El Arte De Tocarte

Capítulo 14

Alanah

Desgraciadamente no gané el proyecto de lenguaje visual. Lo hizo un chico, Mathel, y el salón completo quedó en total fascinación cuando presentó una foto de un colibrí suspendido en el aire, con las alas borrosas por el movimiento y una gota de rocío brillando en su pico como si fuera una joya diminuta.

La luz del atardecer le daba un fondo dorado y todo se veía mágico, casi irreal. La profesora hasta aplaudió.

“Esto es lenguaje visual puro”, dijo.

Yo solo me hundí un poco más en mi asiento. En serio queria ganar, presenté la foto de la niña pequeña entregándole una flor a el cantante. Para mí fue la ganadora y punto.

Salgo de el salón y voy directamente a la cafetería. Hoy Chelsea no vino, se quedó dormida seguramente otra vez, y yo me aburro mucho estando sola. Me siento en una silla y pido mi café de siempre.

De momento siento que alguien se sienta justo al frente y levanto la mirada. Era Kai. Puso el casco de la moto sobre la mesa y se acomoda el cabello despeinandolo aún más.

Ah fantástico.

Me quedo mirándolo confundida.

— ¿Que haces aquí?— pregunto levantando una ceja.

— Lo mismo pregunto, deberías estar en clase— responde con expresión aburrida.

Suelto una risa corta sin humor.

— Y tu eres ahora que, ¿mi padre?

Me ignora completamente y pidió un café, dispuesto a no hablar más.

Me incomoda demasiado esta situación, solo espero que se acabe pronto y volver a mi vida normal, sin guardaespaldas.

No he vuelto a ver a Roshan desde aquella vez en el parque. Tampoco es que tenga ganas de verlo, me da igual.

"Si claro, no te lo crees ni tú "

Hoy es mi cumpleaños número 21. Siempre me ha gustado esté día, me siento bien con mi familia unida. Ya que en mi día a día no es posible, mis padres trabajan muchísimo y realmente no los veo mucho.

Miro la hora en mi celular y marcan las ocho. Es raro que mi hermano aún no ha..

— ¡Feliz cumpleaños!— Y como si lo hubiera invocado, entra de golpe en mi habitación con un pastel azul, que no se como no se le cayó al suelo.

Le sonrio abiertamente y el deja el pastel en mi escritorio.

— Gracias..— Le respondo.

— Gracias no, pagame, el pastel no fue nada barato.— Dice y solté una carcajada, por sus ocurrencias.

El también ríe y se sienta al lado mío.

— ¿Cuantos cumples.. diez?

— Idiota— vuelvo a sonreír.

De momento en mi habitación entra también mamá y papá, con esas sonrisas qué me llenan el alma. Mamá ya está llorando y papá se que está a punto.

— Mi niña, feliz cumpleaños..— Dicen mis padres y se acercan a mi para abrazarme.

— Gracias, los amo.

— Ya toda una mujer..— Mamá me besa la coronilla.

— Venga ya, ¡mamá tu no haz llorado ninguno de mis cumpleaños!.— Se queja Bryan con un tono divertido.

— ¡Claro que sí!.. en tu cumpleaños numero..

Todos nos quedamos esperando la respuesta de mamá con los ojos abiertos.

— ¡Bueno no se!.. pero si lo he echo..

— Si claro como no..

Todos reímos incluido Bryan.

Luego todos salieron de mi habitación para yo bañarme y vestirme. Ya mi hermano me dijo que tiene una sorpresa grande. No se a que se puede referir viniendo de el, lo mismo es un caballo, un cocodrilo o un mamut. Con el nunca se sabe.

Recuerdo para mi cumpleaños numero quince, me regaló una Playstation cinco, ¡como si yo lo fuera a utilizar!. Total que se la acabó cogiendo para él. Para mis dieciocho me regalo una gallina.. ¡una maldita gallina!.. aún recuerdo lo fuerte que reí cuando se apareció con la gallina, tenia hasta un lazo rosa en la cresta.

Sin duda mi hermano es el mejor, es unico y sin el no se que sería de mí.

Salgo de la ducha despues de unos minutos y me pongo ropa comoda. Unos vaqueros y un top en blanco, me recojo mi pelo en una cola y salgo de mi habitación. Al bajar la escalera puedo escuchar la voz de mi mejor amiga.

Quien al verme gritó y salió corriendo a abrazarme. Yo la recibí con los brazos abiertos y sonriendo.

— ¡Feliz cumpleaños!— me besa la mejilla y yo le agradezco.— Ten..

Me ofrece una pequeña cajita de color rojo con un lazo negro.

— Oh dios chelsea no tenias por qué..

— Ábrelo — pide ansiosa y eso hago.

Quito el lazo y poco a poco abro la cajita.

Oh por dios.

Es un collar plateado, con una mariposa en el centro. Es super delicada y hermosa.

— ¡Gracias!.. es preciosa..

Ella me la quita de las manos y me voltea para ponérmelo. Cuando termina me voltéo y ella sonríe.

Le doy un abrazo y luego mi hermano interumpe con una pequeña tos super fingida. Aquí va.

— Muy lindo el colgante y todo pero..— Ahora sonríe de lado. Nada bueno está tramando.— Pues, como es tu cumpleaños número veintiuno hay que hacerlo a lo grande. Y que mejor que una fiestecita?

— ¿Fiestecita? —pregunté entrecerrando los ojos, porque cuando Bryan sonreía así, siempre había trampa.

— Bueno… más bien una fiesta completa —dijo levantando las cejas—. En el viejo almacén que remodelaron cerca del río. Ya está todo listo. Luces, música, gente… y antes de que empieces a quejarte, ya invité a Chelsea, a un par de tus compañeros de clase y… bueno, a algunos más.

Mamá y papá se miraron con esa cara de “ya sabemos pero fingimos que no”. Mi madre solo suspiró y me acarició el brazo.

— Solo esta vez, mi vida. Tu hermano insistió mucho y… tienes veintiuno. Mereces divertirte.

Bryan levantó los brazos como si hubiera ganado un premio.

— ¿Ves? Hasta mamá está de acuerdo. Así que ve a cambiarte porque nos vamos a las seis.

— Todavía falta mucho Bryan..

— Si ¿pero las chicas no que tardan como cinco horas arreglandose?.. pues por eso, empieza desde ahora.

— Eres un tonto..— Me quejo.

— Y me amas.— Dice subiendo las escaleras de dos en dos, riéndose como loco. Chelsea me miró con cara de culpabilidad pero también de emoción.




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