El Auditor True End

Capítulo 7.5: OTHER SIDE - Sin fecha de vencimiento - Parte 1

EL AUDITOR

Capítulo 7.5 - OTHER SIDE
Sin fecha de vencimiento
Parte 1

MARÍA

Norman Thayne tenía un talento particular para decir la verdad de la manera menos útil posible.

María llegó a esa conclusión antes de que terminara de exportar el tercer corte de AIRAM J+D.

Estaba sentada en el extremo de la barra del Siren’s Call con la laptop abierta, un audífono puesto y el otro colgando sobre el cuello. En pantalla, J sonreía medio segundo demasiado tarde. D entraba tarde al plano siguiente. María había convertido ambos errores en una decisión estética mediante dos cortes, una ampliación digital y un golpe de batería que no existía en la grabación original.

Nadie iba a notarlo.

Ese era el trabajo.

A cuatro metros de ella, un hombre con traje oscuro llevaba más de una hora mirando actuaciones como si estuviera revisando una línea de producción defectuosa.

María lo reconoció.

Él no.

La primera vez que pasó frente a la barra ni siquiera giró la cabeza. La segunda pidió agua mineral. La tercera dejó dinero bajo un vaso sin mirar a la camarera durante más de dos segundos.

María bajó el brillo de la pantalla.

Era ligeramente ofensivo que un hombre capaz de recordar el desplazamiento de un pedestal en seis centímetros no hubiera registrado que ella llevaba toda la noche sentada casi enfrente.

No hizo nada al respecto.

Terminó el corte.

Exportar.

AIRAM_FINAL_07.mp4.

Después cambió de ventana justo cuando Ruri regresaba al escenario.

La había escuchado antes en una prueba incompleta. Buena voz. Mala mezcla. Demasiada tensión en los hombros. Dos amigas intentando llenar con movimiento lo que no sabían sostener con presencia.

María dejó de editar.

No porque el espectáculo fuera bueno.

Porque, durante unos segundos, lo fue.

Ocurrió cuando las otras dos se quedaron quietas.

Ruri sostuvo una línea sin esconder la respiración. La nota salió recta, casi desnuda, y el vibrato apareció al final como una decisión tardía. Una mesa dejó de hablar. La camarera que llevaba dos vasos se detuvo antes de apoyarlos.

María miró alrededor.

Eso sí le interesó.

Luego regresaron las bailarinas.

Una llegó tarde.

La otra casi golpeó el pedestal.

Ruri lo corrigió sin dejar de cantar y salió del foco.

María cerró los ojos.

—Qué desperdicio —murmuró.

El hombre del traje cerró la laptop.

Claro que también lo había visto.

Norman pagó por una reunión.

María no oyó toda la conversación del reservado. Tampoco necesitó hacerlo.

Vio entrar a las tres con la espalda rígida y salir de manera distinta.

Una venía furiosa.

Otra sostenía un billete de diez mil yenes como si todavía no supiera si aquello había sido un insulto o un regalo.

Ruri sostenía una tarjeta blanca entre dos dedos.

Norman apareció detrás de ellas, habló unos segundos con Kenji y regresó a su mesa.

No miró hacia la barra.

Otra vez.

María tomó su vaso y bebió.

—Imbécil.

—¿Perdón? —preguntó la camarera.

—Nada. Problemas de exportación.

La camarera observó al hombre del traje alejándose del local.

—¿Lo conoces?

María volvió a ponerse el audífono.

—Conozco el tipo.

No añadió nada más.

Las tres chicas permanecieron junto a una mesa alta cerca del pasillo. La de cabello recogido hablaba rápido, todavía enojada.

—No sabe nada de nosotras. Nos vio una vez.

—Dijo cosas bastante específicas —respondió la otra.

—Porque estaba buscando defectos.

Ruri no participaba.

Miraba la tarjeta.

La primera chica le tocó el hombro.

—No pienses en eso. La próxima sale mejor.

—Sí —dijo la segunda—. Además el público aplaudió. No fue tan malo.

—Tengo turno temprano mañana. ¿Nos vamos?

—Yo también. Te mando el video cuando llegue.

Ruri levantó la vista.

—¿Podemos verlo ahora?

Las dos la miraron.



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En el texto hay: misterio, thriller, manager

Editado: 23.08.2026

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