El asesino del whisky

Capítulo 28. Un giro inesperado

Victor sentía esa presión en el pecho.

Ian tenía sus documentos y Grant la prueba de que había estado dentro de su computadora.

El plan en el que pensaba era arriesgado.

Podía contar como si Victor hubiera alterado los documentos.

Pero si dejaba pasar más tiempo iba a terminar fuera de la policía.

Tenía que reunir a todos.

O por lo menos un par de testigos.

Fué primero por Carson.

Él investigaba unas muestras de sangre.

Cuando Victor lo interrumpió.

Le explicó sobre que Ian me había robado sus cosas.

Y que con esas cosas estaba haciendo que él fuera suspendido o despedido

Y necesitaba un testigo para que estuviera en el escena donde lo desenmascaraba.

Carson aceptó si más.

Luego fué con Ian.

—Necesito que vengas a mi oficina.

—¿Quieres que te ayude a mudarte?

—Eso lo vas a averiguar. Bueno, si te quieres enterar de lo que voy a hacer.

Victor salió de la oficina de Ian.

En busca de Mason.

Estaba decidido.

Cuando entró a su oficina, lo vió sentado leyendo los documentos que Ian le acababa de otorgar.

—Oye, Mason. Necesito tu ayuda.

—Ya me enteré. Estuviste espiando a Mercer mientras escribía esto. No sé si es verdad, pero eso me dijo. ¿Es verdad?

—¿Te lo puedo decir en mi oficina?

—Respóndeme ahora, Victor. He notado que has tenido problemas con Ian. El choque, sé que no fue accidental.

—Justo de eso quiero hablarte. Pero necesito que esté alguien más. Sino no me van a creer.

—Es tu última oportunidad Victor. Tu trabajo aquí corre peligro.

—¿Vendrás o no?

Mason asintió con la cabeza.

—Necesito que traigas los documentos.

Cuando tenía a los tres en la oficina respiró.

Estaba por recuperar su trabajo, o por lo menos no irse con los brazos cruzados.

Estaba por mostrar la prueba más grande de todas.

Y acabar con Ian de una vez por todas.

Primero le pidió a Mason que trajera los documentos que Ian le acababa de dar.

Una vez que los tenía en la mano, Victor inhaló profundamente.

Sin leerlo ni mirarlo, le comenzó a decir a cada uno de los tres sobre el contenido del documento.

Les habló sobre el Cadillac.

La escena del crimen del asesino del whisky.

—Me estuviste espiando, Chase —afirmó Ian con un tono molesto, interrumpiendo lo que Victor decía.

Pero él no hizo caso.

Y siguió hablando.

Termino diciendo prácticamente todo el contenido del documento.

Mason mostró un rostro neutral.

—¿Cómo demuestras que no espiaste la investigación de Ian?

Victor se quedó en silencio.

Entonces fue hasta la última página.

Abrió uno de sus cajones en su escritorio.

De ahí sacó lo que parecía una pequeña linterna.

Entonces la encendió.

Emitió una luz púrpura, una luz ultravioleta.

Cuando la apuntó hacia una de las esquinas del documento se reveló el nombre y firma de Victor.

Todos quedaron en silencio.

Y así pasó página por página, apuntando hacia la misma esquina en casa hoja. Y en casa hoja en el mismo lugar de revelaba el nombre y firma de Victor.

Resulta que cuando pidió el paquete en línea.

Lo que realmente había comprado era una pluma de tinta invisible y una pequeña luz ultravioleta.

Por cómo conocía a Ian, sabía que era compulsivo, y que tarde o temprano urgaría en sus cosas.

Entonces con esa pluma pintó cada página de cada documento que iba imprimiendo

Esperando que Ian cayera en la trampa.

Lo había logrado.

Había atrapado a Ian.

Y de la forma más clara posible.

—¿Tienes algo que decir, Mercer?

Ian no dijo nada.

Victor notó la furia en sus ojos.

Sabía que tenía a Ian.

—Estos documentos los escribí yo, yo fuí a investigar, también descubrí que el dueño de ese lugar, Joe Dalton, no existe. La propiedad y el Cadillac están a nombre de él. Ian tomó mis cosas sin permiso.

—Eso no demuestra nada—afirmó Ian.

—Si demuestra algo —dijo Grant mientras entraba junto con el sargento Cole a la oficina de Victor.

—Además encontramos esto en tu escritorio —declaró Grant mientras levantaba una memoria.

—Ian Mercer. A partir de ahora ya no eres policía de Norhaven —dijo el sargento Cole— debido a los problemas con el oficial Chase, asuntos internos no prosiguió con su denuncia, debido a que la versión de Victor Chase concordó más con los detalles del accidente y fue emitida antes que la suya. Y por robar información sobre el caso del asesinato del whisky, directamente desde el computador de un detective, encontramos está memoria USB en su escritorio, no tiene como defenderse. Me tendrá que otorgar su placa y será oficialmente despedido.

La oficina entera se quedó sin palabras.

—¡Maldito Chase! ¡Ese puesto era mío! —reclamó Ian mientras se abalanzaba contra Victor.

Grant y Cole lo detuvieron, y lo llevaron hasta el elevador.

Victor lo había logrado.

Se había desecho de Ian Mercer.

Ahora que no estaba, iba a poder ascender a detective.

Ian miró a Victor con una mirada sumamente furiosa.

Sabía que estaba acabado.

Que no podía hacer nada más.

Sin decir una sola palabra, se quitó los brazos de los detectives, Ian tomó su placa y se la entregó al sargento Cole.

Todo esto mientras miraba con rabia a Victor.

Luego de eso tomó sus cosas y se marchó.

Victor sentía una satisfacción enorme.

Después de todo el escándalo, Mason fué con Victor.

—Perdoname, Victor. Por dudar de mi amigo.

—No te preocupes, creo que la versión de Ian era muy convincente.

—Necesito que des la conferencia de hoy con todos los policías.

—¿Yo?

—Sí, tú tienes más información que yo ahora.

Victor sonrió.

Este era el momento que tanto busco.

Todos entraron a la sala de juntas.

Está vez quien se paró frente a todos fué Victor.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.