Marcus Grant
El día recibía al equipo de detectives y oficiales de la policía de Norhaven con más cuerpos del asesino del whisky que buscar.
Marcus estaba con Mason en esa ocasión.
El primer lugar a investigar era una cabaña abandonada en medio del bosque.
Parecía que antes la rentaban a turistas.
Cuando el propietario la sacó de la plataforma de un día a otro.
Grant pensaba que tal vez buscaba la tranquilidad.
Vivir ahí.
O algo peor.
Una teoría suya dónde tal vez en esa cabaña encuentren un cuerpo.
Y ese cuerpo podría ser del mismo propietario.
Era sólo una teoría suya.
Pero podía acertar.
Cuando llegaron la cabaña en efecto estaba abandonada.
No parecía haber nadie.
Tocaron la puerta.
No hubo respuesta alguna.
Grant destruyó la cerradura con un disparo.
El olor a putrefacción salió.
—¡Mierda! —exclamó Grant.
En cuanto entraron vieron el cuerpo tirado sobre la madera.
Ese cuerpo parecía un poco más reciente.
El olor del whisky se mezclaba con el de descomposición.
Los forenses tomaron las muestras necesarias.
Ese asesinato había sido algo predecible.
Grant había acertado.
En el primer lugar a investigar habían encontrado un cuerpo.
Eso no quitaba el hecho de que podían haber muchos más repartidos.
Una vez que terminaron de llevarse el cuerpo.
Y después de que Mason lo haya reportado.
Siguieron investigando.
Dos inmuebles sin éxito.
De pronto escucharon el reporte de un cuerpo más.
Y dos extras que parecían no planeados.
O al menos así lo había redactado Carson en la radio.
Ellos continuaron buscando.
Casi terminaban de tachar la lista de ubicaciones y ya no habían encontrado más.
Solo faltaban tres.
Cuando en una casa en uno de los barrios más pobres encontraron el segundo del día.
Estaba en la misma posición que el resto.
Con el mismo cuchillo clavado en el corazón.
Grant seguía sin entender qué quería decir el asesino con éstos cuerpos.
Todo era tan enfermo y confuso.
Los forenses tomaron las muestras necesarias.
Cuando un señor de barba se acercó a ellos.
—¿Qué hay dentro? —preguntó.
—Un cuerpo. Necesito que se aleje de la cinta amarilla —respondió Mason.
—Qué extraño. Hace un par de semanas había entrado un hombre ahí. Ya decía yo que algo no encajaba.
—¿Qué quiere decir con eso? —preguntó Grant ansioso.
—Ese lugar lleva años abandonado. Me sorprendió que no lo demolieran.
—Sobre el hombre. ¿Qué vió?
—Me sorprendió haber visto a alguien entrado. Traía un auto bastante lujoso. Cuando bajó una gran bolsa.
—¿Cómo era el hombre?
—No ví mucho. Pero iba vestido con traje. Es todo lo que ví.
—Se lo agradezco mucho. Esa información nos será de utilidad.
Grant y Mason se miraron.
Cada vez entendían menos.
Cuando estaban por terminar recibieron un llamado de Ian y Victor.
Parecían agitados.
Citaban a todos los detectives y forenses a su ubicación.
Mientras los forenses terminaban de registrar el lugar, Mason y Grant subieron a la patrulla.
Y se dirigieron a la ubicación.
Victor Chase
—¿Qué inmueble sigue, Chase? —preguntó Ian sin ganas.
Victor no contestó.
Estaba pensando en cómo había echado a perder su noche con Sophia.
Todo por su ex novia Amy.
Tenía miedo de entrar en una relación de nuevo por todas las cosas que habían pasado con ellas.
—¡Chase!
Victor dió un salto.
—¿Qué pasó?
—Estás distraído Chase. ¿Qué es?
—¿Qué es qué?
—¿En quién piensas?
—En nadie. Es solo que tuve una mala noche.
—Jódete.
—¿Qué dijiste?
—Vamos, Chase. Si vas a estar así déjame el liderazgo del equipo a mí.
—Claro que no.
Victor indicó en el mapa la siguiente ubicación.
Solo le quedaban diez inmuebles a su equipo.
En los primeros dos no encontraron nada.
Pero la tercera siempre es la vencida.
Era un conjunto de apartamentos.
Estaba casi demolido.
Parecía una demolición incompleta.
Solo había dos apartamentos en pie.
Estaban agrietados.
Parecía que estaban a punto de colapsar.
El olor que había en el resto de inmuebles se repetía.
La putrefacción en su máximo esplendor.
Y ni hablar del estado del cuerpo.
Estaba tan pálido.
Y como era de esperarse, tenía un cuchillo en el corazón.
Carson quien en ese entonces los acompañaba, se acercó.
Vió el cuerpo de cerca y ordenó retirarlo.
Cuando Ian dió la vuelta para irse dió un grito.
—¡Carajo! —exclamó.
Victor y Carson se dieron la vuelta rápidamente.
Había dos cuerpos más detrás de la puerta.
Carson se acercó.
—Estos cuerpos no parecen seguir el modus operandi del asesino. Por la posición de los cuerpos hubo un enfrentamiento. Muy probablemente lo vieron en el acto. Y terminaron siendo víctimas.
—¿Dices que no estaba planeado?
—Justo eso. Bien. Llamaré para que se lleven todos los cuerpos. Hay que ver si no hay whisky derramado sobre ellos.
Ian y Victor estuvieron un par de horas más mientras los forenses terminaban de registrar todo.
Victor seguía pensando en lo que había pasado la noche anterior.
Y necesitaba algún consejo.
No podía contarle a Ian obviamente.
Mucho menos a Grant.
Pensó en Mason.
Pero él creía que era hablar con alguien que lo ha conocido siempre.
Se alejó de la escena del crimen.
Y le marcó a Nadia.
Al fin y al cabo estaba estudiando psicología.
Podía ayudarlo de alguna forma.
Le marcó.
Pero no hubo respuesta.
Únicamente le pudo dejar un mensaje de voz donde pedía que se vieran para tomar algo.