El asesino del whisky

Capítulo 15. Detective Victor

Era una mañana cálida.

Con un sol deslumbrante.

Ian y Victor fueron bien recibidos con la noticia de la placa.

La camioneta había sido localizada.

Victor inmediatamente tomó sus cosas y subió a la patrulla junto con Ian.

Estaba en el bosque.

Bastante lejos.

La señal era mala ahí.

Por lo que no pudieron darle la ubicación exacta.

Pero si un rango de cinco kilómetros.

—Iremos con ustedes —dijo Mason.

—¿No estaban en el caso del asesino del whisky? —preguntó Ian.

—Lo estamos. Pero tenemos que acabar con este caso de una vez por todas.

Fueron con toda la fuerza a buscar la camioneta.

Era un momento clave.

Después de tanto tiempo la podían encontrar.

Mason y Grant subieron a otra patrulla.

Y condujeron hasta el radio.

Una vez en el bosque establecieron el perímetro.

Y comenzaron a buscarla.

No tardaron mucho cuando encontraron un bulto de hojas.

Ahí estaba.

La tan buscada camioneta.

Todos se reunieron alrededor.

Mirando atentamente.

El olor a putrefacción inundaba todo el ambiente.

Estaba claro que dentro estaba el resto de los cuerpos de Enzo y Derek.

Carson junto con el resto de forenses la abrieron con cuidado.

Victor apretó los dientes.

Todos observaban con atención.

Una vez abierta, el olor salió de la camioneta.

Era demasiado intenso.

Se apartaron un momento.

Los demás se tapaban la nariz.

Luego que el olor se disipó acercaron sus cabezas.

Tratando de ver dentro de la camioneta.

Carson se acercó con cuidado.

—Parecen ser los cuerpos de Enzo y Derek. No tienen cabeza. Tienen una semana de descomposición aproximadamente —dijo Carson.

Victor tragó saliva.

Esos eran los cuerpos.

—¿Hay algo más dentro? —preguntó Mason.

—No. El auto está perfectamente limpio. El sicario es un profesional. Claro, a excepción de los cuerpos.

—Busquen en todo el auto. Debemos encontrar una huella por lo menos. O cabello. Un mensaje. Lo que sea maldición —ordenó Grant.

Estuvieron toda la mañana ahí.

Sin éxito.

El sicario era bastante cuidadoso.

No tuvieron de otra que dar por cerrado el caso.

Ronald Pearson, un hombre que fué víctima de las estafas de Jean Rich.

Perdió tanto dinero que contrató a un sicario para que lo matara.

El sicario que planeó un asalto como cortina de humo para matar a su verdadero objetivo, Jean Rich.

Y distraer a la policía de atraparlo dejando las cabezas de los otros dos asaltantes del teatro, Enzo Esquivel y Derek Owen.

Un sicario completamente profesional.

Que estuvo jugando con la policía para escapar.

Un escape perfecto.

Pero de todas formas Victor sabía que algo andaba mal.

Un escape no podía ser perfecto.

Pero aún así no podía seguir ninguna otra pista.

Una vez en la estación Victor e Ian terminaron el reporte y se lo entregaron al sargento Cole.

—Buen trabajo. Chase, Mercer. Ambos demostraron ser brillantes en sus últimos tres casos. Es por eso que el capitán Shaw integró a ambos en el caso del asesino del whisky.

Está noticia era la que tanto esperaban.

Victor sintió un brote de alegría por dentro.

—Si siguen así pronto veré una placa de detective.

Victor no podía con la emoción.

Pero solo puedo agradecer de manera discreta.

Pero antes de irse Cole lo llamó.

Victor no tuvo de otra que ir con él.

—Aunque ya estés en el caso del asesino del whisky, te tendré que suspender un par de días únicamente.

Victor solo pudo asentir.

—Espero que aprendas a no meterte en cosas que no debes con esto.

Mientras salía de la estación recibió una llamada.

Era de su hermanastra Nadia Brooks.

—¡Hola Nadia! ¿Qué sucede?

—Hola. Quería saber si querías ir a comer o algo.

—Seguro.

Fueron ambos a un restaurante pequeño de mariscos.

—¿Cómo has estado? —preguntó Victor intrigado.

—Bien. Supongo. Te quería preguntar algo.

Victor asintió.

—Sobre la otra noche. La cena. ¿Por qué estabas tan a la defensiva?

—Brandon no es bueno para tí.

—¿Por qué?

—Es un maldito infiel. Engañó a una amiga una vez. La lastimó tanto que tuvo que mudarse.

—¿Eso no es un poco exagerado?

—A lastimado no me refiero a los sentimientos.

—¿Dices que él la golpeaba?

—Sí. Y no solo eso. La violó en varias ocasiones.

—Oye, no me parece gracioso.

—Es enserio.

—Conozco a Brandon Keller mejor que tú. Es un patán y un idiota, sí. Pero no es capaz de golpear a alguien o de violar.

—Sé que tú eres fuerte, Nadia. No te dejarías hacer nada de eso. Pero sabes que cualquier cosa puedes contar conmigo.

—¿Ahora sí? ¿Cuándo estuviste toda mi infancia o adolescencia?

—Solo te estoy advirtiendo. Quiero que tengas cuidado.

—Bien. Lo tendré.

—Bueno. Para cambiar de tema… ¿Cómo te ha ido en la universidad?

—Bien. Supongo. Estoy en época de exámenes. Es muy pesado.

—Te entiendo.

—¿Qué hay de tí? ¿Ya te dieron tu ascenso a detective?

—Créeme que cuando me lo den. Lo sabrás. Pero cada vez lo veo más difícil.

—¿Por qué?

—Un compañero de trabajo, Ian Mercer. Me lo está haciendo demasiado difícil. Hizo que me suspendieran por nada. Y ahora no podré participar en el caso del whisky, no hasta que regrese.

—¿El asesino del whisky?

—Pues si fuera tú aprovecharía esa oportunidad.

—¿Cuál?

—Aprovecha que tienes días libres. Investiga por tu cuenta.

Victor abrió los ojos.

—No lo había pensado.

—Y conozco a la persona perfecta para que te ayude con eso.

—¿Quién?

—Va a llegar en un par de minutos.

De pronto alguien caminó hacia su mesa.

—Él es Ethan Thaxon.

—¡Hola! Un placer conocerte al fin —dijo Thaxon entusiasmado.




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