Fecha: 31 de diciembre.
Hora: 23:50 PM.
Ubicación: Bar Siren's Call, Osaka.
Estado Operativo: Crítico.
El 31 de diciembre es, fundamentalmente, un error administrativo de la sociedad. Una fecha arbitraria donde la humanidad decide colectivamente ignorar los datos históricos de sus propios fracasos para invertir en futuros activos de "esperanza" sin ningún fundamento técnico.
Estaba sentado en mi mesa habitual del Siren's Call. Kenji me había obligado a venir con la excusa de "celebrar el cierre de ciclo". Yo lo llamé "Gasto de Representación Obligatorio".
Bebí un sorbo de mi agua mineral (¥300). A mi alrededor, el caos. Gorros de papel baratos, matasuegras que violaban las normativas de decibelios y alcohol de dudosa procedencia fluyendo como un río de malas decisiones financieras.
De repente, un dolor agudo me atravesó la sien izquierda.
Cerré los ojos y me froté el puente de la nariz. Demasiada información. Demasiado ruido. Cuando volví a abrir los ojos, mi Dashboard mental parpadeó. Los números en Yenes que solían flotar sobre las cabezas de las personas (valorando su ropa, sus bebidas, su potencial) desaparecieron.
El sistema se reinició. Una barra de carga roja apareció en mi visión periférica:
> ERROR DEL SISTEMA: SOBRECARGA DE OPTIMISMO NO FUNDAMENTADO.
> INICIANDO MÓDULO DE CONTINGENCIA: AUDITORÍA DE RESOLUCIONES.
Miré a la mesa de al lado. Una pareja joven se besaba. Sobre sus cabezas, no vi su patrimonio neto. Vi un texto flotante en neón rojo:
Sujeto A (Él): Propósito: "Ser fiel este año".
Tasa de Fallo: 94%.
Tiempo Estimado para el Colapso: 3 semanas (Enero 21).
Sujeto B (Ella): Propósito: "Ahorrar para viajar a Europa".
Tasa de Fallo: 88%.
Causa: Compra impulsiva de botas en rebajas de enero (¥45,000).
Sacudí la cabeza. Esto era una pesadilla. Veía el futuro de sus fracasos.
—¡Norman! —Kenji se acercó, limpiando un vaso con un trapo que había visto mejores días—. ¡Anímate, hombre! Es nochevieja.
Miré a Kenji. El texto sobre su cabeza parpadeó violentamente.
Sujeto: Kenji.
Propósito: "Dejar de fumar y renovar el menú del bar".
Tasa de Fallo: 100%.
Observación: Tiene una cajetilla abierta en el bolsillo trasero y el menú nuevo está escrito en una servilleta que acaba de tirar a la basura.
—Kenji —dije, con tono clínico—. No lo hagas. No compres los ingredientes para la "Pizza de Sushi". Es una inversión a fondo perdido. Y tírate el cigarro que tienes detrás de la oreja.
Kenji se tocó la oreja, sorprendido.
—¿Cómo sabías...? Bah, eres brujo. Tómate un trago. Invita la casa.
En ese momento, la puerta del bar se abrió de golpe. Entró el grupo Stynks al completo. Venían ruidosos, vestidos con trajes baratos que intentaban parecer de diseñador.
—¡Llegaron los reyes de Osaka! —gritó el bajista, Kai.
Mi Dashboard casi explota.
Sujeto: Banda Stynks.
Propósito Colectivo: "Gira Mundial y Dominación Global".
Tasa de Fallo: Error Matemático (División por Cero).
Corrección Sugerida: Clases de afinación y terapia de grupo.
El bajista se acercó a mi mesa, eufórico.
—¡Señor Thayne! ¡Este es nuestro año! Lo sentimos en las venas. Vamos a romperla.
Le miré fijamente. El algoritmo me sugería decirle: "La única cosa que van a romper es la transmisión de mi coche si me siguen pidiendo que los lleve".
—Concéntrense en no romper las cuerdas en el primer acorde —dije en su lugar—. La eficiencia antes que la dominación mundial, Kai.
—¡Tan gracioso como siempre! —Me dio una palmada en la espalda y se fue a pedir cerveza.
Entonces, vi una figura encorvada en la esquina oscura de la barra. María, la editora. Estaba editando algo en su teléfono frenéticamente mientras sostenía una copa de vino.
Me acerqué. El texto sobre su cabeza era el más caótico de todos.
Sujeto: María.
Propósito: "Dormir 8 horas diarias y dejar de editar videos para gente sin talento".
Estado: Fallo en curso.
Tiempo transcurrido: -10 minutos. (Ya está editando un TikTok para Stynks).
—María —susurré.
Ella saltó, casi tirando el vino.
—¡No estoy trabajando! —gritó, escondiendo el teléfono—. Estoy... viendo memes.
—Tu propósito de año nuevo tiene una viabilidad del 0% si sigues aceptando pagos en "exposición" —le dije suavemente—. Sube tus tarifas un 20% a partir de las 00:01. Esa es tu resolución auditada.
Ella parpadeó, procesando el dato.
—¿Un 20%? ¿Tú crees?
—Es lo que dice el mercado. Y por mercado, me refiero a mí.
Faltaban dos minutos. La cuenta regresiva estaba por comenzar en la televisión del bar. La ansiedad de la sala subía. La gente gritaba promesas vacías al aire, jurando ser más delgados, más ricos, más amables. Mi visión era un mar de números rojos indicando FALLO, FALLO, FALLO.
Era deprimente. La ineficiencia humana en su máxima expresión.
Entonces, la vi.
Ruri estaba sentada en un taburete cerca del pequeño escenario, afinando su guitarra acústica. No estaba bebiendo. No estaba gritando. Estaba tranquila, en medio del huracán.