Aquella noche, Rita decidió no volver a su casa.
Se quedó en el cabaret.
Allí, rodeada de las chicas y bajo la protección de Antonia, se sentía un poco más segura que estando sola.
Pero eso no significaba que pudiera dormir.
Cada vez que cerraba los ojos veía la misma escena.
Una figura oscura corriendo detrás de ella.
Un cuchillo brillando en la oscuridad.
Y finalmente… el filo atravesando su corazón.
Rita despertaba sobresaltada una y otra vez, con el corazón latiendo descontrolado.
La noche pareció eterna.
Con el paso de los días, la ciudad comenzó a olvidar lentamente la noticia del asesinato.
Las conversaciones en las calles dejaron de girar alrededor del misterio.
La vida continuó su curso.
Pero Rita no podía olvidar.
Algo dentro de ella le decía que aquella historia aún no había terminado.
Y no se equivocaba.
Una tarde, mientras caminaba por la ciudad, recibió una nueva nota.
El sobre apareció de repente en sus manos, como si alguien se lo hubiera deslizado sin que ella lo notara.
Con el corazón acelerado, abrió la carta.
El mensaje era corto.
“Pronto estaremos juntos, mi hermosa magnolia”.
El miedo recorrió todo su cuerpo.
Esta vez Rita no dudó.
Cansada de vivir con aquel terror constante, decidió ir directamente al juzgado para denunciar lo que estaba ocurriendo. Estaba convencida de que aquel acosador estaba conectado con el asesino.
Mientras caminaba por las calles, comenzó a sentir algo inquietante.
La sensación de que alguien la seguía.
Primero intentó ignorarlo.
Pero los pasos detrás de ella parecían acercarse cada vez más.
El miedo comenzó a apoderarse de su cuerpo.
Rita empezó a caminar más rápido.
Luego a correr.
Su respiración se volvió agitada mientras doblaba una esquina tras otra intentando perder a quien la perseguía.
Pero en su desesperación cometió un error.
Entró en un callejón sin salida.
Cuando se dio cuenta, ya era demasiado tarde.
Intentó dar la vuelta para escapar.
Pero él ya estaba allí.
El asesino.
Rita intentó luchar con todas sus fuerzas.
Intentó gritar.
Intentó escapar.
Pero no fue suficiente.
Un golpe fuerte la alcanzó.
El mundo comenzó a girar a su alrededor.
Y todo se volvió oscuro.