Los forenses seguían revisando la escena del crimen.
Era exactamente igual al resto a excepción del cuchillo retirado.
Victor y Grant seguían mirando con detenimiento a Thaxon, quien estaba detrás de la cinta amarilla.
—Ya lo identificamos —dijo el forense Carson.
Todos los miraron esperando el dato.
—Erik Pérez.
Todos quedaron en silencio.
Esperando la edad.
Carson miraba a todos con el ceño fruncido.
Tragó saliva.
Un silencio incómodo y lleno de terror invadió el lugar.
—Diecinueve años.
Victor sintió un escalofrío.
La piel se le erizó.
La detective Jones cerró los ojos.
—Eso solo significa una cosa… —dijo la detective mientras tragaba saliva.
—La siguiente víctima va a ser un adolescente —dijo Mason.
Todos parecían estar en shock.
No dijeron más.
Grant tomó a Victor del brazo.
Lo llevó a la bodega.
—¿Ese chico es tu amigo? —preguntó.
—Es amigo de mi hermana. ¿Por qué?
—Mentira. ¿Por qué estabas trabajando con él?
—Es estudiante de criminología. Y quería ayudar. Acepté su ayuda porque la necesitaba. Era una buena teoría lo de los lugares abandonados.
Grant lo miró con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido.
Regresó a la escena sin decir más.
Victor lo siguió.
Pensó que seguramente Grant también sospechaba de Thaxon.
Eran demasiadas coincidencias.
Que haya encontrado dos cuerpos.
Podría ser una estrategia para no parecer sospechoso.
O solo fueron coincidencias.
Fué con el sargento Cole.
—¿Quiere que interrogue al que encontró el cuerpo?
—Claro que no. Ese trabajo le corresponde al detective Grant.
Había perdido la oportunidad de saber qué iba a decir Thaxon.
Grant tenía ese don para detectar mentiras.
Pero al mismo tiempo podía ser cegado por sus sospechas.
Marcus Grant
Qué extraño que el amigo de Chase estuviera en dos escenas del crimen.
Eso era algo muy sospechoso.
O al menos eso pensaba Grant.
Luego recibió la orden del sargento Cole de interrogarlo rápidamente.
Esa era la oportunidad de Grant de saber algo.
Él se presentó como Ethan Thaxon.
Un estudiante de universidad en criminología.
Criminología parecía ser una buena herramienta para esconder rastros.
En parte sabría cómo dejar limpia alguna escena.
O por lo menos qué buscarían los forenses.
—¿Qué hacías por aquí Ethan Thaxon?
—Solo pasaba por el lugar y me llamó la atención.
Grant frunció el ceño y lo vió con una mirada penetrante y desafiante.
—Bien. No pasaba por aquí así nada más —declaró— he estado investigando por mi cuenta al asesino del whisky. Hago un proyecto sobre eso en la escuela.
—¿Y qué hacías aquí?
—Como los cuerpos fueron encontrados en lugares abandonados… Cosa que descubrimos el detective Chase y yo, por cierto.
—Aún no es detective.
—Debería de. Bueno, el asunto es que como eran lugares abandonados, creí que si iba uno por uno en mi tiempo libre, tal vez tendría la suerte de encontrarme al asesino del whisky.
Grant lo miró con detenimiento.
—Sé que suena estúpido, pero así es como encontré éste lugar con este cuerpo.
Grant no dijo nada más y se retiró.
Con una sospecha todavía más grande.
La coartada de Thaxon no le parecía lo suficientemente convincente.
Tenía un gran hueco.
Y él no creía en las coincidencias.
Victor Chase
Después de que regresaran a la estación y de que esperarán la autopsia del cuerpo.
Esaba Victor sentado en su escritorio.
Mirando el perfil de Amy en su computadora.
Solo pensaba en su mandarle solicitud o no.
Entonces respiró.
Y sin pensarlo más me dió click al botón de solicitud de amistad.
Tenía tantas cosas en la cabeza.
Las manos le sudaban.
Y sin pasar mucho tiempo la notificación que esperaba llegó.
La solicitud aceptada.
Ahora erana amigos en las redes sociales.
Por menos que quisiera le escribió.
Un mensaje corto.
Una invitación para cenar algo.
Ella tardó en responder.
Pero aceptó.
Victor salió de la estación.
Tenía tiempo hasta que terminaran la autopsia.
Fue al restaurante.
Era algo simple.
Un puesto de hamburguesas.
Estuvo esperando un buen rato hasta que la vió caminando a lo lejos.
Victor sintió como el corazón se me detuvo.
La veía caminando.
De pronto recordó más momentos felices con ella.
Las salidas.
Las comidas.
Los momentos.
Pero no podía distraerse.
Tenía que descubrir qué había pasado.
Y sobre todo confirmar que no había matado al que había tenido un romance con ella.
—¡Hola Amy! Cuánto tiempo…
—Hola, Victor…
Ambos pidieron hamburguesas y refrescos para tomar.
Y la plática comenzó.
Ambos contaron cómo les iba en la vida después de lo de ellos.
Ella había encontrado un novio después de todo.
Y Victor seguía solo todavía.
Se sintió un poco vacío al oír eso.
—Oye sobre lo que te iba a decir.
—Dime.
—Perdóname por lo que pasó. Ya sabes. Las cosas que hice.
Victor intentó que ella solita dijera qué había hecho.
—La que te debe una disculpa soy yo. Me equivoqué. Y mucho.
—Pero creo que no reaccioné de la manera correcta.
—En realidad no reaccionaste mal. Joshua era un imbécil. No sé cómo es que pude engañarte con él.
Victor grabó su nombre.
Joshua, debía encontrarlo, y saber que estaba vivo.
—Pero sobre lo que le hice…
—No le hiciste nada malo. Bueno. Lo amenazaste de matarlo si no se iba. Fué algo exagerado. No te culpo por eso. Pero funcionó. Nunca volví a saber de él.
Victor tragó saliva.
Él había desaparecido.