El Arte De Tocarte

Capítulo 16

Roshan

Enciendo el motor de mi auto y manejo directamente hacia Andrómeda. No es un lugar seguro allí y nos estamos arriesgando muchísimo al ir.

Aún tengo en mi boca el sabor de Alanah, su perfume aún mezclado en mi ropa, sus pequeños jadeos se quedarán clavados en mi subconsciente para toda la vida. Es jodidamente atractiva esta chica.

Antes de llegar a Andrómeda me quedo unos segundos más en el auto, tratando de que se me calme un poco la notable erección de mierda. No quiero que me pregunten absolutamente nada que les interese.

Bajo del auto y entro en mi bar. La música está baja y después de caminar por el pasillo, logro llegar, están todos sentados. Jordan, Stella, Aryan, Harper, Robin, Kai, Bryan, Kane, Marcus.

— ¿Y bien?— cuestiono peinando mi despeinado cabello.

— Tenemos otro problema— habla Jordan.

— Vaya qué sorpresa..— Me siento en uno de los sofás— ¿Ya saben el nombre del traidor?.. No quiero que nadie sepa nada de lo que tengas que decirme, dímelo a mí y punto, nadie tiene que enterarse.

— ¿Ahora no confías en nosotros?— cuestiona Stella indignada.

— Lo haré cuando me des el puto nombre del traidor, de lo contrario no.

— Estás siendo injusto..— añade Stella.

— ¿Injusto?, ¿de qué mierda hablas?, ¿por qué te preocupa tanto?— Levanto una ceja y me pongo en pie.

— No me preocupa, solo que no estás solo en esto, somos un equipo, por si no lo recuerdas..

Suelto una risa seca, irónica.

— Además probablemente el traidor ya lo sepa..— dice entonando los ojos.

— Jordan, ¿tú eres el que sabe verdad?— pregunto y él asiente— Ven conmigo entonces.

El rostro de todos es un poema, aunque Bryan, Robin y Kai asienten con la cabeza mirándome, no les preocupa mi desconfianza, más bien me apoyan. Mientras que los otros me juzgan con la mirada. Eso deja mucho que decir.

Jordan y yo nos vamos a la zona VIP, donde está un cuarto que utilizo solamente para mí, nadie más puede entrar. Tengo algunas cosas desordenadas e incluso obras inconclusas, mapas de la ciudad y demás.

— Entra— le pido.

Tiene una carpeta en las manos que no había notado hasta ahora. La deja encima de la pequeña mesa que tengo, y me mira fijamente.

— Habla..— Mi incomodidad se nota visiblemente. Me acerca la carpeta, incitándome a abrirla.

Dudé un poco antes de hacerlo completamente. Lo que había dentro me paralizó por completo. Mi respiración se entrecorta, y un escalofrío me recorre todo el cuerpo.

Eran fotos, varias, la primera que vi es una foto de mi hermana saliendo de un centro comercial.

Otra foto de mi madre. Las demás fotos eran de todos mis compañeros de Eclipse, de Alanah también.

Cierro los puños fuertemente. ¿Qué significa esto?. Tienen en la mira a todos.. ¿por qué?

— ¿Qué mierda significa esto?— espeté.

Mi mirada vuelve a caer sobre las fotografías. Por un segundo siento que el aire abandona mis pulmones. Mi hermana, mi madre, Alanah... todos. Alguien los había seguido, observado, fotografiado. No era casualidad. Era un mensaje. Una advertencia. Cierro los puños con fuerza mientras una sensación desagradable me recorre el cuerpo. Nos estaban vigilando y no tenía idea desde cuándo.

— Creo que no quieren que sigamos investigando, o será peor..— habla Jordan finalmente, lo observo.

— ¿Qué investigamos qué?

— No sé, seguro algo que los joderá mucho.— Jordan se encoge de hombros y se toca el puente de la nariz.

Aprieto la mandíbula hasta sentir dolor y cierro la carpeta de golpe. El sonido retumba en la habitación y por un momento ninguno de los dos dice nada. Mi cabeza trabaja a toda velocidad intentando encontrar una explicación, cualquier cosa que tenga sentido, pero no la hay. Solo sé una cosa.

— Si existe algo que pueda destruir a esos hijos de puta, lo encontraré, y al infiltrado también. — camino directo a la puerta y salgo. Bajo por las escaleras y llego hasta donde están todos.

Camino directo a la puerta y salgo sin esperar respuesta. Tengo el pecho demasiado apretado y una presión horrible latiendo detrás de mis ojos. Bajo las escaleras rápidamente hasta llegar con los demás. Apenas entro al salón todas las conversaciones se detienen.

Algunos levantan la vista de inmediato, otros simplemente me observan en silencio. Y yo no puedo dejar de pensar que una de esas personas nos está vendiendo.

— En veinticuatro horas quiero el nombre del traidor, se acabó el tiempo, si no lo tienes, otros métodos se utilizarán, y no queremos eso.— les digo a todos y me miran confundidos.

— ¿Qué pasó?— pregunta Stella.

Di un paso adelante, sería inútil ocultar algo que seguramente el traidor ya sepa. Me da rabia e impotencia que justo aquí esté la rata, y no poder hacer nada. Miro a todos directamente a los ojos mientras camino hacia ellos.

— Nos tienen fichados, a todos, estoy seguro de que ellos quieren que paremos, que dejemos de buscar. Cosa que no pasará.

Un silencio pesado cae sobre la habitación.

— ¿Y si esa es la mejor idea?— cuestiona Marcus y mi mirada cae en él.

Mi mirada cae sobre él de inmediato. El ambiente cambia por completo. Puedo verlo en su expresión. La forma en que tensa los hombros. La manera en que evita moverse. Me acerco lentamente hasta quedar a centímetros de su rostro.

— ¿Tienes algo que decir?— pregunto tajante.

— No.. Claro que no, solo fue una opción, no queremos morir ¿verdad?— dice y suelto una risa, amarga y sin sentido, para luego volverme a poner serio.

Suelto una risa amarga y niego con la cabeza. La rabia me quema por dentro, pero consigo mantenerla bajo control.

— Si tienes miedo de morir, no haber entrado a mi puta organización— Mi voz se tornó fría y calculadora.

Sostengo su mirada durante varios segundos. Marcus intenta mantenerse firme, pero por un instante baja los ojos antes de volver a levantar la cabeza.

Es apenas un segundo, algo insignificante para cualquiera, pero yo lo noto. Y no me gusta nada.




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