El baile del caos

Capítulo XVI - El ataque de T-2

Llegó la noche, y el equipo se reunió para cenar.

—¡Amo estos pines! —Exclamó Heather, admirando el suyo.

—Fue un gesto muy especial —Agregó Yui, con una sonrisa leve.

—Sí, pero todo ese momento… se sintió muy cursi —Opinó Tyrone mientras comía.

—No seas amargado, Tyrone —Replicó Heather, fingiendo molestia.

—No soy amargado… —Se defendió Tyrone, buscando apoyo en Yui y Nicolás, pero no lo recibió.

Se produjo un segundo de silencio.

—Bueno… quizás sí un poco —Concedió Tyrone.

—Vamos, amigo. Seguro puedes contar algún buen chiste —Provocó Nicolás en tono de burla.

—Para eso estás vos, payaso —Protestó Tyrone con una sonrisa desafiante.

Nicolás intentó responder, pero las alarmas de la agencia sonaron en todos lados.

—Alerta, alerta. Centinelas, repórtense al centro de operaciones de inmediato.

El silencio cayó sobre la sala. Todos se miraron preocupados.

—¡Vamos! —Mandó Yui, levantándose rápidamente.

—¡Sí! —Siguieron el resto, uniéndose a la carrera.

El equipo corrió al centro de mando. Al llegar, Félix ya se encontraba allí.

—Reporte —Ordenó la Capitana, manteniendo su postura.

—Se están por abrir dos portales de invasión. Al parecer son… no, no otra vez… nivel 5, ambos —Contestó una operadora, visiblemente asustada—. Uno en India y el otro aquí en Viena.

Todos quedaron en shock.

—No lo creo… ¿Nos habrán encontrado? —Titubeó, Félix, preocupado.

—No. El portal se abrirá en las afueras de la ciudad, muy alejado de la base. Además, la dirección es opuesta a la agencia. Están cerca por casualidad —Resolvió Evelyn con firmeza.

—Tenemos que procurar no revelar nuestra ubicación —Aclaró la Capitana con voz cortante—. Félix, tú irás a India. Es una ciudad densamente poblada. Necesitamos a alguien que pueda limpiar rápido el caos. El resto… es su momento de demostrar que el sacrificio de sus antecesores no fue en vano. Creo en ustedes, soldados. —Su tono ahora era solemne.

—¡Sí, Capitana! —Contestaron al unísono.

Félix y el equipo, luego de pasar por armería, llegaron al hangar.

—Por favor, vuelvan. Intentaré terminar rápido para ayudarlos —Aseguró Félix antes de partir.

El equipo asintió y abordó a su propio avión.

Pasados unos minutos, Félix llegó a India, y el equipo a Viena, pero aún no salió nada de los portales.

Entonces, como una cruel broma, una lanza de energía salió disparada desde el portal de la India hacia Félix. Él la detuvo con una mano, esperando una segunda que logró interceptar, pero quedó mal posicionado y fue embestido por un demonio de nivel 4, con forma de rinoceronte grotesco.

Fue arrollado a través de varios edificios hasta que logró clavar sus pies en el suelo. Al alzar la vista, vio cómo aproximadamente 50 demonios murciélagos de nivel 1 emergieron del portal y se dirigieron en diferentes direcciones.

—¡Carajo… es una trampa! —Gritó Félix.

—¡Salva a las personas y reúnete con el grupo! —Urgió Evelyn, agitada—. El Arquidemonio T-2 salió del otro portal.

Félix, furioso, partió al demonio rinoceronte en dos.

—Mierda, mierda… tengo que hacer esto rápido.

Mientras tanto, en Viena, la figura del demonio que aniquiló a los Centinelas apareció: el Arquidemonio T-2 salió del portal con una sonrisa soberbia y un hacha en su mano derecha. El equipo quedó paralizado.

T-2 los observó.

—Oh, un nuevo grupo de insectos luminosos —Se mofó con tono burlón—. No se preocupen. Esto será rápido.

El demonio alzó su hacha y la clavó en el piso, pero el rostro de Yui demuestra que sabía lo que venia.

—¡Nicolás, ahora! —Ordenó Yui.

Nicolás apoyó ambas manos en el suelo y una masa de tierra elevó a todo el equipo por los aires.

—¡Heather! —Llamó Yui.

—¡Sí! —Afirmó Heather, adelantándose con su escudo. Estacas de piedra emergieron del suelo, pero Heather logra bloquearlas completamente. Las estacas desaparecieron, y el grupo regresó a tierra.

—Hay que tener cuidado, este infeliz no dudará en matarnos —Señaló Nicolás.

—Tienen razón, estén preparados para cualquier cosa —Alertó Yui.

—Estos insectos… resultaron ser mejores de lo que Lazthiel esperaba… pero no conocen nada de mí —Escupió T-2.

Apuntó sus dedos y emitió rayos de energía.

—¡Formación B! —Apresuró Yui.

Heather se interpuso, bloqueando los rayos. De repente, Tyrone surgió del suelo como un topo, usando sus garras y alas para impactar en el mentón del demonio. T-2 tambaleó. Yui aprovecho para arrojar ráfagas de energía con su katana, mientras Nicolás apareció a su espalda, impulsado por sus pies, y le lanzó una llamarada inmensa.

T-2 intentó contraatacar a Nicolás, pero Heather y Yui golpearon sus piernas, haciéndolo desequilibrar. El demonio se apoyó en su hacha clavada para no caer, luego rugió y generó una onda de choque que alejó a todos. El equipo se reorganizó.

—Malditos humanos… me están haciendo perder el tiempo —Rugió T-2—. ¿Quieren que pelee en serio? Que así sea.

T-2 levantó un brazo hacia el cielo y de su mano salió una esfera oscura que al llegar a cierta altura creó un domo.

—Estamos encerrados —Admitió Heather, preocupada.

—Sí. Es como nos explicaron el día de la caída de los centinelas, por lo tanto, estamos solos —dijo Yui, sin perder los estribos. “Mierda, ¿debimos haber huido cuando tuvimos la oportunidad?”, Se cuestionó Yui.

—Algo está por hacer —Advirtió Nicolás, alarmado.

El Arquidemonio empuñó su hacha y enunció:

“Saigrene selanrefni ahcucse sim sairagelp, emenedúya a ratorred a sim sogimene.” (Energías infernales escucha mis plegarias, ayúdenme a derrotar a mis enemigos.)

Una aura oscura lo envolvió. El hacha se funde con su cuerpo, transformándolo en una armadura oscura y espeluznante. T-2 alzó la mano y emitió una lluvia de misiles de energía.

Heather los interceptó, su escudo demuestra avances gracias al entrenamiento.




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