Se escuchó a alguien golpear una puerta.
—¡Ya voy! —Respondió Tyrone desde dentro de un dormitorio, amplio.
Abrió la puerta. Es Yui.
—Primero que nada, me disculpo por lo de ayer. Y segundo… Heather y yo vamos a desayunar. ¿Quieren unirse?—Yui se mostró amable
Tyrone parpadea, sorprendido por la disculpa. Se rasca la cabeza.
—Eh… yo también lo lamento. Por ser un bruto—Tyrone no la miró al rostro
—Disculpa aceptada —Respondió Yui, sonriendo.
—Ya que se reconciliaron, ¡vamos a desayunar! Tengo hambre —Dijo Nicolás mientras terminaba de ponerse la chaqueta dentro de la habitación
Los tres salieron del dormitorio y se encontraron con Heather, que los esperaba en el pasillo.
—¡Hola chicos! ¿Cómo durmieron? —Preguntó con una voz animada para la hora que era.
—Hola, Heather —Respondieron los varones al unísono.
—Estás muy alegre Heather para lo temprano que es… —Murmuró Nicolás.
—Me gusta estar aquí —dijo Heather, empujando suavemente a Tyrone con el hombro. Él se puso algo nervioso, aunque trató de disimularlo—Siempre soñé con llegar a ser llamada centinela
—Ojalá tuviera esa emoción—Balbuceó Tyrone—Aún no logro despertarme
—Yo igual, necesito un café—Aportó Yui
El grupo llegó a la cafetería. Se sirvieron el desayuno y se sentaron todos juntos en la misma mesa.
—Nos dieron una buena paliza —Ironizó Nicolás, rompiendo el hielo.
—Sí, más de lo que esperaba —Respondió Yui con una sonrisa forzada.
—Es demasiado fuerte y rápido… sabía que no íbamos a tocarle ni un pelo —Agregó Heather, bajando un poco la mirada.
—Nos estaba probando —Dijo Yui, más seria—. Quería ver cómo reaccionábamos. Y no hay mejor forma de conocernos que en combate.
—No sé si eso justifica que me reventara el estómago de una piña y me tirara como una bolsa de basura —Replicó Tyrone con tono burlón.
—¡A vos no te usaron como proyectil contra tu compañera! —Respondió Nicolás riendo, mientras Heather se tapa la cara, riéndose también.
—Esa patada… no creo que la olvide nunca —Admitió Yui, uniéndose a las risas—Todavía nos falta mucho… —Afirmó Yui, poniéndose un poco más seria.
—Sí… pero espero que no solo yo, sino que todos estemos listos cuando llegue el momento —Murmuró Heather con cierta incertidumbre
—Ojalá —Reconoció Nicolás
Tyrone miró a Heather con seriedad por primera vez.
—Heather… no dejes que el miedo te frene. Como dijo Félix: si el miedo es lo que te detiene, nadie va a poder salvarte. Tenés que confiar en vos misma. Por algo estás acá… niña rica.
—Gracias Tyrone… ¿¡Cómo qué niña rica!? ¡Estabas siendo relindo conmigo! —Respondió Heather, entre enojada y divertida.
Los demás estallaron en carcajadas.
Todo eran risas hasta que sonaron los comunicadores de sus trajes.
—Atención, grupo de entrenamiento. Diríjanse al campo inmediatamente. Repito: campo de entrenamiento, ya.
—Vamos, nos esperan —Proclamó Yui poniéndose de pie.
Todos asintieron y se levantaron juntos, saliendo de la cafetería.
Al llegar al campo, Félix ya estaba allí
—Buenos días, camaradas —Saludó Félix con entusiasmo en el campo de entrenamiento—. Vamos, arriba, esos ánimos, muchachos.
El resto lo miró con indiferencia.
—Bueno, está bien —Continuó—. Hoy nos toca un entrenamiento diferente. Leí por encima sus informes, pero quiero que me muestren de lo que son capaces. —Félix empezó a flotar ligeramente—. Por ejemplo, yo puedo volar.
Todos quedaron sorprendidos. Lo habían visto por televisión, pero no era lo mismo presenciarlo en persona.
—¿Quién quiere comenzar? —Preguntó mientras descendía.
—¡Yo, yo! —Heather levantó la mano con energía.
Heather se colocó en el centro del campo. Félix la siguió mientras los demás se apartaban para dar espacio.
—Bien, Heather. Muéstranos.
Heather cambió su expresión alegre de golpe. Desde sus codos emergieron dagas de energía verde que se extendieron más de medio metro más allá de sus manos, solidificándose con un brillo intenso.
—Interesante —Comentó Félix.
—Quiero que me ataques —Le pidió ella.
—Está bien, lo que tú digas.
Félix se lanzó hacia ella a gran velocidad con intención de darle un puñetazo, pero Heather reaccionó rápido, cruzando sus brazos en forma de “X” para generar un escudo que detuvo el golpe en seco. Este sonrió, y en ese instante la centinela desactivó su escudo y contraatacó con sus dagas. Félix esquivó con facilidad, luego intentó darle una patada, pero esta volvió a bloquear con su escudo.
Félix pareció notar algo y empezó a atacarla sin tregua. Heather resistió como pudo, pero la presión fue demasiado. Cansada, cayó al suelo.
—Excelente trabajo, Heather.
—Gracias —Respondió, agotada, sentada en el piso.
—Un escudo, es muy útil—Exclamó Nicolás viendo la escena
—Sí, será de utilidad para protegerse o que nos proteja—Señalo Yui
—Pero hay algo que debes corregir—Félix se mostró sereno y cálido frente a alumna— Cada vez que activas tu escudo, lo generas como una burbuja completa. Eso gasta mucha energía. Debes concentrarlo solo en el área del impacto. Así podrás defenderte y atacar al mismo tiempo. Vamos a intentarlo.
Heather se puso de pie.
—Necesito que te concentres. Esta vez, activa el escudo solo para bloquear mi siguiente golpe —Indico Félix levantando la mano como si fuera a dar un golpe suave.
Heather cruzó los brazos por instinto. Félix lanzó el golpe y, otra vez, ella generó la burbuja completa.
—Vamos, Heather, tú puedes —La animó Félix.
Ella respiró profundo, cerró los ojos un momento, y asintió. Esta vez, cuando Félix lanzó el golpe, el escudo apareció solo en el punto de impacto. Lo bloqueó con éxito, aunque quedó visiblemente exhausta.
—Esto fue agotador —Murmuró entre jadeos.
—No estás acostumbrada a canalizar tu energía en un solo punto. Pero con tiempo y dedicación lo harás sin esfuerzo. Incluso podrás invocar el escudo sin necesidad de cruzar los brazos.