Sonaba la lluvia retumbando en el techo oxidado. La noche oscurecía cada rincón del lugar.
Ahí estaba, el hombre, con traje y zapatos a la talla, observando el cadáver de un hombre mayor recargado contra la pared de metal mientras bebía de su botella de Whisky.
—Que en paz descanse, señor Brown— susurró con una voz fría.
Luego derramó la mitad restante sobre el cadáver.
Después bajo lentamente en cunclillas, y retiró la navaja clavada en el corazón del cuerpo, lo limpio con un paño negro y guardo ambas dentro de su traje.
Tomó la botella ya vacía.
Y se marchó
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secretos familares, detectives y asesino serial, caída moral
Editado: 19.03.2026