El ambiente en la estancia se volvió gélido, pero no por Taehyung, sino por la mujer que acababa de cruzar el umbral sin invitación. Sana entró con una sonrisa de suficiencia, una expresión cargada de veneno que no tenía nada que ver con la calidez de Hoseok.
Ignorando olímpicamente a Hobi, que estaba de pie junto a la laptop, Sana caminó directo hacia Taehyung. Intentó poner una mano en su pecho, pero él retrocedió como si fuera a tocar fuego.
—Taehyung, mi amor... —ronroneó Sana, con voz melosa—. Sé que encontraste mi pequeño "regalo" bajo la alfombra. Solo quería asegurarme de que estuvieras a salvo. Sabes que nadie te va a amar como yo lo hice. Nadie entiende la oscuridad de un Kim como una mujer que estuvo a tu lado en las sombras.
Taehyung la miraba con un asco profundo, pero Sana continuó, desesperada por recuperar su estatus.
—Démonos una nueva oportunidad. Olvida lo de la información, fue un error. Perdóname, Tae... Volvamos a ser la pareja más poderosa de Asia. Sabes que me necesitas.
Hoseok, que hasta ese momento había guardado un silencio sepulcral, sintió un nudo amargo en la garganta. Ver a esa mujer implorar de esa forma tan posesiva lo hizo sentir fuera de lugar. Por muy Park que fuera, no quería ser parte de un drama de ex novios.
—Sabes qué, Taehyung... —interrumpió Hoseok, su voz ya no era alegre, sino plana y distante—. No quiero molestar. Claramente tienen "negocios personales" que atender.
Taehyung giró la cabeza hacia él, con los ojos bien abiertos.
—Hoseok, espera... —intentó decir Tae, pero Hobi ya estaba recogiendo su chaqueta.
—No te preocupes. Llamaré a Jimin para que me envíe un auto. Me iré a alguna de las mansiones de los Park o a la casa principal de los Kim con Jin y Namjoon —dijo Hoseok, dirigiéndose a la salida sin mirar a Sana—. Esta casa ya tiene demasiado "ambiente" para mí ahora mismo. Disfruta tu... "reencuentro".
Hoseok caminó hacia la puerta con la frente en alto, pero por dentro sentía una punzada de rabia. No iba a quedarse a ver cómo una ex tóxica intentaba manipular al hombre que, apenas esa mañana, le había dejado darle un beso en la mejilla.