El asesinato del señor Brigitte

Capitulo 6

Alemania 24 de Agosto 1914

La familia Awilda se encontraba comiendo en la mesa. Con las puertas cerradas la familia Brigitte se había unido a ellos. Era algo incomodo; en primer lugar, Ferdinand Awilda nunca se sentaba a comer con su familia en segundo lugar todos estaban callados, lo cual hacía que el ambiente de la mansión se sintiera lugubre; al haber sólo silencio lo unico que se escuchaba era el sonido de los cubiertos moviendose contra los platos. Y cada que Margot observaba a Catherine esta sacaba su lengua en señal de que no le agradaba, lo cual pasó desapercibido para Sybil. Sin embargo, el silencio era algo que podía notar, además de la incomodidad del ambiente por lo que decidió romperlo.

-Asi que- comenzó ella -pasaron un tiempo juntas hace unos días ¿Eh? ¿Ya son más amigas?-

Jennifer se atraganto un poco y Adeline, observandola con un poco de frialdad, comentó -Algo asi madre-

Sybil Awilda iba a continuar la conversación cuando tocaron a la puerta. Por lo que Amelia observó a la señora Awilda. -Observa quien es primero- contesto esta haciendo señas con la cabeza. Por lo que Sybil asentió. Y se dirigió a la puerta, y, al observar regreso a la mesa y contesto, -Es el cartero señora- 

-Entonces puedes abrir Amelia, pero no abras toda la puerta- le susurro Sybil.

Amelia se dirigió a la puerta y la abrió un poco. El cartero traía una sóla carta, la cual tenía la dirección y nombre de Adeline, por lo que Amelia, se dirigió a ella y dijo: -Es para usted señorita-

-¿Para mi?- preguntó ella tomandola entre sus manos -Que extraño, yo nunca recibo nada- Agregó para comenzar a abrirla mientras que todos la observaban curiosos, en especial Jennifer. Mientras leía las líneas los labios de Adeline comenzaban a temblar y las lagrimas empezaron a saltar de sus ojos y rodar por sus mejillas. 

-No...- susurró y la carta cayó al piso, -No puede ser, ¡No!- exclamo llevandose las manos a la cabeza y jalando su cabello, levantandose de la mesa.

-¡Adeline! ¿Qué tienes?- Se levanto de inmediato la Señora Sybil para tomar a su hija de los hombros mientras esta lloraba. 

Jennifer que presentía algo malo desde esa mañana se levantó de la mesa también e, ignorando la llamada de su madre para que no se interpusiera, se acerco rápidamente a Adeline.

-Amiga mía ¿Qué tienes?- preguntó asustada y se agacho para recoger la carta, pero sólo leyó las primeras líneas ya que Adeline se la arrebato de las manos.

Jennifer comenzo a temblar, -No...- susurro ella también.

-¿Qué esta pasando?- preguntó Beatriz acercandose a las jovenes, pero Adeline corrió a su cuarto y tras ella Jennifer. 

La carta era de Baldric y las líneas leían: 

Querída Adeline, si estás leyendo esto es porque ya no estoy aqui, he sido uno de los soldados caídos...

-¡Adeline! ¡Amiga!- le gritaba Jennifer, pero Adeline se giró y la observó con odio -¡Tú ya no eres mi amiga!- Le gritó Adeline -¡Por tu culpa él esta muerto! ¡Y no pude estar con él, por culpa de tu estúpida amistad!- Dicho esto se encerro en su cuarto mientras Sybil estaba histerica.

-¿Quién murió hija?- tocaba la puerta de Adeline una y otra vez pero esta no contestaba por lo que se dirigió a Jennifer, la cual tenía la mirada oscurecida. -Jennifer ¿Quién ha muerto?- la sacudió Sybil. 

Jennifer, que también había amado a Baldric, tenía la mirada perdida cuando llegó su madre para sacarla del trance en el que estaba.

-Baldric...- susurro casi inaudiblemente ella. 

-¿Quién?- 

-Fue Baldric- contesto Jennifer con lagrimas en los ojos, y una mirada triste.

Sybil se llevó ambas manos a los labios -Es el joven que ayudaba a mi esposo, ¿no es asi?, su amigo de la infancia-

Jennifer asintió. -Hay mucho más aquí, pero probablemente sea mejor que usted hable con su hija, ella debe explicarle mejor lo que paso-

-¿A qué te refieres Jennifer?- preguntó su madre poniendo una mano sobre su hombro para girarla y que la observara a ella, -¿Porqué dices esas cosas? Entre tú y yo nunca ha habido secretos- 

-¿Ah si madre?- se molestó Jennifer -¿Y qué hay de los secrets que tú haz guardado para mi conmigo?- 

-Hija yo...-

-Nada madre, son dos perdidas en poco tiempo, y sólo quiero descansar- dicho esto se dirigió a su cuarto y su madre fue tras ella mientras Sybil observaba todo lo que pasaba. 

-¡Dios santo!- exclamo -¿Pero qué pasa aqui?- se pregunto y toco la puerta de Adeline, -¡Ahora no!- gritó esta.

-Es comprensible- susurro Sybil y decidió darle privacidad a Adeline...

 

-Hija- le hablaba Beatriz a Jennifer pero esta tenía sus manos en su rostro llorando, -Se que Baldric era un gran amigo de ustedes pero han llorado por él como quien llora por un amante, algo pasa aquí y no me lo estás diciendo-

Jennifer levanto la cabeza, -Madre, yo amaba a Baldric como una mujer puede amar a un hombre, pero él no me amaba a mi. Él amaba a Adeline-

-Oh hija...- Beatriz se acerco a Jennifer y la abrazó mientras esta recargaba su cabeza en el hombro de su madre. -Lo siento mucho hija-



#3590 en Otros
#433 en Novela histórica
#588 en Detective
#378 en Novela negra

En el texto hay: narracion omnipresente

Editado: 03.12.2023

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.