El Auditor

Capítulo 37: La Locura Tiene Método (Larga Duración)

Lunes, 8:54 PM – Camerino 3, Studios North

ESCENA 1: EL TERROR DE MARÍA

El camerino volvió a quedar en silencio, solo roto por la respiración agitada de las tres.

María se recargó contra la puerta, cerrando los ojos.

—Si quieren jugar a las revolucionarias, háganlo donde nadie las escuche —susurró con furia—. Ahora siéntense y escuchen por qué Norman tiene razón.

Ruri y Yuki se sentaron en el sofá pequeño, una junto a la otra. La ganadora y la perdedora.

María abrió los ojos. Las miró.

Y por primera vez, Ruri vio que María no estaba enojada.

Estaba aterrorizada.

María se apartó de la puerta y caminó hacia el centro del camerino. Sus manos temblaban ligeramente mientras se pasaba los dedos por el pelo desordenado.

—¿Saben por qué Norman tiene razón en rechazarte? —María miró directamente a Yuki—. Porque tú no eres un caso. Eres un agujero negro financiero. Y cualquiera que intente salvarte será absorbido junto contigo.

Yuki bajó la vista.

—Ya lo sé...

—¡No! ¡No lo sabes! —María alzó la voz—. Porque si lo supieras, no estarías aquí esperando que alguien te rescate. Estarías buscando la manera de salvarte.

Ruri se puso de pie.

—María, ya fue suficiente...

—¡Siéntate, Ruri!

El tono hizo que Ruri se dejara caer de nuevo en el sofá.

María respiró profundo, intentando calmarse. Cerró los ojos por un momento. Cuando los abrió, su voz salió más controlada pero igual de intensa.

—Norman no rechaza casos por crueldad. Los rechaza porque calcula probabilidades de éxito. Y tu probabilidad de éxito es... —hizo una pausa, buscando las palabras exactas— ...estadísticamente insignificante.

Yuki levantó la vista y guardó silencio.

Ruri las miraba a ambas, sintiendo que había algo más en esa conversación. Algo que María no estaba diciendo.

María se sentó en el brazo del sofá, mirando al suelo.

—Norman opera con una lógica simple: Costo versus Beneficio. Si el costo de ayudarte supera el beneficio potencial, no hay caso. No es personal. Es... —buscó la palabra— ...matemática pura.

—Suena frío —murmuró Yuki.

—Lo es. —María levantó la vista—. Pero también es honesto. Norman no te va a mentir diciéndote que todo estará bien. No te va a dar falsas esperanzas. Si te dice que no tienes caso, es porque hizo los números y los números no mienten.

—¿Y si los números están mal? —preguntó Ruri—. ¿Y si hay algo que los números no pueden medir?

María la miró con una mezcla de frustración y algo parecido a la tristeza.

—Norman diría que si algo no se puede medir, entonces no existe. Y el mundo real funciona así, Ruri. Los sentimientos no pagan deudas. Las lágrimas no anulan contratos.

Yuki apretó los puños.

—Entonces estoy muerta.

—Todavía no. —María se puso de pie—. Pero si quieres sobrevivir, necesitas dejar de pensar como víctima y empezar a pensar en cómo salvarte.

Unos gritos y aplausos resonaron desde el estadio. El siguiente duelo estaba a punto de comenzar.

María miró hacia la puerta.

—No tiene sentido quedarse aquí —dijo, cambiando de tema abruptamente—. La prensa va a estar rondando. Los de Q-ART van a venir a buscar declaraciones. Y estos pasillos se van a llenar de gente en cualquier momento.

Ruri se puso de pie.

—¿A dónde vamos?

María sacó su teléfono.

—Al Sirens Call. Pagaré un reservado. Podemos ver el resto de los duelos desde ahí. Pensar con claridad. Decidir si esta situación tiene alguna solución lógica.

—¿Y Norman?

María escribió un mensaje rápido sin levantar la vista:

"Estaremos en el reservado del Sirens Call. Si quieres auditar los duelos restantes desde un lugar más tranquilo, aquí estaremos."

Presionó enviar. El mensaje se marcó como "Entregado" pero sin respuesta.

Ruri frunció el ceño.

—¿Por qué no le dijiste que tenemos a Yuki aquí?

María guardó el teléfono.

—Porque no la voy a llevar.

Yuki escuchó.

—Por favor, llévenme.

—¿Por qué?

—Porque quiero salvarme. Tengo que convencer a Norman de alguna forma.

—¿Por qué te debería ayudar? No gano nada.

—Solo dame la oportunidad de salvarme.

María, por fin, vio a alguien dispuesta a luchar por su libertad. Se sintió algo identificada.

—Ok, vienes con nosotras —le dijo a Yuki.

Yuki parpadeó, sorprendida.

—Gracias por ayudarme.

—No es eso —dijo María. Era mentira; la quería ayudar por su determinación—. Si te dejamos aquí, vas a hacer algo estúpido. Como firmar otro contrato de mierda. O peor, rendirte completamente.

—No voy a...

—Sí, tal vez no. Conozco esa mirada. —María se colgó su mochila al hombro—. Ahora muévete. Y si alguien te pregunta quién eres, no digas nada. ¿Entendido?

Yuki asintió.

—Vámonos. Rápido.

ESCENA 2: ESCAPE DEL BACKSTAGE

Salieron al pasillo de servicio. Ruri llevaba puestos los lentes oscuros grandes y la mascarilla médica negra. María cargaba ambas mochilas. Yuki caminaba entre ellas, con la gorra calada hasta los ojos.

Seguían las señales de SALIDA DE EMERGENCIA → cuando escucharon voces acercándose.

—¡Mierda! —María empujó a las dos hacia un hueco entre cajas de equipo—. Silencio.

Dos técnicos pasaron corriendo, hablando por walkie-talkies.

Técnico 1: "—necesitamos más pirotecnia para el siguiente duelo. Stynks usó el doble de lo programado en el ensayo—"

Técnico 2: "—que Q-ART pague. Nosotros solo seguimos órdenes. ¿Ya confirmaste las cargas para el fuego del escenario?—"

Técnico 1: "—confirmadas. Van a hacer llover chispas. El público va a enloquecer—"

Se alejaron.

María las sacó del escondite.

—Muévanse.

Llegaron a la salida de emergencia. María empujó la barra metálica. La puerta se abrió con un chirrido.

El aire nocturno de Osaka golpeó sus rostros. Frío, húmedo, con olor a asfalto mojado.



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En el texto hay: misterio, thriller, manager

Editado: 20.03.2026

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