El asistente del villano~

Damien Konstantinov

El rugido de los motores sacudía todo el circuito.

Los autos deportivos atravesaban la pista a velocidades impresionantes, adelantándose unos a otros mientras los espectadores gritaban desde las gradas.

—¡COMO SIEMPRE, NUESTRO VELOCÍSIMO DAMIEN SE ADELANTA A TODOS! —exclamó el presentador a través de los altavoces—. ¿SERÁ QUE UNA VEZ MÁS SE CONVERTIRÁ EN EL CAMPEÓN DE ESTE AÑO CON UNA VICTORIA PERFECTA?

Las pantallas gigantes enfocaron al líder de la carrera.

Y, de inmediato, los aplausos aumentaron.

—¡GROSERO, DESPIADADO, GUAPO, ARROGANTE, NARCISISTA Y, POR ÚLTIMO, EL HOMBRE MÁS SEXY Y GENIAL DEL PAÍS!

La multitud rugió se emoción.

Pero no te dejaras de engañar por aquella apariencia.

Nunca sabías cuándo podía arrancarte el corazón con las manos mientras sonreía.

Damien Konstantinov.

El hombre que dominaba tanto el mundo de las carreras como el empresarial.

La velocidad era su única pasión.

Su única obsesión.

En aquel mundo, él era prácticamente una ley viviente.

Hacia lo que quería.

Nadie podía cuestionarlo.

Y, por extraño que pareciera, nadie lograba odiarlo a pesar de su horrible personalidad.

Todos los adoraban.

Era un hombre perfecto con un solo defecto.

Su famosa doble personalidad.

Y según la novela, su segunda personalidad era muchísimo peor que la primera.

—¡ÉL ES EL ÚNICO E INIGUALABLE D.K.T!

—¡DAMIEN KONSTANTINOV!

En la enorme pantalla apareció el rostro del hombre.

Cabello negro.

Cuerpo atlético.

Tatuajes que recorrían parte de su cuello.

Y un rostro tan perfecto que parecía haber sido esculpido por los mismos dioses.

Por otro lado, en una de las zonas VIP del circuito, Nikolai tomó un sorbo de café mientras observaba la carrera.

—Acepté este trabajo... Pero ni siquiera yo sé si voy a soportarlo por el bien de mi salud mental... — Murmuró para si mismo.

—¡Aun no puedo creer lo que veo, Nikolai! —exclamó Eres Valmont, observándolo de arriba abajo—. Literalmente cambiaste de nacionalidad. ¡Maldita sea! Te ves increíble.

Nikolai sonrió con orgullo.

Eren negó con la cabeza.

—Pero aún así quiero que reconsideres este trabajo. Ser asistente de Damien es como hacer el trabajo de veinte asistentes al mismo tiempo.

—¡No! —respondió Nikolai inmediatamente—. Solo voy a ser el asistente de ese hombre...

Hizo una pausa.

—Ah.

Parpadeó.

—Lo olvidé. Ya lo soy~

Eren soltó un suspiro.

Justo cuando iba a responder, Nikolai señaló la pista.

—Oh... mira.

—¿Qué?

—Su auto tiene algo raro, ¿No?

Eren volvió la mirada hacia el circuito.

—Tienes razón...

Frunció el ceño.

—¿Qué le pasa hoy?

El vehículo de Damien había comenzado a girar de forma extraña.

Humo negro salía del motor mientras el auto perdía estabilidad.

—¿Por qué demonios solo está dando vueltas? ¿Por qué no vuelve a competir...?

La frase murió en la garganta de Eren.

Ambos observaron cómo el vehículo avanzaba unos metros más.

Y entonces...

Las ruedas se desprendieron.

—Ah...

Eren se quedó mirando la escena.

—¿Qué demonios está haciendo ahora?

Nikolai continuó bebiendo café tranquilamente. "¿Está permitido salir del auto y patearlo en medio de una carrera?"

Como si hubiera escuchado sus pensamientos, Damien abrió la puerta del vehículo.

Luego le propinó una poderosa patada.

—...

—...

Nikolai bajó lentamente la taza.

Eren suspiró.

—No sé por qué me sorprende. Esto no es nada nuevo.

Se cruzó de brazos.

—Lo peor está por venir. Mira con atención.

Damien comenzó a caminar por la pista.

Directamente hacia otro automóvil que había quedado atascado en el césped.

El conductor intentaba desesperadamente volver a la carrera.

Sin éxito.

Cuando Damien llegó hasta él, golpeó la ventanilla.

—Detén el auto, perra.

Su voz sonó fría.

—Sal de él y dámelo.

El conductor se quedó paralizado.

Luego cerró los puños.

Y se rindió.

—D-De acuerdo... ¡Lo entiendo!

Abrió la puerta.

Salió corriendo.

Y abandonó el vehículo sin mirar atrás.

Damien tomó posesión del auto.

Subió.

Pisó el acelerador.

Y regresó a la competencia.

Nikolai escupió el café.

—¿Está permitido hacer eso?

Miró a Eren.

—¿No es hacer trampa?

—Asi es.

—¿Y nadie dice nada?

—No.

—¿Por qué?

—Porque es Damien.

Nikolai se quedó en silencio.

Era un respuesta sorprendentemente lógica.

—Pero en fin... —Continuó Eren mientras observaba el vehículo alejarse—. Ahí se fue todo mi trabajo duro.

Se llevó una mano al pecho.

—Trabajé muchísimo en su auto y mira cómo terminó.

Nikolai no pudo evitar sentir un poco de lástima.

Solo un poco.

—Buemo, me uniré a ti más tarde —dijo Eren—. la carrera está por terminar y tengo que revisar los daños del auto.

Corrió hacia su equipo.

Nikolai volvió a concentrarse en la pista.

Unos minutos después, la carrera llegó a su fin.

Y, contra toda lógica...

Damien ganó.

Otra vez.

El hombre salió del vehículo.

Subió sobre el techo.

Y abrió los brazos como si estuviera saludando a sus fieles seguidores.

—¡Una vez más!

Sonrió.

—¡Perdieron, perras!

Los espectadores estallaron en gritos.

—Ni siquiera piensen en ponerse en mi camino si no tienen intención de ganar.

Nikolai observó la escena desde lejos.

Él es un problema serio.

Muy serio.

Y Nikolai lo sabía.

Un reportero aprovechó el momento para acercarse.

—¡Señor Damien! ¿Cómo es que siempre consigue el primer lugar incluso después de tomar los autos de otros competidores?

La sonrisa desapareció del rostro de Damien.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.