El Auditor

Capítulo 9.5: Activos Líquidos (No Canon)

Lugar: "Ramen-Kuro", un local estrecho con olor a grasa reutilizada y luces de neón parpadeantes.
Estado del sistema: Sobrecarga sensorial / Presupuesto de RRPP: Agotado.

Q-ART había decidido que, para "suavizar la imagen competitiva", los ganadores y eliminados debían cenar juntos. El resultado era un desastre logístico. En una mesa larga y pegajosa, la banda Stynks (ruidosa y colorida) se sentaba frente a Elías (que parecía querer fundirse con la pared).

Norman Thayne estaba sentado en el extremo de la mesa. Frente a él, un cuenco de ramen básico. A su lado, su balanza digital de precisión.

—Ciento cincuenta gramos de fideos —murmuró Norman, pesando una porción con palillos—. Exceso de sodio detectado en el caldo. Margen de error calórico: 12%. Tendré que compensarlo caminando 4.3 kilómetros extra mañana.

—¡Thayne, relájate! —gritó Maria, apareciendo de la nada con una jarra de sake en una mano y su laptop bajo el brazo—. ¡Es una cena de hermandad! ¡Mira a estos chicos! ¡Son puro contenido!

Maria se tambaleó hacia Cyndy X, que estaba intentando forzar a Elías a hacerse una selfie.

—¡Vamos, artesano! —decía Cyndy, ajustando el ángulo de su iPhone—. ¡Haz el signo de la paz! ¡Pon cara de que no estás muerto por dentro! Mis seguidores necesitan ver que hay "buena onda" entre nosotros.

Elías miraba la cámara como si fuera un dispositivo de tortura medieval.
—Es que... no entiendo el propósito —susurró Elías—. El ángulo de la luz está saturando mis facciones y el filtro "Valencia" hace que el ramen parezca radiactivo. Es un engaño visual.

Miki (la guitarrista de Stynks), que se había sentado al lado de Elías, le quitó el teléfono a Cyndy con suavidad. Llevaba una camiseta sencilla y se veía mucho más relajada que su vocalista.

—Déjalo, Cyndy. No todos quieren ser un anuncio de champú —dijo Miki. Miró a Elías y le sonrió, mostrando un poco de timidez—. Yo también odio los filtros. Prefiero la luz natural, aunque se vean las ojeras de practicar toda la noche. Por cierto... me gustó cómo resolviste el puente de tu canción. Fue... muy honesto.

Elías se quedó callado, sintiendo que sus mejillas se calentaban más que el caldo del ramen.
—Gracias... —logró decir—. Yo... me fijé en que tu afinación en la tercera cuerda estaba un poco baja en el segundo verso, pero lo compensaste con un vibrato de dedo muy inteligente. Tienes... buena técnica de rescate.

Miki rió, y por un segundo, el ruido del local desapareció para ellos.
—Un artesano que se fija en mis cuerdas... Eso es nuevo.

—¡Basta de romanticismo analógico! —interrumpió Maria, golpeando la mesa con su laptop—. ¡Esta iluminación es una basura! ¡El balance de blancos en este local es un insulto a mi profesión!

Maria, con los ojos vidriosos por el sake, empezó a mover las manos en el aire frente a las caras de todos, como si estuviera arrastrando capas en Premiere.
—¡Corte en J a la cara de Elías! ¡Satura el rojo de los labios de Cyndy! ¡Thayne, muévete, estás arruinando mi composición de color con tu cara de Excel!

—Mi expresión es neutra para maximizar el ahorro de energía facial —respondió Norman sin mirarla, mientras pesaba un trozo de cerdo—. Maria, tu nivel de alcohol en sangre está afectando tu capacidad de renderizado mental. Estás intentando editar la realidad. Es una ineficiencia biológica.

En ese momento, una camarera con una sudadera gris y la capucha puesta se acercó a la mesa para dejar más jarras de sake. Se movía con una agilidad sorprendente, esquivando los brazos de Maria con una precisión del 99.8%.

Norman levantó la vista. Notó la eficiencia de la camarera.
—Movimientos optimizados —observó Norman—. Tiempo de entrega: 45 segundos. Tasa de derrame de líquido: 0%. Esta unidad de servicio es de Grado A.

La chica de la capucha se tensó al escuchar la voz de Norman. Dejó las jarras rápidamente y se dio la vuelta para retirarse, pero Maria la agarró de la manga.
—¡Espera, "Sudadera-Girl"! —gritó Maria—. ¡Tienes el perfil perfecto para un plano de misterio! ¡Esa capucha tiene una caída de tela que grita "Protagonista Oculta"! Déjame editarte...

La chica se soltó con un movimiento rápido y desapareció en la cocina antes de que nadie pudiera verle la cara. Norman frunció el ceño, sintiendo una extraña sensación de deja vu estadístico, pero el ruido de Stynks lo devolvió a la realidad.

—¡Una ronda de ramen para todos, paga la agencia! —gritó el baterista descalzo, que estaba intentando usar los palillos como baquetas sobre la mesa.

—Negativo —sentenció Norman, cerrando su balanza—. El presupuesto de "Cena de Confraternización" era de 5,000 yenes en total. Ya han consumido 7,200. El excedente de 2,200 yenes será prorrateado entre los salarios de la banda Stynks y el fondo de reparaciones de Elías.

—¡Eres un monstruo, Thayne! —chilló Cyndy—. ¡Es una cena de equipo!

—Es una auditoría digestiva —corrigió Norman, levantándose—. He consumido mis 650 calorías exactas. El retorno de inversión social de esta cena ha sido de un 15% de mejora en la moral, pero un 40% de pérdida en la paciencia operativa. Me retiro.

Norman salió del local con su paso metódico. Miki y Elías se quedaron mirando cómo se iba, y luego se miraron entre ellos, compartiendo una sonrisa de complicidad ante la locura del auditor.

—Es un robot —dijo Miki.
—Es un robot muy caro —añadió Elías, volviendo a su ramen con una sensación extrañamente agradable en el pecho.

Nota del autor: Maria terminó la noche intentando "exportar" al baterista de Stynks a un archivo .MP4 porque no dejaba de hablar. Miki y Elías intercambiaron números de teléfono "solo para discutir calibres de cuerdas de guitarra". Norman llegó a su casa y registró el gasto del metro con una sonrisa imperceptible: la variable "Miki+Elías" estaba mostrando una correlación interesante.



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En el texto hay: misterio, thriller, manager

Editado: 13.01.2026

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