El Arte De Vivir ©

PRÓLOGO

La tarde era oscura, todo el día había estado sumido en una penumbra y ambiente húmedo por  los principios del invierno en aquella ciudad, los peatones con sus paraguas y sus ligeros pasos, ya fuera saliendo de su trabajo o apresurados por llegar a casa o tal vez a una cita romántica sin importar el clima. 

Se podía observar desde lejos el gran puente que atravesaba el río y en éste un ligero tráfico de autos y motocicletas; las calles estaban mojadas por la fuerte lluvia, y se apreciaban unas pocas personas las cuales trataban de hacer lo posible por no mojarse bajo sus improvisados techos de cartón viejo, percibiendo en ellos diferentes pesares y emociones, pero entre estos sobresalía un mediano y delgado bulto junto a unos contenedores de basura, justo en la entrada de un solitario y poco habitado callejón mientras afloraban sobre este una nube de sentimientos y llanto de aquel cuerpo castigado por el infortunio de una vida no merecida.

Lo único que podía sentir era la lluvia, el miedo, el hambre y el frío...tendida en esa acera de la húmeda ciudad, siendo un callejón oscuro y unos sueños rotos su única compañía.

La desolación de saber que fue ese lugar el que una vez consideró su hogar el que le destrozó la vida, si era que podía llamarse vida el estado en el que se encontraba desde hace más de dos semanas. Solo podía observar a las demás personas; desde los refugiados hasta los que transitaban apresurados las calles, los cuales pensó sí debían tener una cama caliente y un lugar donde llegar. 

Se imaginaba lo que cada uno sentía en ese momento, quizás las personas de al frente compartían su mismo miedo y terror, no podía ni quería recordar esos dos meses atrás los cuales fueron aún más peor, ese hombre, ese ser despreciable que llegó a ella en su momento como su luz y única oportunidad, pero que terminó acabándola y destrozando lo poco que quedaba. Todavía tenía vivo el recuerdo de sus asquerosas manos y sus mentiras bien calculadas, ahora lo único que tenía eran sus manos vacías.

Un fuerte dolor en todo su frágil cuerpo, no tenía fuerzas para continuar; solo quería dejarse ir. Antes pensó que dejarlo todo no era una opción, pero qué ilusa fue. Ahora no le  quedaba nada, así  que; qué más daba si ya lo había perdido todo.
¿Qué más podría quitarle la vida?



Jaralena

#23254 en Novela romántica
#15350 en Otros

En el texto hay: arte, amor dolor y muerte, orfanato

Editado: 11.09.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar