La Nana no lo pensó dos veces. En cuanto Hoseok salió del hospital, ella hizo de las mejores comidas . Durante esos primeros meses difíciles, el equipo formado por Hoseok, Alessandro, su novia, Sana y la Nana se convirtió en una fortaleza inexpugnable.
Juntos, no solo criaron al bebé, sino que fundaron su propio imperio. Usando la inteligencia de Alessandro, los contactos de Sana y la astucia de Hoseok, crearon una red de negocios que pronto empezó a rivalizar con la de los Kim y los Park. Eran la nueva potencia: letales, pero unidos por una lealtad real, no por "pruebas" de sangre.
Pasaron dos años.
La élite de Asia se reunió en una gala benéfica neutral, un evento donde todas las familias mafiosas debían asistir. Los Kim llegaron primero: Taehyung, Namjoon, Jungkook, Jin y Jimin entraron al salón con el aura de siempre, pero con una tristeza que se notaba en sus ojos apagados. Taehyung, a pesar de su poder, se veía como un hombre que vivía en el pasado.
De repente, un silencio sepulcral recorrió el salón. Las puertas se abrieron y entró el grupo más comentado del momento. Hoseok caminaba al frente, luciendo más imponente y hermoso que nunca, vestido con un traje de seda que gritaba autoridad. A sus lados, Alessandro y Sana lo custodiaban como generales.
Pero lo que detuvo el corazón de Taehyung fue lo que Hoseok llevaba en brazos.
Era un niño de dos años que parecía un clon miniatura de Taehyung. Tenía el cabello oscuro y ondulado de Tae, su piel canela y esos ojos profundos y almendrados que solían intimidar a cualquiera. Sin embargo, en cuanto el pequeño vio las luces de la gala, soltó una carcajada y mostró una sonrisa brillante, idéntica a la de Hoseok, que iluminó todo el lugar.
Taehyung dio un paso al frente, casi sin aliento. Sus hermanos se quedaron congelados al ver al niño; era imposible negar que era un Kim de pura cepa, pero vestido y protegido por el nuevo imperio de Hoseok.
Hoseok se detuvo frente a los Kim. No hubo odio en su mirada, solo una superioridad tranquila. El niño miró a Taehyung con curiosidad, inclinando la cabecita de la misma forma que Tae lo hacía cuando estaba confundido.
—Hola, Taehyung —dijo Hoseok con voz clara, mientras el pequeño jugaba con el botón de su saco—. Ha pasado mucho tiempo.
Taehyung no podía dejar de mirar al niño, sintiendo las lágrimas agolparse en sus ojos. Era su vivo retrato, pero con el alma radiante de Hoseok.
—Es... es igual a mí —susurró Taehyung, con la voz rota—. Hoseok, por favor... es mi viva imagen.
Hoseok acarició el cabello de su hijo y sonrió con dulzura al pequeño, antes de volver a mirar a Tae con frialdad.
—Físicamente, quizás. Pero tiene mi corazón y mi lealtad. Saluda, pequeño Kim-Park... dile hola a los señores.
El pequeño, impulsado por ese hilo invisible de la sangre, estiró sus bracitos hacia Taehyung. Por un segundo, el tiempo se detuvo. Tae, con el corazón en la garganta, estuvo a punto de tomarlo, pero antes de que sus dedos rozaran al niño, una presencia imponente se colocó al lado de Hoseok.
Era un hombre de mirada felina y aura gélida: Min Yoongi. El pequeño, en cuanto lo vio, cambió de opinión, soltó una risita y se lanzó a los brazos de Yoongi, dándole un abrazo apretado y llamándolo con un cariño que solo se le tiene a un padre presente.
Taehyung se quedó con las manos vacías en el aire, sintiendo una puñalada de celos y tristeza que casi lo hace doblarse. Su hijo, su viva imagen, prefería el refugio de un extraño.
—Parece que alguien extrañaba a su héroe —dijo Yoongi con una voz profunda, besando la frente del niño antes de mirar a los Kim con una calma que daba miedo.
Hoseok sonrió, pero esta vez fue una sonrisa de complicidad hacia Yoongi, una que ya no le pertenecía a Taehyung. Los hermanos Kim, Jin y los padres estaban en shock, viendo cómo el "heredero" que tanto buscaron adoraba a otro hombre.
—Taehyung, familia Kim... —dijo Hoseok con elegancia—, les presento a Min Yoongi. Él ha sido el pilar de este nuevo imperio y quien cuidó de nosotros cuando nadie más lo hizo.
Yoongi dio un paso al frente, manteniendo al niño seguro en su cadera, y extendió una mano hacia Taehyung con una cortesía que se sentía como un desafío.
—Un gusto, Kim Taehyung —dijo Yoongi con una media sonrisa—. He escuchado mucho sobre ti. Aunque, para ser sinceros, Hoseok y yo estamos aquí para disfrutar la gala como pareja. Pronto formalizaremos todo, ya que... bueno, soy el futuro esposo de Hoseok.
El salón entero pareció quedarse sin aire. Taehyung sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies. No solo había perdido a Hoseok y el nacimiento de su hijo, sino que ahora otro hombre se preparaba para darles el apellido y el hogar que él mismo destruyó.
Jungkook y Jimin miraron a Taehyung con una tristeza infinita; el castigo por su duda estaba siendo más cruel de lo que imaginaron. Taehyung miró a Yoongi, luego a Hoseok, y finalmente a su hijo, quien descansaba la cabeza en el hombro de Min como si fuera su lugar en el mundo.
En cuanto cerraron las puertas de la mansión de Hoseok, el salón estalló en carcajadas. Yoongi dejó al niño en el suelo para que corriera con la Nana y se desplomó en el sofá riendo con ganas.
—¡Vieron la cara de Taehyung! —exclamó Yoongi, secándose una lágrima de la risa—. Parecía que se iba a desmayar cuando dije "futuro esposo". Hobi, te juro que casi me siento mal, pero se lo merece por tonto.
Hoseok negaba con la cabeza, riendo también. —Yoongi, eres un genio del mal. Alessandro y Sana tenían razón, eres el mejor actor de esta familia. Gracias por ayudarme con esto, aunque sea solo para darle una lección.
Pero la seriedad volvió cuando Alessandro mencionó el tercer cumpleaños del bebé.
—Hobi, el niño va a cumplir tres años. Yoongi, Sana y yo creemos que... ya es hora. No por Taehyung, sino por el pequeño. Tiene derecho a conocer a sus tíos y abuelos. Hay que invitarlos.
Hoseok suspiró, pero aceptó. Enviaron las invitaciones a la mansión Kim. Cuando Taehyung abrió el sobre dorado y leyó: "Estás invitado al 3er cumpleaños de Kim-Park Sun", se quedó en shock. Era la primera vez que lo incluían en algo oficial.