El asesino del whisky

Capítulo 3. Mal gusto

El timbre sonó.

Caroline Brooks abrió la puerta.

—¡Victor!

—Hola mamá. ¿Cómo has estado?

—Muy bien hijo. —La madre lo invitó a pasar.

Victor buscó a su hermana con la mirada.

—¿Y Nadia? —preguntó Victor un poco confundido.

Escuchó una voz saliendo de la cocina.

—Ya está en camino. Se les hizo tarde —dijo su padrastro, Daniel Brooks, mientras se asomaba para saludar.

Victor ayudó a cocinar la lasaña y la carne, mientras platicaba con su madre sobre su trabajo y su vida.

De pronto el timbre sonó.

Victor se apresuró a abrir.

Eran Nadia y su novio.

Ambos hermanos se abrazaron por un momento. Y luego saludó de mano a su novio Brandon Keller.

Cuando se sentaron a cenar sus padres le comenzaron a hacer preguntas a Brandon para conocerlo.

Él parecía alguien encantador.

Presumía venir de una familia con dinero. Y que estaba estudiando medicina junto con el mejor amigo de Nadia, Liam.

Él contó que Liam lo había presentado a Nadia, y al parecer habían conectado bastante bien.

Aunque los padres parecían conmovidos por él. Victor no. Él llegó a saber de él por Liam de igual manera, pero se había enterado que sus relaciones pasadas no habían terminado en un final feliz.

Así que Victor tomó el turno de las preguntas.

—¿Y eres celoso Brandon?

—Por supuesto que no —afirmó tardando un segundo más de lo normal— Yo confío por completo en Nadia.

Victor no creía al cien por ciento en lo que él decía.

Y cuando estaba a punto de volver a preguntar, Brandon habló.

—Perdona la interrupción. Pero me llamó la atención que tienen apellidos diferentes.

Victor miró a Nadia.

A Victor siempre le incómodo que le preguntaran eso.

Entonces iba a hablar cuando su madre le ganó la palabra.

—Victor es medio hermano de Nadia.

Brandon dirigió la mirada a Victor.

—¿Y tú papá?

Victor volvió a quedar callado.

Dudó un segundo.

—Él murió cuando tenía apenas seis años.

Nadia regañó silenciosamente a Brandon.

Victor los interrumpió.

—Tranquila Nadia. Solo estoy conociendo al tipo que probablemente te va a engañar.

Nadia lo miró molesta.

—¡Victor! —dijo Caroline sorprendida.

—Lo lamento. Estoy un poco frustrado.

Victor trató de provocar a Brandon.

—No te preocupes, Victor —dijo, pero su sonrisa ya no era la misma— es normal que pienses que no soy muy confiable. Pero creeme que tú hermana es el amor de mi vida.

Victor solo pudo mantener la mirada.

—¿No crees que es muy pronto para decir eso?

Brandon dudó.

—Claro que no. Yo sé lo que siento por Nadia. Es el amor de mi vida.

Las cosas seguían un poco tensas.

Para cambiar el tema, Daniel preguntó a Victor sobre su trabajo.

—Se va a liberar una vacante para detective en Homicidios.

A Daniel se le iluminó la cara. —Tienes que aprovechar ésta oportunidad.

—Solo que tengo que competir para este puesto con un compañero. Lo bueno es que soy excelente en lo que hago.

—Por supuesto que sí —dijo Daniel orgulloso.

Luego le preguntaron a Nadia sobre ella.

—Sigo en psicología. Me va bastante bien. —Se miró con Brandon mientras se sonreían.

—¿Y tú pa? —dijo Nadia.

—El taller va bastante bien.

—Y va a abrir otro cerca del centro —interrumpió Caroline bastante orgullosa.

Una vez terminada la cena Victor salió con Brandon a fumar un cigarro.

—¿Por qué no confías en mí Victor?

Victor lo miró molesto.

—No me llames así.

—Uy, bueno. Entonces, Chase. ¿Debería preocuparme por ti?

—Sí. Deberías.

Brandon retaba a Victor con la mirada.

—Tu hermana me dijo que no estuviste para ella cuando era más pequeña. ¿Por qué ahora sí te importa?

—Porque me importa.

—¿Es por qué te importa? O es porque eres un maldito egocéntrico.

Victor se molestó de inmediato.

Lo sujeto de la camisa y lo puso contra la pared.

—¿Qué dijiste?

—Tranquilo Chase. Solo era un mal chiste.

Victor lo soltó.

Sin decir otra palabra se alejó.

Después de eso todos se despidieron.

Prometieron reunirse pronto de nuevo.

Victor ya estaba cansado cuando subió al auto.

Cuando recibió una llamada de su amigo Mason.

—¿Qué sucede Mason?

—Victor… Encontramos otro cuerpo.

—Ya te lo había preguntado. ¿No se encarga homicidios?

—Con whisky.

Victor cambió su expresión.

Quiso reiterar.

—¿Qué dijiste?

—Que hay otro cuerpo con whisky. Necesito que vengas.

Victor llegó a la escena del crimen.

Otra casa que parecía abandonada.

Cruzó la cinta amarilla una vez más.

En cuanto vio a Mason se acercó.

—Ven. El cuerpo está por acá.

En cuanto entró a la casa el olor del whisky lo golpeó.

Vió al cuerpo, estaba casi exactamente igual al anterior.

—Víctima de aproximadamente sesenta años.

—Mierda.

—Los forenses no lo han identificado todavía. Pero mira. Tiene un cuchillo clavado justo en el corazón.

Victor notó que la sangre estaba seca.

—Este cuerpo tiene más tiempo.

—Los forenses dicen que tiene más de una semana.

Victor lo miró.

—Podríamos estar frente a un asesino en serie.

—Podríamos. Pero todavía no es oficial.




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