El asesino del whisky

Capítulo 22. Escalones

¿Pero qué carajo?

Victor no podía creer que carajos acababa de pasar.

Ian ahora era su dueño.

Tenía que darle algo o actuaría.

Y podría ser demasiado tarde.

Sentía las gotas de sudor que resbalaban por su piel.

El tiempo corría.

Y Victor comenzaba a quedarse atrás.

Primero el asesino del whisky.

Después su pasado.

Luego Thaxon.

Y para rematar, Ian Mercer amenazándolo.

¿Cómo Ian había obtenido eso?

¿Era real?

Tenía que verse con Nadia lo antes posible.

No podía creer que hubiera hecho trampa para entrar a la universidad.

Pero no podía verla y ya.

Tenía que comprobar si había matado a alguien.

Si era capaz de acabar con la vida de alguien.

Y tenía al asesino sobre él.

Y como primer sospechoso, al amigo de su hermana.

Y con quien había trabajado brevemente.

Lo peor de todo es que todo estaba en contra de Thaxon.

Primero tenía que resolver su cabeza.

Tenía una pista sobre Joshua.

Tenía a su amigo, Tomy.

Ahora podía saber qué había pasado.

Al parecer la foto que tenía con Joshua, era su casa.

Al fondo de la foto se alcanzaba a percibir una casa.

La puerta estaba abierta.

Recortó la foto hasta dejar la fachada de la casa.

La ingresó en el GPS.

El buscador no tardó en encontrar la ubicación.

Victor no podía pedir un tiempo de descanso o algo parecido.

Ya había pedido muchos.

Y el caso del whisky tenía a todos en la estación, investigando, y en apuros.

Pensó qué podía hacer.

Se podía escabullir.

Inventar alguna excusa.

No pensó en ninguna.

Pero su pasado no podía esperar.

Tomó su mochila.

Y salió sin cerrar la oficina.

Al parecer nadie lo había visto

A toda máquina se dirigió allí.

No podía tardar tanto.

Era solo un viaje rápido de ida y vuelta.

Pero no tenía planeado enfrentarse a un tráfico terrible.

Victor apretó la mandíbula.

Enojado golpeó el volante mientras dió un grito.

Estuvo atrapado un poco más de una hora cuando por fin pudo llegar.

La casa era la misma.

Tenía un par de acabados completamente diferentes.

Corrió a la entrada apresuradamente.

Tocó la puerta.

Un par de minutos sin respuesta fué suficiente para bajarle los ánimos.

Se volvió y caminó sin ganas a su auto.

Cuando escuchó el abrir de la puerta tras de él.

Era un señor mayor.

—¿Buscas a alguien?

Victor dió la vuelta.

Sintió un gran alivió en el pecho.

—Buenas noches. Busco a Tomy Rutherford.

El anciano se quedó pensando un momento.

—No conozco a ningún Rutherford.

—¿Joshua…? —preguntó Victor.

—¡Ah sí! Joshua Hanson.

—Justo él.

—Ya tiene tiempo que dejó este lugar.

—¿Vivía aquí?

—Sí. ¿Necesitabas algo de él?

—Sí. Soy primo de su amigo, nuestro abuelo murió y hay todo un tema del testamento. No lo encuentro por ningún lado, supongo que Joshua debe saber.

—El testamento —repitió el anciano mientras levantaba las cejas.

—Tengo anotado únicamente la matrícula de su auto. —El anciano entró a su apartamento.

Una vez que salió le entregó un papel a Victor.

Él desdobló el papel.

—Muchas gracias…

—Carl.

—Gracias Carl.

Victor regresó a la estación.

Entró rápidamente.

Al abrir las puertas del elevador, Victor miró a su alrededor.

Parecía que nadie lo había visto.

Se apresuró a entrar a su oficina.

Buscó el número de los de tránsito.

Cuando fué interrumpido por Ian.

—¿Conseguiste algo? —dijo con un tono burlón.

—¿Qué dices?

—Ahora que saliste. ¿Conseguiste algo?

—¿Me estás siguiendo?

—Claro que no.

—Deja de seguirme, Mercer.

—Bien. Pero haré lo que te dije. Arruinar la vida de tu hermana. No es muy difícil. ¿A dónde fuiste?

—Algo personal.

Victor ocultó el papel que tenía.

—¿Qué es eso? —preguntaba Ian mientras se acercaba a arrebatarle el papel— ¿Una matrícula?

—Sí. Le robaron uno de los autos a mi padre, de los que arregla. Me pidió ayuda. Es todo.

Ian lo miró con el ceño fruncido, y lanzó el papel a su escritorio.

—Consígueme algo, Chase. O ya sabes qué pasará.

Victor respiró.

Por poco y perdía la única pista que tenía de Joshua.

Pero había un problema.

Él debía tener alguna orden para pedir rastrear su auto.

Por lo menos mientras no tenga el rango de detective.

Así que fue con Mason.

—¿Para qué quieres que busque eso?

—Es solo un favor, le robaron un auto a mi padre y me pidió ayuda.

—Dile que lo denuncie y ya. No puedo ahora, los testigos que citamos ya deben empezar a llegar.

—¡Vamos Mason! Solo pide el rastreo. De amigo a amigo.

Mason lo miró a los ojos.

—Bien. Pásame la matrícula.

Mason hizo la llamada

Dio el número de matrícula.

—Me van a avisar cuando lo tengan.

—Gracias, Mason.

—No me agradezcas. Espero que estés listo. Llamamos a muchos testigos.

Nadia Brooks

Después de terminar con su novio.

Algo en ella se sentía más ligero.

Aún cargando con culpa y tristeza.

Pero

Ya en la universidad se encontró a Thaxon en un pasillo.

—Hola, Nadia.

Ella se siguió y evitó mirarlo.

Él fué tras ella.

—¿Está todo bien?

Ella seguía sin hablar.

Él se puso frente a ella evitando que avanzara.

—¡Déjame pasar, Ethan!

—Oye, te notó extraña. Puedes contarme lo que sea.

—Estoy bien —dijo Nadia mientras trataba de seguir caminando.

Pero él le seguía impidiendo el paso.

—Sé que está mal algo. Puedo ayudarte.

—No puedes.

Al ver qué Thaxon no se iba a quitar, ella lo empujó.

Pero Thaxon en lugar de quitarse se puso más frente a ella.




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