La policía no tardó mucho en llegar a la escena del crimen.
Victor estaba recargado sobre su auto viendo cómo llegaban.
Los detectives se acercaron a Ian.
—¿Tú lo encontraste? —preguntó Mason.
—Si…
—¿Cómo lo encontraron? —interrumpió Grant.
—Era una corazonada. Él es Ethan Thaxon. Me ayudó a buscar.
—¿Por qué no nos contaste tu teoría?
—Lo intenté en muchas ocasiones pero creo que no me prestaban atención.
—Deberían pedir más suspensión. No puede andar por ahí investigando —dijo Ian con un tono molesto.
—En teoría estaba en mi tiempo libre, así que…
—Nos dirás tu teoría en la sala de juntas mañana.
Ian vió a Victor con una mirada afilada.
—Buen trabajo Victor —dijo Mason mientras le ponía la mano en el hombro.
Luego los forenses entraron.
Y los detectives después.
—¿Él qué hace aquí? Ese maldito está suspendido —exclamó Ian en cuanto vio entrar a Victor.
—¡Cuida tu vocabulario, Mercer! Ese maldito encontró el cuerpo. Puede y va a pasar.
Ian no dijo nada más.
Momentos después entraron el sargento Cole y la detective Jones.
Carson miraba el cuerpo con detenimiento.
—¿Qué tenemos aquí?
—Por su descomposición diría que lleva aquí entre cuatro y dos meses. Sus registros dentales nos ayudarán a identificarlo.
—Parece ser el mismo modus operandi.
—Así es. Navaja en el corazón. El whisky probablemente se evaporó por el tiempo que lleva derramado. Es por eso que no huele. Pero es él sin duda.
Los forenses tomaron el cuerpo y se lo llevaron. Buscaron alguna pista en la escena del crimen.
Pero no encontraron nada más.
Por último tomaron un pedazo de madera.
Dijeron que confirmarían si el whisky se había filtrado en la madera.
Victor regresó a casa.
Se metió a la ducha.
Pero en cuanto el agua cayó sobre su rostro, se sintió sin aire.
Como si se tratara el agua.
Una punzada fuerte en el pecho.
Rápidamente se quitó.
Empezó a respirar muy rápido.
Sintió como sus piernas temblaban ligeramente.
¿Qué estaba pasando?
Victor no tenía idea.
Se sentía tan confundido.
Cerró la ducha y mejor se fué a ver televisión.
Mientras pensaba en qué le estaba pasando.
Ese pensamiento tan extraño no lo dejó dormir por la noche.
¿Cómo podía sentirse ahogado solo por qué le cayera agua en la cara?
Algo tenía que descubrir.
O algo tenía que recordar.
Era la mañana siguiente en la estación cuando todos se reunían en la sala de juntas.
La detective Jones se paró frente a todos.
—Anoche el detective Victor y un estudiante de universidad encontraron un cuerpo más del asesino del whisky. Gracias a los registros dentales pudimos determinar quién es.
Victor frunció el ceño.
Carson se levantó.
—Lewins Daniels. De 86 años. Una presa muy fácil para él. Encontramos los químicos que componen al whisky en la madera. Es nada más y nada menos que el asesino del whisky tres meses atrás.
Victor se decidió a decir su teoría.
Levantó ya la mano rápidamente y le cedieron la palabra.
Victor se levantó.
—Yo tengo una teoría sobre el asesino del whisky.
—Adelante —dijo la detective Jones.
—Quizá su modus operandi añade que siempre deja a sus cuerpos en lugares abandonados. He pensado en esto desde hace mucho. Pero ayer me decidí a comprobar. Ethan Thaxon, estudiante de criminología me ayudó con esto. Buscamos en más de cuarenta casas abandonadas. Hasta que dimos con el cuerpo de Lewis Daniels.
—Eso suena interesante, oficial Chase. Deberíamos investigar en cada casa o propiedad abandonada. Cualquier inmueble. Ese va a ser su trabajo, agentes. Buena suerte.
Cuando salieron de la sala Mason se me acercó.
—A este paso ella te va a tener que llamar detective Chase. Buen trabajo Victor. Eres bueno.
—Gracias Mason.
—Sobre todo ella. Aunque se vea un poco vieja y a lo mejor oxidada.
Victor soltó una carcajada.
—Ella atrapó al carnicero de Norhaven.
—¿En serio?
—Sí. Y lo hizo igual que tú, siendo una oficial. Así se ganó el puesto de detective.
—No lo sabía.
—Es de las mejores por aquí. O la mejor. Deberías tomar un café con ella. Podría ayudarte ahora que va a ser teniente.
—Lo tendré en cuenta.
El equipo de búsqueda se esparció rápidamente por la ciudad.
Victor condujo la patrulla con Ian a su lado.
Victor sabía que Ian sabía que estaba muy por debajo de él ahora.
—Por cierto, Mercer. Nunca te agradecí por mandarme a suspender. Gracias a ti encontré el quinto cuerpo.
—¿Qué dijiste? —dijo Ian con un tono furioso y retador.
—Que gracias a ti podré conseguir el puesto de detective.
Ian explotó y le dirigió un golpe a Victor.
Pero éste se detuvo en seco.
—No voy a caer imbécil —dijo Ian mientras mantenía su puño cerrado.
Victor no dijo ni una sola palabra más.
Sólo mantuvo una sonrisa burlona.
Investigaron casa por casa sin éxito alguno.
Hasta que llegaron a la novena.
Entraron lentamente.
El mismo olor a putrefacción les llegó a la nariz.
Y ahí estaba.
Victor estaba en lo correcto.
Reportaron de inmediato a través de la radio.
Otro cuerpo con whisky.
Marcus Grant
Marcus buscó inmueble por inmueble junto con el sargento Cole.
Mientras conducían hacia la próxima ubicación se pusieron a charlar.
—¿Crees que Chase tenga razón? —preguntó Cole exhausto.
—No lo sé. Es por eso que lo estamos averiguando.
—Parece que tu oficial de policía va por el mismo camino que la detective Jones.
—Así parece.
—Todavía recuerdo como si fuera ayer cuando cazamos al maldito carnicero.
—Me enteré. En ese momento seguía en el ejército. Ustedes me inspiraron a llegar hasta aquí.