El asesino del whisky

Capítulo 23. Lo tenemos

Después de las entrevistas Victor recibió una llamada de Nadia.

—¡Victor! —ella sonaba muy asustada.

—¡¿Qué sucede?!

—¡Brandon acaba de pelearse con Ethan!

Victor sintió un ondeo alrededor de sus orejas.

—¿Está todo bien?

—¡No lo sé!

—¡Necesito que vengas!

—Voy para allá.

Victor se volvió y se topó con Ian.

—¿Hablabas con tu hermana?

—Quítate, Mercer. Tengo prisa.

—¿Qué te dijo sobre Thaxon?

Victor se quedó pensando.

—Sé que hablaban de Thaxon. ¿Qué pasó?

Victor lo hizo a un lado.

—¿Estás seguro, Chase?

Victor se detuvo, y suspiró

—Se peleó con el novio de mi hermana, no lo sé.

—¿Quién ganó?

—No lo sé. Es por eso que voy a ir para allá.

—Bien. Vamos.

—¿Vamos?

—Voy a ir contigo, Chase.

—No puedes solo ir y ya.

—Claro que puedo.

Ambos se encararon con la mirada.

—Chase, Mercer. Tenemos una orden de cateo —gritó Grant al otro lado de la estación.

Los dos caminaron hacia él mientras se atacaban con las miradas.

—¿Orden de cateo de qué? —preguntó Victor.

—La casa de Ethan Thaxon.

Victor quedó paralizado.

Sus sospechas sobre la identidad de Thaxon como el asesino del whisky se intensificaban cada vez más.

Todos se prepararon.

Subieron a la patrulla.

Y fueron a su casa.

Todos quedaron impactados al ver su casa tan grande y lujosa.

Su Porsche tan brillante.

Cuando llamaron a la puerta no obtuvieron respuesta.

A Victor le pareció extraño ver su auto, y que él no estuviera.

Estuvieron unos minutos más afuera.

Pero nadie salió.

Parecía que él no estaba.

No podían entrar a la fuerza.

Pero Grant insistió.

La detective Jones accedió.

Ya con la puerta abierta todos quedaron asombrados.

La casa contaba con unos finos acabados, y pinturas tan exóticas y muebles de primera calidad.

Incluso el lugar olía tan bien.

Definitivamente tenía dinero.

Ellos investigaron cada lugar.

Sin encontrar nada.

Lo único que les parecía extraño era que tenía su ropa y cosas extremadamente ordenadas.

—Está demasiado ordenado todo —dijo Mason.

—No es por nada pero los psicópatas son muy ordenados —mencionó Ian.

En su clóset encontraron una gran cantidad de trajes y zapatos de la más alta calidad.

Era justo lo que el asesino usaba, pero de todas formas no era una prueba que lo pudiera inculpar.

Siguieron recorriendo cada lugar sin éxito.

No encontraron ninguna prueba que lo inculpara o alguna pista.

Ésto bajaba más las sospechas de Victor havia Thaxon.

Puede que solo hayan sido coincidencias o malentendidos.

Después de revisar la casa, Grant se veía desanimado.

Todos pensaban en volver a la estación.

Una orden de cateo sin éxito.

Y de repente la policía volvía al principio de nuevo.

Todos empezaron a retirarse.

Victor iba de camino a la entrada mientras admiraba los libros que poseía.

Cuando de pronto Victor notó algo extraño.

El librero no estaba del todo limpio.

Puso su dedo sobre él, y lo arrastró.

Cuando lo levantó y miró su yema, notó que había polvo.

Sacó su teléfono para encender la linterna.

Puso el teléfono de cabeza y alumbró el suelo de una de las repisas.

Mirando las partículas de polvo.

Algo del librero le daba mala espina.

Recorrió la linterna de un lugar a otro.

Cuando notó que en una parte no había.

O por lo menos no tanto, a diferencia del resto del librero.

Victor pensó.

Podría ser que limpió únicamente ese lugar.

Tal vez se le había hecho tarde, o había olvidado terminar.

O había algo ahí.

Entonces empezó a revisar los libros que había en esa parte.

Esperando encontrar algo.

—¡Chase, ya vámonos! —dijo Mason en la entrada de la casa.

—¡Voy en un segundo! —respondió.

Victor siguió tomando los libros.

Cuando uno parecía atorado.

Por más que lo jaló no se movía.

Como si estuviera pegado.

Entonces hizo un clic.

Y se inclinó.

De repente el librero comenzó a vibrar.

Victor se hizo para atrás.

Y el librero se abrió como si fuera una puerta.

—¡Oigan! ¡Tienen que ver esto! —gritó mientras llamaba al resto de detectives y forenses.

Ian lo miró de lejos con desprecio mientras felicitaban a Victor.

Todos entraron con cuidado.

Era un lugar bastante oscuro que llevaba hacia un especie de sótano.

El silenció estaba en el ambiente.

Todos estaban callados.

Caminando lentamente mientras bajaban escalón por escalón.

Grant iba al frente con un arma.

Bajaba lentamente.

Con la linterna apuntó a un interruptor.

Camino hacia allá y lo prendió.

Lo que vieron dejaron a todos quedaron pasados.

Victor sintió cómo un escalofrío recorría su cuerpo.

El silenció se hizo más incómodo.

Grant caminó lentamente, con una actitud completamente desconcertada.

Todos se miraron entre sí.

Completamente inmóviles.

Victor tragó saliva y apretó los dientes.

Mientras miraba varias estanterías frente a ellos.

Las cuales solo tenían una sola cosa y en abundancia.

Botellas de whisky completamente vacías.

El número de botellas era el mismo que el número de víctimas.

Dieciséis botellas.

Todos estaban impactados.

Había una mesa.

Y un mapa de la ciudad de Norhaven, con cada víctima marcada sobre éste.

Y la fecha aproximada de cada cuerpo encontrado y su identidad.

Junto a todas las cosas había una playera con sangre.

Victor seguía desconcertado.

Junto a todas las cosas había varios cuchillos y navajas perfectamente ordenados.

Y entre todas las cosas Victor vió una caja bastante pequeña.

En silencio la tomó y la abrió.




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