El Asesino y su Rayo de Luz

Cap 19

El mes que pasó fue un infierno para Taehyung. Logró rastrearlos hasta una mansión privada en las costas de Miami, un lugar blindado donde Hoseok, Alessandro y Mia se habían refugiado. Tae no llegó solo; Jin, Namjoon, Jimin y Jungkook lo seguían, todos cargando con la culpa de haber dudado.
Cuando llegaron a la entrada, la seguridad de los Park los detuvo, pero Taehyung, desesperado y con ojeras profundas de no haber dormido en semanas, suplicó que lo dejaran pasar. Finalmente, Alessandro salió a recibirlos, pero su mirada ya no era la de un primo amigable; era de puro hielo.

—Tienen diez minutos —dijo Alessandro secamente—. Y agradezcan que Mia me detuvo, porque por mí, ya estarían bajo tierra.

Entraron a la mansión y allí estaba Hoseok. Estaba sentado cerca de la piscina, luciendo un poco más pálido, con una pequeña curvatura en su vientre que apenas se notaba, pero que para Taehyung fue como un golpe al corazón.

—Hoseok... mi amor —susurró Taehyung, dando un paso adelante con las manos temblando—. Por favor, perdóname. Leí la carta, lo sé todo. Fui un estúpido, un monstruo...
Hoseok se levantó lentamente. Su mirada, que antes era puro sol, ahora estaba fría y vacía. No lo miró con odio, sino con algo peor: indiferencia.

—Lárguense —dijo Hoseok con voz firme—. No quiero sus disculpas ni sus explicaciones. En el momento en que me llamaste ladrón y me echaste sabiendo quién era yo, dejaste de ser el padre de este niño.

—¡Hobi, por favor! —intervino Jimin llorando—. Fue una prueba de los padres, nosotros no sabíamos...
—¿Una prueba? —Hoseok soltó una risa amarga—. Si su amor depende de "pruebas", entonces no valen nada. No quiero volver a ver a ningún Kim en mi vida. Seguridad, corran a estos extraños de mi propiedad. ¡AHORA!

Taehyung cayó de rodillas en el suelo, suplicando, pero Hoseok se dio la vuelta y entró a la casa sin mirar atrás.

Más tarde, dentro de la casa, Alessandro intentó calmar a Hoseok.
—Hobi, Tae se ve destrozado. Quizás deberías dejar que se explique al menos una vez más, por el bebé...

Hoseok golpeó la mesa, recuperando ese orgullo de la familia Park que lo hacía tan temido.

—¡No, Alessandro! Mi hijo no necesita a un padre que duda de su familia a la primera señal de problemas. Que sufra, que sienta lo que yo sentí en ese avión. Mi orgullo vale más que sus lágrimas de cocodrilo. No voy a ceder.

Taehyung se quedó afuera, sentado en la acera frente a la mansión bajo el sol de Miami, jurando que no se movería de allí hasta que Hoseok lo perdonara, aunque le tomara la vida entera.

Pasaron siete meses de un silencio sepulcral. Hoseok, Alessandro y Mia regresaron a Corea en secreto, instalándose en una mansión alejada de la ciudad. Los médicos en Corea eran los mejores para el embarazo de riesgo de un Park, y Hobi necesitaba estar cerca de sus raíces, aunque su corazón siguiera cerrado bajo llave.

Incluso Sana, la ex de Taehyung, se había unido a ellos. Después de que Hoseok la salvara de la furia de los Kim, ella se convirtió en su amiga más leal, cuidándolo día y noche. Allí, en esa cocina, todos reían como personas normales, lejos de las armas y el poder. Eran solo amigos esperando a un bebé.
Mientras tanto, en la mansión Kim, la cena era un funeral. Taehyung apenas comía; estaba pálido, delgado y sus ojos habían perdido todo rastro de vida. Jin y Namjoon no hablaban, y Jimin y Jungkook solo miraban sus platos vacíos. La alegría se había ido con Hoseok.

De pronto, el teléfono de la casa empezó a sonar. El mayordomo lo puso en altavoz por orden de Namjoon.

—¡Taehyung! ¡Soy Alessandro! —se escuchó la voz desesperada del primo, con ruidos de sirenas de fondo.

—¿Alessandro? ¿Dónde están? —gritó Taehyung, poniéndose de pie de un salto, con el corazón en la garganta.

—Estamos en el hospital central... ¡Es Hoseok! El bebé viene en camino, pero hay complicaciones. Los médicos dicen que está muy débil... perdió mucha sangre.

El silencio en el comedor fue aterrador. Alessandro sollozó al otro lado de la línea.

—Taehyung... Hoseok no quería que los llamara, su orgullo es enorme... pero antes de perder el conocimiento, susurró que, a pesar de todo, él sí los seguía queriendo como su familia. Que si algo pasaba, cuidaran al niño. ¡Vengan rápido, maldita sea!

No hubo necesidad de órdenes. Taehyung salió disparado hacia la salida, seguido por sus hermanos y padres. Jin y Namjoon dejaron sus copas caer, rompiéndose en mil pedazos, mientras todos corrían hacia las camionetas blindadas.

Taehyung conducía como un loco, con las manos temblando en el volante y lágrimas de puro terror nublándole la vista.

—Resiste, Hobi... por favor, resiste —susurraba una y otra vez—. No me dejes ahora que el mundo vuelve a tener sentido.

Al llegar al hospital, encontraron a Alessandro y Sana en la sala de espera, con ojos llorosos La luz roja de "En Quirófano" brillaba como una sentencia sobre sus cabezas.



#318 en Fanfic

En el texto hay: mafia, jhope, vhope

Editado: 05.05.2026

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