lo explicaba como si fuéramos niños de cinco años y tuviéramos todo el tiempo del mundo.
Apoyé la cabeza sobre mi agenda por enésima vez, dibujando espirales sin sentido mientras mis párpados pesaban.El timbre sonó como una bendición.
—¡Ah, no se vayan todavía! —dijo la profesora, matando mi alegría en seco—. Hoy es el festival de primavera en el parque. La tarea es sencilla pero importante: salgan, fotografíen algo que realmente les llame la atención. Lo que sea. Emoción, color, contraste, una historia… La mejor foto de la clase tendrá libre la próxima sesión.
Eso sí me motivó.
Odio esa clase, pero odio más tener que venir. Necesitaba ganar. Chelsea me esperaba afuera, con su cabello teñido de rosa chillón y esa energía que parecía recargada de café y azúcar.
Le resumí lo del festival mientras caminábamos. En menos de veinte minutos ya estábamos en el parque. El lugar estaba vivo. Luces colgantes en forma de mariposas y flores iluminaban los árboles.
Había puestos de comida —el olor a churros, tacos y algodón de azúcar flotaba en el aire— música en vivo, gente bailando, niños corriendo con globos. El sol empezaba a bajar y todo se teñía de dorado y rosa.Chelsea aplaudía emocionada.
—Esto es perfecto. Tú enfócate en las fotos, yo iré a por café, ¿quieres?
— Sí por favor.— Le sonreí a mi mejor amiga y se giró sobre sus talones en busca de café. Sinceramente lo necesito.
Caminé entre la gente. Yo buscaba ese algo. No quería la típica foto bonita de flores o parejas besándose. Quería algo real.