El asesino del whisky

Capítulo 21. Interrogando a Ethan Thaxon

Nadia Brooks

Después de regresar a casa, Brandon la sorprendió dentro.

—¡¿Qué carajos haces aquí?! —gritó Nadia asustada.

—Perdón amor quería darte una sorpresa.

Luego Brandon señaló tras ella.

Un ramo de flores estaba sobre un florero.

Nadia las miró.

—¡Pero qué bonitas!

—Como tú, amor.

Ambos se abrazaron y se dieron un beso.

—Cosa que me lleva a preguntarte. ¿Quién era el chico con el que estabas?

—Es un amigo, amor. También es amigo de mi hermano.

—Entonces ese tal, Ethan. ¿Es amigo de tu hermano y yo no?

—Creo que tendrían que hacer las paces.

—Qué conveniente.

—Amor. Podemos hablar de eso luego. Mientras podemos cenar algo. Esa sorpresa me gustó mucho.

—¿Te gusta él?

—¿Qué? ¡Claro que no!

—Todavía te compro esas flores. Qué tanto me costaron conseguir. Y después de que te reservara un lugar en un restaurante caro. ¿Me pagas así? ¿Engañándome?

—¿Qué carajos pasa contigo? ¿Ésta misma conversación de nuevo?

—Hago todo por ti. Y así me pagas.

—Siempre haces lo mismo. ¿Crees que me sentiré culpable por tener un amigo?

—Claro. Un amigo.

—Ya estoy harta de esto.

—Mañana. Vas a ir con él, y me dirás que sientes haber sido grosero con él.

—¿Crees que voy a hacer eso?

—Dijiste que haces todo por mí. ¿No?

—¿Por qué quieres que me perdone con él?

—Si quieres que ésta relación siga. Lo harás.

—Bien. Entonces esto se acabó.

—¿Harás lo mismo de nuevo?

Brandon se dió la vuelta.

Y caminó hacia las flores que le había regalado.

Tomó el florero.

Y lo lanzó a la pared.

Rompiéndolo.

—¡¿Que mierda te pasa?! —gritó Nadia.

Fué sin dudarlo y lo empujó.

Él se volvió con una mirada desafiante.

Nadia se echó para atrás.

—Siempre es lo mismo contigo. No eres una buena persona, Nadia. ¡Ni siquiera eres buena estudiante! Tus amigas hablan mierda a tus espaldas. Eres aburrida. Hipócrita. Eres rencorosa. Es por eso que muchas veces busqué más mujeres. Porque son mejores que tú. ¡Tú solo eres un buen adorno para mí! ¡Solo me haces quedar mal con la gente!

Nadia sintió un fuerte golpe en el pecho.

Si labio comenzó a temblar.

Sintió un vacío enorme en el pecho que se extendía hasta la garganta.

No podía decir nada.

Se hizo más hacia atrás.

Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

—¿Vas a llorar? ¿He hecho cosas peores contigo, y lloras con ésto?

Nadia no respondió.

Sus labios temblaban cada vez más.

Trató de respirar.

Y sin pensarlo le soltó una cachetada.

Brandon quedó inmóvil ante tal reacción.

Su mano derecha tocaba su cachete.

—¿Acabas de golpearme?

—No te golpeé. No te quiero volver a ver en mi vida. ¡Nunca! ¡Recoge tus putas flores y lárgate!

—Sabía que me engañabas con ese tal Thaxon.

—¡Que te larges!

—¿Y si no quiero?

—Entonces llamaré a la policía.

—¿Enserio? Yo solo quería tener una noche linda. ¡Vamos!

—Mentira. Solo viniste a terminarme. Pero tratando de hacerte la víctima.

—Lo soy. ¡Me engañaste con Thaxon!

—¡Claro que no! ¡Yo te amaba! Nunca te hubiera hecho eso, a diferencia de tí.

—¿Entonces ya no me amas?

—¡No! ¡Ésto se acabó! No voy a seguir alimentando tu maldito ego.

Brandon enfurecido le regresó la cachetada a Nadia.

Ella no reaccionó.

No emitió ningún sonido.

No dijo nada.

No podía creer lo que había hecho Brandon.

Y sin disculparse él fué a su cocina.

Abrió la alacena.

Tomó los platos y los aventó.

Uno por uno.

Contra el sueño y la pared.

Mientras gritaba.

Nadia no sé atreví a voltear.

Solo tenía los ojos cerrados.

Se tapaba los oídos.

No podía más con él.

Él tomó las llaves de su auto.

Y se marchó.

Azotando la puerta fuertemente.

Nadia se sentó en un rincón.

Y comenzó a llorar.

¿Cómo pudo enamorarse de un hombre tan violento?

Solo podía culparse por haber tenido una relación con él.

Entonces se levantó.

Caminó lentamente hacia la cocina mientras veía las flores tiradas.

Una vez en la comuna miró con desolación los fragmentos de platos sobre el suelo.

Se agachó a levantar los mientras sus lágrimas resbalaban por sus mejillas.

Entonces de cortó.

Su mano se alejó rápidamente.

Miró la cortada.

La sangre que poco a poco salía de su herida.

Cerró los ojos.

Se levantó y se lavó la herida.

Mientras seguía sintiendo ese gran golpe en el pecho.

Marcus Grant

Tomaba un café por la mañana mientras arreglaba su oficina.

Entonces la detective Jones la llamó a su oficina.

Grant tomó los papeles sobre su investigación de Ethan Thaxon.

—¿Quieres interrogar a quien encontró el último cuerpo?

—Tengo pruebas de que podría ser el asesino del whisky.

Una vez que la detective Jones leyó todo.

Lo miró confundida.

—¿Crees que por esto puede ser un asesino serial?

—No del todo. Es por eso que lo quiero interrogar. Es todo.

—Concedido. Tendrás un par de horas con él.

—Dos horas son más que suficientes, teniente —dijo Grant con una sonrisa dibujada en su rostro.

Victor estaba llegando a su oficina.

Alcanzó a oír gran parte de lo que decían.

Y cuando Grant salió de la oficina de la detective, Victor le cortó el paso.

—¿Vas a interrogar a Thaxon?

—Me temo que sí, Chase.

—¿Qué encontraste? Yo también sospeche un poco de él. Pero no tanto como tú por lo que veo.

—Después lo sabrás, Chase.

Grant se abrió paso.

Y condujo hasta la dirección de Thaxon.

Era una casa grande.

Una bastante sencilla para alguien adinerado.

Tocó la puerta.




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