Victor siguió con su encrucijada para encontrar a Joshua.
Tenía que demostrarse a sí mismo que era inocente.
Había sido un viaje largo en auto.
Muy cansado para él.
Durante todo el viaje no pudo dejar de pensar en Nadia y Thaxon.
Habían veces que imaginaba lo peor.
Si Thaxon era realmente el asesino.
Nadia corría el peor peligro de todos.
Pero aunque sospechara de él.
Aún tenía la esperanza de que no fuera en verdad.
Qué podría ser una equivocación.
O le habían plantado la evidencia.
O solo que era su investigación sobre el asesino del whisky.
Podían ser tantas posibilidades.
Pero debía concentrarse en lo que realmente debía.
En cuanto encontró el barrio donde había sido localizado el auto, fue a cada lugar posible, a cada tienda, comercio o persona, preguntando a todos sobre aquel carro.
Había impreso una imagen del auto de Joshua.
Pero nadie parecía haberlo visto.
Subió a su auto y abrió la aplicación del GPS para ver dónde más podía buscar.
Estaba exhausto.
No había podido conseguir nada.
Y el hambre le atacaba.
Llevaba horas buscando aquel auto, y nada.
Siguió buscando un par de horas más.
Sin éxito.
Se compró un sándwich en una tienda cercana.
Se sentó en su auto a comerlo.
Pensaba que había sido un viaje en vano.
Qué no iba a encontrar nada.
Pero cuando la esperanza comenzaba a esfumarse, pasó frente a sus ojos vió un carro avanzando, a una velocidad constante.
Era el mismo auto de la foto.
Un auto largo, color café, en cuanto el auto siguió avanzando, Victor notó las placas, coincidían con las que le había dado aquel señor.
Era ese auto.
Tenía que ser ese auto.
En cuanto el auto pasó, él arrancó el suyo.
Y se apresuró a alcanzarlo.
Pero no contaba con que Vanderport también tendría un tráfico pesado.
Trató de no perderlo de vista.
De pronto el auto giró en dirección hacia las afueras de la ciudad.
Victor se confundió.
Pero aún así siguió detrás de él.
Pero de repente me auto aceleró de una forma repentina.
Victor tardó en reaccionar, pero también aceleró.
Su corazón comenzó a palpitar de forma más rápida.
El auto parecía apresurado, cada vez aceleraba más.
Victor no iba a dejarlo ir, también siguió acelerando.
El auto se iba alejando poco a poco.
Por más que Victor acelerara no lo podía alcanzar.
Entonces el auto giró hacia un campo de maíz.
Aplastando todo a su paso.
Victor sabía que esa era su oportunidad.
No iba a perderlo de vista.
El rastro de plantas aplastada iba a marcar su camino.
Pero entonces el coche frenó repentinamente.
Victor no se esperaba eso.
Presionó el freno a fondo.
Pero antes de que pudiera detenerse por completo impactó el auto.
Las bolsas de aire salieron.
El rebotó en ellas.
De pronto sintió como su vicio se multiplicaba.
Y comenzaba a sentirse mareado.
Pero no iba a dejar que el tipo escapara.
Salió del auto aún estando mareado.
El tipo corría, Victor también lo hizo.
Aún mareado, sus piernas todavía reaccionaban.
La adrenalina lo hacía seguir corriendo.
Victor le gritaba que se detuviera.
Pero poco a poco sentía sus piernas debilitándose.
Hasta que sintió como su corazón palpitaba de una manera más lenta.
Y sus ojos se le apagaban lentamente.
De pronto todo se oscureció.
Sus ojos abrieron una última vez.
Mientras sentía cómo su cuerpo se desconectaba.
Y en ese parpadeo, vio al hombre acercarse a él.
Después de un largo sueño, y de ver todo apagado.
Victor abrió los ojos.
Su visión tardó en adaptarse.
Tenía el sol directamente en el rostro.
Parecía estar en un sótano.
Estaba sentado en una silla.
Cuando intentó levantarse notó los lazos amarrando sus muñecas y tobillos.
De pronto un hombre se paró frente a él.
Su cara era irreconocible debido a la sobre que hacía el sol detrás de él.
—¿Por qué me estás siguiendo? —preguntó el hombre.
Victor no respondió.
Pero entonces recibió un golpe.
Esto lo mareó todavía más.
Sentía cómo el golpe se esparcía por toda su mejilla.
Y su lengua se adormecía.
—Te hice una pregunta.
—Estoy buscando a Joshua, tu tienes su auto.
—No conozco a ningún Joshua. ¿Por qué lo seguías?
—No te diré si no eres él.
Entonces Victor recibió un golpe en la otra parte de la cara.
El escupió sangre.
Sentía cómo si su cara se adormeciera.
—Bueno, imagina que soy Joshua y me vas a decir por qué me seguías.
—¿Sabes que esto es un delito?
—También seguir y acosar a alguien.
—No soy un puto acosador.
Victor por más que se mostraba calmado, su corazón latía a mil por hora, con tan solo pensar que no sabía qué hacía allí.
Pero antes de que pudiera respirar para calmarse, recibió otro golpe.
—Podemos seguir así todo el día, tú decides —dijo el hombre.
—Busco a Joshua porque es un amigo de hace tiempo.
—Y para qué los buscas con tanta prisa.
—¿Sonará raro si te digo que me enteré que alguien lo pudo haber matado?
—Continúa.
—Descubrí que Joshua había desaparecido, investigué, hasta llegar a la conclusión de que alguien lo había matado. Solo quiero saber que está vivo. Y que está seguro.
—¿Y por qué te preocupa tanto su seguridad?
—¡Porque es un amigo!
—Mientes.
—¡Te juro que no!
De pronto el hombre se volvió.
Victor alcanzó a oír cómo tomaba algo de metal, y lentamente lo comenzaba a afilar.
Su corazón empezó a palpitar más rápido, a tal punto de sentirlo en la garganta.
—¡¿Espera qué haces?! —dijo Victor alterado.
El hombre no respondió.
—¡Te dije toda la verdad! —gritaba Victor mientras sus piernas daban pequeños saltos con las puntas, y sus puños se apretaban.