El Asesino de Magnolias

capitulo 6 final

La mujer había perdido completamente la razón.

Desde que había descubierto que el asesinato de su amante estaba relacionado, de alguna forma, con Rita, algo dentro de ella se había quebrado. Su mente necesitaba encontrar un culpable… y para ella, ese culpable era Rita.

No el asesino.

No la verdad.

Solo Rita.

Así que toda su furia se volcaba contra ella.

Mientras la mujer gritaba incoherencias, Rita aprovechó aquel momento de locura para escapar.

Sus piernas temblaban, pero aun así comenzó a correr.

No sabía hacia dónde iba. Solo sabía que tenía que alejarse lo más posible.

El aire frío de la noche le quemaba los pulmones mientras corría desesperadamente, intentando encontrar algún lugar donde esconderse.

Pero no llegó muy lejos.

Un sonido seco rompió el silencio.

Un disparo.

Durante un segundo, Rita no entendió lo que había ocurrido.

Luego sintió el impacto.

Un dolor intenso le atravesó la espalda y su cuerpo perdió toda fuerza.

Cayó al suelo.

La mujer no había dudado ni un instante en dispararle.

Rita intentó arrastrarse, pero sus fuerzas se desvanecían rápidamente. La vista se le nublaba y el frío comenzaba a apoderarse de su cuerpo.

Mientras agonizaba sobre el suelo, un pensamiento cruzó por su mente.

Así que este… va a ser mi final.

Todo comenzaba a volverse oscuro.

Pero entonces algo extraño ocurrió.

Un sonido empezó a colarse en su conciencia.

Un pitido.

Agudo.

Constante.

Molesto.

Cada vez más fuerte.

El sonido parecía perseguirla en medio de la oscuridad.

Hasta que, de repente—

Rita abrió los ojos de golpe.

Se incorporó en la cama, jadeando, con el corazón latiendo descontrolado.

Tardó unos segundos en entender dónde estaba.

Miró a su alrededor.

Reconoció su habitación.

Las paredes, el escritorio, la ventana.

Y justo frente a su cama, en la pared, un póster de Harry Styles la observaba con su eterna sonrisa.

El pitido continuaba.

Rita giró la cabeza y vio su teléfono vibrando sobre la mesa de luz.

Era su alarma.

La que todos los días le avisaba que debía levantarse para ir a la universidad.

Respiró profundamente, intentando calmar su corazón.

Todo había sido…

¿Un sueño?.




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