El arte del ruido interno

Capítulo 34 — Gracias

Y bueno, aquí estamos.

No sabía si esto iba a llegar a alguien más. Cuando publiqué el primer capítulo, "El ruido de fondo", lo hice sin muchas expectativas, casi como quien tira una botella al mar sin saber si alguien la va a encontrar. No esperaba que nadie lo leyera. No esperaba que nadie se quedara.

Empezamos siendo 9. Nueve personas que, por alguna razón, decidieron darle una oportunidad a las palabras de un desconocido. Nueve personas que leyeron sobre mi manía de armar rompecabezas con pedazos de conversaciones, miradas, silencios y gestos.

Y ahora, sin que haya podido procesarlo del todo, ya son más de 500.

No sé cómo llegaron hasta aquí. No sé si fue el título, la sinopsis, o simplemente la curiosidad de saber qué hay detrás de un ruido que no se calla. Pero el hecho de que hayan dedicado su tiempo, su paciencia, su atención a esta historia... no tengo palabras para agradecerlo.

Esto no es una novela con giros espectaculares ni finales perfectos. Esto es, simplemente, la historia de alguien que intentó entender a los demás y terminó entendiéndose a sí mismo. Esto es mi vida, casi resumida. Con sus aciertos, sus errores, sus idas y vueltas, sus días de silencio y sus noches de tormenta.

Y ustedes estuvieron ahí. Capítulo tras capítulo. Palabra tras palabra.

Cada mensaje, cada sugerencia, cada opinión que me quieran hacer llegar, la recibiré con mucho cariño y aprecio. Porque esto no termina aquí. Esta historia sigue viva mientras haya alguien dispuesto a leerla, a sentirla, a hacerla suya.

Así que, desde el fondo de mi cabeza ruidosa, quiero darles las gracias.

Gracias por leer.
Gracias por quedarse.
Gracias por darle espacio a esta historia.

No sé si volveré a escribir algo así. No sé si esta historia tendrá una continuación o si se quedará aquí, cerrada pero abierta, como la vida misma. Pero lo que sí sé es que todo esto no habría sido posible sin ustedes.

Así que esto va para ustedes: los que llegaron al final, los que se perdieron en el camino, los que volvieron, los que se quedaron en silencio, los que compartieron una palabra.

Esto es para ustedes.

Porque, al final, escribir no es solo poner palabras en una página. Es encontrar a alguien al otro lado que esté dispuesto a escucharlas.

Y ustedes lo hicieron.

Muchas gracias.

De verdad.

Con cariño,The script




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