El Asesino de Magnolias

capitulo 2, parte 2

Aquella mañana Rita estaba comprando cerca del lugar donde su prometido tenía su tienda. Aprovechó la oportunidad y decidió acercarse para verlo.

Pero cuando entró al local, él no estaba.

Rita se acercó a uno de los empleados y le preguntó por su prometido.

El hombre le explicó que su jefe había salido para resolver algunos asuntos con un proveedor y que probablemente tardaría en volver.

Rita sonrió con educación, aunque por dentro se sentía decepcionada.

—Volveré otro día —dijo antes de marcharse.

Esa misma tarde, cuando llegó al Cabaret Magnolia, una de sus amigas se acercó a ella y le entregó una carta.

Rita observó el sobre con curiosidad.

Lo giró entre sus manos buscando algún nombre, alguna señal que indicara quién lo había enviado.

Pero no había remitente.

Con cierta inquietud abrió la carta.

Dentro había una breve nota.

“Si quieres saber lo que oculta tu prometido, ven hoy al muelle a las 22”.

El corazón de Rita comenzó a latir con fuerza.

Pasó toda la tarde debatiéndose entre ir o no. Cuanto más se acercaba la hora, más nerviosa e intrigada se sentía.

Tal vez era una broma.

O tal vez… alguien realmente sabía algo.

Al final, su curiosidad ganó.

Después de todo…

la curiosidad mató al gato, pero la satisfacción lo trajo de vuelta.

Y Rita no era una cobarde.

Cuando llegó al lugar indicado, el muelle estaba casi desierto.

El viento agitaba el agua y hacía crujir la madera de los barcos.

Rita decidió esconderse en un pequeño callejón desde donde podía observar gran parte del lugar sin ser vista.

Pasaron varios minutos.

Nada ocurrió.

Comenzó a pensar que alguien le había jugado una broma cruel.

Estaba a punto de marcharse cuando, de repente…

lo vio.

Su prometido.

Caminaba hacia el muelle.

Pero no estaba solo.




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