Antes de hablar de estrategia, sacrificios gloriosos y traumas ajedrecísticos, hay que aceptar una verdad incómoda:
si no sabes cómo se mueve una pieza, el ajedrez se convierte en un caos ilegal donde todo el mundo hace trampa sin saberlo.
Yo aprendí así.
Moviendo cosas mal.
Y siendo castigada sin misericordia.
♙ El Peón
El peón se mueve una casilla hacia adelante.
Solo hacia adelante.
Nunca hacia atrás.
Como tus malas decisiones en ajedrez.
En su primer movimiento puede avanzar dos casillas, lo que te hace creer que es valiente. No lo es. Solo tuvo una oportunidad en la vida y la gastó rápido.
El peón no captura hacia adelante. Captura en diagonal.
Sí, diagonal.
Sí, es absurdo.
Sí, todos los principiantes se equivocan ahí.
Así que no, no puedes comerte esa pieza que está justo delante de tu peón.
El peón no es valiente. Es raro.
Y aun así, si llega al otro extremo del tablero, se convierte en lo que quiera.
Reina, torre, alfil, caballo.
Una metáfora hermosa: el más ignorado puede convertirse en lo más poderoso…
si sobrevive lo suficiente (spoiler: casi nunca).
♖ La Torre
La torre se mueve en línea recta.
Hacia adelante, atrás, izquierda o derecha.
Nunca en diagonal. Jamás.
Es la pieza favorita de la gente ordenada.
La que necesita reglas claras y caminos limpios para funcionar.
La torre no salta piezas.
Si algo está en su camino, se detiene.
Como tú cuando empiezas a pensar demasiado.
Es fuerte, dominante y aterradora…
cuando por fin logra salir de la esquina donde pasó media partida encerrada sin hacer nada.
♘ El Caballo
El caballo se mueve en forma de L.
Dos casillas en una dirección y una hacia un lado.
No preguntes por qué.
Nadie lo sabe.
Es la única pieza que puede saltar sobre otras piezas, lo que la convierte en el equivalente ajedrecístico de alguien que no respeta filas ni normas sociales.
El caballo es difícil de entender al principio.
Lo moverás mal.
Muchas veces.
Pero cuando por fin lo dominas, te sientes más inteligente de lo que realmente eres.
♗ El Alfil
El alfil se mueve en diagonal, tantas casillas como quiera.
Pero atención: siempre en el mismo color.
Si empieza en una casilla blanca, vivirá y morirá en casillas blancas.
Nunca conocerá el otro color del tablero.
Una vida trágica y limitada.
No salta piezas.
Si algo se cruza, se acabó el paseo.
Es elegante, silencioso y mortal…
solo si el tablero le da espacio.
Si no, estorba con clase.
♕ La Reina
La reina se mueve como torre y alfil combinados.
Recto, diagonal, lejos, cerca, donde quiera.
Es la pieza más poderosa.
Y la que más rápido pierden los principiantes.
No salta piezas.
Y no es invencible, aunque al principio creas que sí.
Mover la reina demasiado pronto es una tradición universal entre jugadores nuevos.
Yo lo hice.
Tú lo harás.
Y aprenderás por las malas.
♔ El Rey
El rey se mueve una sola casilla en cualquier dirección.
Solo una.
Lento. Vulnerable. Patético.
No puede ponerse en jaque voluntariamente.
Es decir: no puedes moverlo a una casilla donde lo puedan capturar.
Todo el juego gira alrededor de este personaje frágil que sin ayuda no sobrevive ni dos turnos.
Y aun así, si cae, se acaba todo.
El ajedrez no trata de matar piezas.
Trata de acorralar al rey hasta que no tenga escapatoria.
Un final digno.
O no tanto.
Editado: 27.01.2026