¿Alguna vez te has preguntado qué pasaría si terminaras dentro de una novela maldita solo por simpatizar con un personaje secundario?
Bueno, yo sí.
Y terminé poseyendo precisamente a ese personaje.
Nikolai Alvarone.
El lamentable personaje secundario de la novela.
Un chico nerd al que no le gustaba nada más que comer, ver sus programas favoritos y enamorarse de actores que ni siquiera sabían que existía.
Por otro lado, yo era Niel.
Mi sueño era convertirme en el modelo número uno del mismo, pero morí antes de lograrlo.
Aunque, siendo sincero, probablemente nunca me habrían permitido alcanzar esa meta.
¿Por qué?
Simple.
Era pobre.
Pero dejando eso de lado...
Con mis increíbles habilidades, logré cambiar por completo la apariencia de Nikolai.
Ahora ya no era un chico nerd.
Era un chico sexy, guapo y fabuloso.
Después de todo, la moda era lo único en este mundo en lo que nadie podía vencerme. Lo único que podían hacer los demás era ponerse celosos y aferrarse al suelo para no caer ante mi increíble sentido del estilo.
Aunque eso tampoco era lo importante ahora.
Lo importante era que me encontraba dentro de la novela +21 °Un Amor Maldito°.
Una historia de amor puro entre los protagonistas.
Bueno...
Puro hasta que Damien aparecía.
El villano principal de doble personalidad.
Primero asesinaba al pobre Nikolai.
Luego iba tras los protagonistas.
Y finalmente terminaba muriendo a manos de su propia hermana mayor.
Un destino bastante lamentable para todos los involucrados.
Por eso mismo estaba decidido a cambiar el mío.
Actualmente me dirigía a la empresa D.K. para convertirme en el asistente personal del villano principal.
Si me mantenía cerca de él, tendría más oportunidades de sobrevivir.
—No me importa si con esta ropa parezco un asistente o un hombre arrogante y malcriado~— Murmuré.
Uno siempre debía ser glamuroso.
Mientras más elegante te vistieras, más seguro te sentirías.
Llevaba un pantalón negro perfectamente ajustado, una camisa gris y un chaleco negro que marcaba mi figura.
Me observé una ultima vez y sonreí satisfecho.
—¡Villano! Prepárate para abrazar tu corazón, porque estoy aquí para arruinarlo por completo~
Unos minutos después, estaba justo frente a mí destino.
La empresa internacional D.K. era exactamente tan impresionante como la describían en la novela.
El enorme edificio negro se elevaba hacia el cielo como un rascacielos cubierto por la noche.
Sus ventanas brillaban bajo la luz del sol, dando la impresión de estar observando un cielo lleno de estrellas.
Mientras tanto, en una de las oficinas principales, una discusión se encontraba en pleno desarrollo.
—¡Por favor! Reconsidera su decisión. Creo que Nikolai no es el adecuado para este trabajo... —Insistió Julio Veyra.
—¡No! ¡No puedo! Ya tomé mi decisión. Lo nombré como el nuevo asistente de Damien —Respondió Levi Armond con frialdad.
Julio suspiró profundamente.
—¡Señor! Ya sabe cuántos asistentes se han escapado. Nikolai es muy frágil... Podrían hacerle mucho daño. No es un trabajo que pueda manejar. Usted sabe lo inocente y puro que es nuestro Nikolai. Me temo que...
—¡De acuerdo! ¡Ya entendí! —Lo interrumpió Levi—. Si es tan débil, entonces elegiré a otro.
—No es necesario.
La voz resonó desde la entrada.
Ambos hombres se giraron al mismo tiempo.
Y se quedaron completamente inmóviles.
Un joven avanzó hacia ellos con una expresión tranquila y una confianza desbordante.
—Soy perfecto para este trabajo. Más que nadie.
El silencio se apoderó de la oficina.
Levi abrió los ojos de par en par.
Julio parecía incapaz de procesar lo que veía.
—¿Q-QUIÉN DEMONIOS ERES TÚ?
—¿QUIÉN ERES?
Las dos preguntas salieron al mismo tiempo.
Fruncí el ceño.
—¿Disculpen?
Los observé con evidente ofensa.
—Soy Nikolai Alvarone. Cabello negro, ojos azules, y signo zodiacal Escorpio.
Hice una breve pausa.
—Ah, y mi número de la suerte es cinco.
Sin esperar respuesta, tomé asiento y crucé las piernas elegantemente.
—Entonces... ¿Dónde están los detalles del señor Villa...?
Me aclaré la garganta.
—Quiero decir, del señor Damien.
Levi se acercó lentamente.
No dejaba de observarme.
Era evidente que intentaba convencerse de que realmente era Nikolai.
Porque sí.
Era Nikolai.
Solo que muchísimo mejor vestido.
—¿Qué demonios...? —murmuró para sí.
Julio fue el primero en reaccionar.
Se acercó y colocó una mano sobre mi hombro.
—¡Nikolai! ¿Qué te pasó? ¿Qué ocurre con ese estilo?
Bajé la mirada hacia su mano.
Luego sonreí.
Y la aparté suavemente.
—Señor Julio, ¿Hay algo malo con mi estilo?
Lo observé fijamente.
—Creo que me veo perfecto.
Me puse de pie y reduje la distancia entre nosotros.
—¿O acaso tienes algún problema con mi apariencia?
Mi sonrisa se volvió más pronunciada.
—¿O simplemente te gustan los chicos nerd?
—¿Eh?
Julio quedó completamente desconcertado.
Yo, en cambio, decidí terminar con aquella conversación.
—Bueno, en fin. No estoy aquí para hablar de moda.