El Aullido Prohibido

PRÓLOGO ARCO 3:"LA MUERTE Y EL INMORTAL"

"Antes de que existiera el tiempo, ya existía el final."

No hubo creación sin conclusión.
No hubo nacimiento sin despedida.

Cuando el primer ser abrió los ojos al mundo, alguien más abrió los suyos en la sombra.

Ella.

No fue creada con ternura.
No fue moldeada con luz.
Fue necesaria.

Mientras la Vida aprendía a expandirse, ella aprendía a recoger.
Mientras los corazones descubrían el amor, ella aprendía a cerrar sus latidos.

La Muerte no tiene trono.
No tiene templo.
No tiene plegarias sinceras.

Solo pasos.

Pasos que cruzan campos de batalla.
Habitaciones en penumbra.
Cunas silenciosas.
Palacios vacíos.

Ella no odia.
No elige.
No se detiene.

Toca.
Y todo termina.

Así ha sido durante eras incontables.

Reyes y mendigos.
Niños y ancianos.
Héroes y monstruos.

Todos la ven una vez.
Todos la sienten.

Todos… menos uno.

Desde hace siglos, hay un latido que no se apaga.
Un nombre que no se borra.
Un alma que no cruza el umbral.

Un error en el tejido del destino.

Y aunque ella no lo sabía aún…
ese latido la estaba esperando.

Porque incluso la eternidad puede quebrarse.

Y cuando la Muerte aprende a desear,
el equilibrio del mundo comienza a temblar.

Esta es la historia del único hombre que no pudo morir.

Y de la única vez
que la Muerte no quiso obedecer.




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