EL AUDITOR
Capítulo 9
Levanta la cabeza
El comercial duró dos minutos y treinta segundos.
En Studios North pareció menos.
La sección roja seguía cantando el final de «2x3» cuando las pantallas empezaron a desmontar visualmente a Stynks.
Primero desapareció el logotipo.
Después el rojo.
Después las imágenes de Cyndy.
Los técnicos ya habían hecho el resto.
La batería de Ryuu había bajado por una plataforma hidráulica. Los falsos amplificadores estaban detrás de una cortina. Las pasarelas laterales habían vuelto a ser piso negro. El olor leve de la pirotecnia fría seguía en el aire, pero ya no había nada en el escenario que justificara tres mil personas gritando.
Solo una silla.
Un micrófono.
Una pedalera.
Y una guitarra acústica.
La diferencia no era estética.
Era económica.
Stynks había necesitado personal, programación, luces, pistas de apoyo, cámaras coordinadas y suficientes elementos de producción para convertir cuatro músicos en un evento.
Blue_Echo necesitaba electricidad.
Miré a mi alrededor.
La mitad de la grada seguía hablando.
Dos filas delante de mí, una adolescente con STYNKS escrito en la mejilla revisaba el clip de Cyndy diciendo «ahora podemos hablar del dinero». Su amiga repetía el fragmento del coro. A mi derecha, un hombre con camiseta azul miraba el escenario con los brazos cruzados.
La audiencia no estaba esperando a Blue_Echo.
Estaba recuperándose de Stynks.
Eso era peor.
Mi estimación previa seguía abierta en el teléfono.
STYNKS: 80 %.
BLUE_ECHO: 20 %.
No era una predicción sobre calidad musical.
Era una estimación sobre victoria.
Blue_Echo tenía que convertir silencio en atención sin disponer primero de silencio.
La publicidad terminó.
Las pantallas quedaron negras.
Esta vez Q-ART no utilizó un golpe grave.
No hubo cuenta regresiva.
Una línea azul apareció lentamente detrás de Josh y Luna.
Josh estaba apoyado contra uno de los taburetes altos que producción había colocado durante el corte. Luna estaba sentada en el otro, con una tarjeta entre las manos.
La voz de Josh llegó más baja que antes.
—Hace unos minutos tuvimos fuego, pantallas, una sección entera cantando y a una banda que decidió discutir con nosotros usando amplificadores.
La grada roja respondió.
Josh sonrió.
—Sí. Hablo de ustedes.
Luna esperó a que bajara el ruido.
—El siguiente participante eligió exactamente lo contrario.
La pantalla mostró una silueta masculina con guitarra.
BLUE_ECHO.
—Sin banda —continuó Luna—. Sin bailarines. Sin una pista que haga el trabajo cuando él deje de tocar.
Josh miró hacia la silla vacía.
—Lo cual, después de Stynks, me parece una decisión valiente o una pésima lectura del orden del programa.
Luna lo miró.
—¿Las dos?
—Las dos me sirven.
Risas.
El cambio de tono funcionó.
No porque hubiera calmado a la audiencia.
Porque les había permitido usar la energía anterior para entrar en otra cosa.
Josh volvió a cámara.
—Pero antes de escucharlo, tenemos tres preguntas.
◆
Elías salió desde el lateral izquierdo.
Tardé menos de dos segundos en identificar el primer cambio.
La ropa.
No llevaba la franela amplia de los videos anteriores ni los pantalones que podían haber pertenecido a cualquier trabajador de un taller.
Camisa azul oscuro.
Sin estampado.
Corte limpio.
Mangas dobladas justo debajo del codo.
Pantalón gris carbón.
Botas negras sin brillo.
Nada era especialmente costoso.
Todo le quedaba bien.
La guitarra vieja seguía siendo la misma.
El desgaste claro junto al borde del cuerpo continuaba visible. También una marca pequeña junto al puente y otra en la pala.