El silencio en la sala era sepulcral hasta que Jin soltó la bomba que todos estaban pensando pero nadie se atrevía a decir.
—Taehyung... Hoseok es el único que ha tenido acceso total a los servidores desde que llegó —dijo Jin, con una mirada gélida—. Alessandro lo ayudó, pero Hoseok es quien maneja la encriptación Park. Los millones empezaron a desaparecer justo cuando él puso un pie en esta casa.
Jungkook asintió, apartándose de Hoseok como si fuera un extraño.
—Es verdad. Todo era perfecto hasta que los Park decidieron "ayudarnos". ¿Fue un plan de tu familia desde el principio, Hoseok? ¿Viniste a vaciarnos mientras nos sonreías?
Taehyung, cegado por la traición y la furia acumulada de ver a su ex y ahora perder su imperio, perdió el control. Se acercó a Hoseok y, frente a sus hermanos y padres, le gritó con un desprecio que desgarró el alma de Hobi.
—¡Fui un estúpido! —rugió Taehyung, con los ojos inyectados en sangre—. ¡Me dejé engañar por tu carita de sol y tus besos! Eres un maldito ladrón, Hoseok. Un infiltrado que usó mi cama para robarnos.
—¡Taehyung, te juro que yo no fui! —gritó Hoseok, con las lágrimas cayendo sin control—. ¡Alguien me tendió una trampa! ¡Alessandro, diles!
Alessandro dio un paso al frente, interponiéndose entre Taehyung y Hoseok.
—¡Taehyung, detente! Yo estuve con él todo el tiempo. Hoseok no tocó ese dinero. Los códigos que se usaron son una réplica, no los originales de Hobi. ¡Están cometiendo un error!
Taehyung soltó una carcajada amarga y señaló a ambos.
—¡Claro que lo defiendes! Ahora todo tiene sentido... Las risitas en el laboratorio, los secretos. ¡Son amantes! —escupió Taehyung con veneno—. Alessandro siempre quiso lo que es mío, y ahora te tiene a ti. Váyanse. ¡No los quiero volver a ver en mi vida! Si mañana siguen en Corea, los haré borrar del mapa personalmente.
Hoseok sintió que el corazón se le partía en mil pedazos. Ver al hombre que amaba llamarlo ladrón y amante de otro fue demasiado. Sin decir una palabra más, salió corriendo de la mansión bajo la lluvia, con Alessandro siguiéndolo de cerca.
Horas después, en el jet privado hacia España, el ambiente era desolador. Hoseok estaba hecho un ovillo en el asiento, llorando desconsoladamente, con el rostro hinchado y el alma rota. Alessandro, a quien también habían expulsado de la familia Kim por defenderlo, lo abrazaba en silencio, sintiendo una rabia inmensa contra Taehyung.
—Lo perdí todo, Ale... —sollozó Hoseok mientras el avión despegaba, dejando atrás Seúl—. Me odia... y yo no hice nada.
—Lo sé, Hobi... lo sé —susurró Alessandro, mirando por la ventana—. Pero los Kim van a lamentar el día que te dejaron ir. Cuando la verdad salga a la luz, va a ser demasiado tarde para que Taehyung pida perdón.
En pleno vuelo, Hoseok se secó las lágrimas con rabia y miró a Alessandro.
—No quiero ir a España, Ale. No quiero que mis padres me vean así de humillado. Vámonos a Estados Unidos. Allí tengo contactos de los Park que nadie en Corea conoce.
Alessandro asintió, cambiando la ruta del jet en secreto. —A donde quieras, Hobi. Yo tampoco vuelvo con los Kim después de cómo nos trataron.
Mientras tanto, en Seúl, la verdad estalló como una bomba. La Sra. Kim y el Sr. Kim, que nunca dejaron de creer en Hoseok, hicieron su propia investigación. Al descubrir que los códigos fueron clonados externamente, llamaron furiosos a los padres de los Park en España para pedir perdón y pedir que les pasaran a Hoseok.
—¿De qué hablan? —respondió el Sr. Park con voz gélida por teléfono—. El jet aterrizó en Madrid hace horas, pero Hoseok y Alessandro nunca bajaron. El piloto dice que cambiaron el rumbo a mitad del océano. ¡Mi hijo ha desaparecido por su culpa!
Taehyung, que estaba escuchando, sintió que el mundo se le venía abajo.
—¡¿Cómo que no llegaron?! —gritó desesperado—. ¡Maldita sea! ¡Búsquenlo en todas partes!
Pero las malas noticias no terminaron ahí. La Nana, con los ojos rojos de tanto llorar, entró a la sala con su uniforme en la mano y lo dejó sobre la mesa frente a Taehyung.
—Renuncio —dijo la mujer con una firmeza que asustó a los Kim—. Ustedes no merecían el corazón de ese ángel. Si no confiaron en él después de todo lo que hizo por esta casa, no merecen que yo les sirva ni un vaso de agua. Me voy a buscarlo por mi cuenta.
Taehyung estaba destrozado, pero lo peor estaba por venir. Namjoon llegó corriendo con nuevas pistas del casino.
—Tae... encontramos quién clonó el acceso de Hobi. No fue nadie de la familia, ni de los socios. Fue la novia de Alessandro.
—¿Novia? —preguntó Jin confundido—. Alessandro no tiene novia, es soltero.
—Eso creíamos —dijo Namjoon pálido—. Se llama Mia. La conoció en un viaje hace meses y la ha mantenido en secreto. Ella es una de las asesinas más buscadas de la Interpol por espionaje industrial. Y lo peor... ella iba en ese jet. Se infiltró como parte de la tripulación.
Taehyung sintió que se le detenía el corazón. —Si ella está con ellos y nosotros los echamos... Hoseok y Alessandro están encerrados en un avión con la persona que les tendió la trampa. ¡Están en peligro de muerte y es por mi culpa!
Taehyung cayó de rodillas en medio de la estancia que Hoseok había decorado con tanto amor, rodeado de los fantasmas de su desconfianza, lamentándose mientras gritaba el nombre de Hoseok al vacío.
Mientras el jet aterrizaba en Miami, el ambiente dentro era de pura desolación. Mia, la supuesta "novia de Ale" (que en realidad era una agente de confianza de los padres Park trabajando para la prueba), miraba a Hoseok con el corazón roto. El plan original de los padres Kim y Park era simular un robo para ver si Taehyung confiaba ciegamente en su futuro esposo, pero nunca imaginaron que Taehyung reaccionaría con tanta crueldad.