Junio de 2021. Plena pospandemia.Cuando todo parecía encaminarse y se empezaba a respirar un poco de paz...
Yo era directora de la Escuela N.º 6 de Varela, en el Bajo Flores. Se acercaba el Día de la Bandera y todos sabíamos que ese año el acto no iba a ser como los de siempre. Había que reinventarse.
La docente de 4to grado tuvo una idea que, sinceramente, prometía.
—Vamos a hacer un noticiero que tendrá como tema principal la vida de Belgrano y la creación de la bandera.
¡Buenísimo!
Los chicos serían periodistas e historiadores. Entrevistarían a especialistas sobre Manuel Belgrano y la creación de la bandera. Había escritorio, micrófono improvisado, barbijos bien puestos y un escenario preparado con mucho entusiasmo.
Todo parecía digno de un premio... hasta que el video llegó a mis manos antes de publicarse.
Era el mediodía. Estábamos almorzando con el equipo de conducción y pensamos:
—Veamos esta maravilla.
Le dimos play.
A los pocos segundos dejamos de masticar.La lechuga quedó atragantada, el pollo me atragantó y varios vasos de agua no alcanzaron para pasar ese trago amargo.
En la mesa se hizo un silencio de esos que anuncian una catástrofe pedagógica.
Los "historiadores" consultaban... revistas Billiken y Genios.
Nos miramos.
—Bueno... no es una biblioteca del Cabildo, pero todavía se puede salvar...
Seguimos viendo.
Grave error.
La cámara hizo un plano más amplio y apareció, imponente, el gran póster que decoraba el estudio del noticiero.
No era Manuel Belgrano.
Era El General José de San Martín.
Nos volvimos a mirar.
Uno de nosotros dijo bajito:
—¿Será un especial de próceres y nadie nos avisó?
Otro agregó:
—Capaz que en el próximo bloque entrevistan a Sarmiento sobre la llegada del hombre a la Luna...
Ya no sabíamos si llorar, reírnos o pedir un desfibrilador.
Con toda la delicadeza que la situación requería, fuimos a hablar con la docente.
La primera pregunta fue casi un ruego:
—Decime que todavía no se lo mandaste a nadie...
—No.
Nunca una palabra tan corta nos dio tanta felicidad.
Respiramos aliviadas y empezamos a señalar los errores.
Las revistas.
El póster.
La confusión de próceres.
Esperábamos un "¡No lo puedo creer!" o un "¡Qué papelón!".
Pero no.
Con absoluta tranquilidad respondió:
—Yo lo hice con muchas ganas.
Y antes de que pudiéramos seguir hablando, remató con una frase inolvidable:
—Ahora no quiero hablar porque estoy dando Matemática, no Ciencias Sociales.
Ahí entendí que ser directora no es solamente conducir una escuela.
Es evitar que un noticiero histórico termine convirtiéndose en un universo paralelo donde San Martín crea la bandera, Belgrano desaparece de la escena y las revistas infantiles reemplazan a los libros de consulta.
Desde ese día, antes de publicar cualquier video escolar, aprendí una regla de oro:
Primero reviso el audio. Después la imagen. Y, por las dudas... confirmo que el prócer sea el correcto. 😂